El Mossad desmanteló una red iraní que usaba narcotraficantes como pantalla para planear atentados en Israel

La operación expone el método de Teherán de subcontratar operaciones encubiertas a organizaciones criminales para eludir la atribución directa

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En esta ilustración, tomada el 6 de mayo de 2025, se aprecian el logotipo del Mossad y la bandera de Israel
REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración
En esta ilustración, tomada el 6 de mayo de 2025, se aprecian el logotipo del Mossad y la bandera de Israel REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración

El servicio de inteligencia exterior de Israel, el Mossad, anunció este jueves el desmantelamiento de una red clandestina dirigida por el Ministerio de Inteligencia de Irán cuyo objetivo era infiltrar agentes en territorio israelí para ejecutar atentados contra blancos dentro del país. La operación, desarrollada en colaboración con el Shin Bet —la agencia de seguridad interna israelí— y servicios de inteligencia de varios países, expuso una cadena de intermediarios que conectaba a funcionarios iraníes con estructuras del crimen organizado internacional.

Según el comunicado difundido por la oficina del primer ministro, Benjamín Netanyahu, Teherán recurrió a organizaciones criminales para reclutar personas dentro y fuera de Israel con el fin de recopilar información sensible utilizable en futuros ataques. El esquema sigue un patrón bien documentado: el régimen iraní se apoya en redes delictivas para mantener distancia operativa de las acciones que financia y ordena, dificultando la atribución directa y las represalias diplomáticas.

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En el centro de la estructura identificada figura Nayi Sharifi Zindashti, narcotraficante iraní buscado por el FBI y sancionado en enero de 2024 por Estados Unidos y el Reino Unido. Según el Departamento del Tesoro estadounidense, su red ha ejecutado asesinatos y secuestros en múltiples jurisdicciones al servicio del Ministerio de Inteligencia iraní. Nacido en Urmia, Zindashti escapó de prisión tras una condena por narcotráfico y construyó desde Turquía una organización criminal que terminó operando como brazo armado encubierto de Teherán.

Oficiales de policía israelíes patrullan con sus perros K9 por el Mediterráneo durante la festividad judía de Pesaj y después de que se anunciara un alto el fuego de dos semanas en la guerra de Irán, en Tel Aviv, Israel, el 8 de abril de 2026
REUTERS/Florion Goga
Oficiales de policía israelíes patrullan con sus perros K9 por el Mediterráneo durante la festividad judía de Pesaj y después de que se anunciara un alto el fuego de dos semanas en la guerra de Irán, en Tel Aviv, Israel, el 8 de abril de 2026 REUTERS/Florion Goga

Dos intermediarios directos identificados son Baba Mahuzadé Hayiyafan y Mehmet Nedim Yigit, quienes residen actualmente en Irán bajo la protección del Ministerio de Inteligencia, según el Mossad. Ambos habrían reclutado a Servet Ozkur, alias ‘Philippe’, residente en Francia, que viajó en varias ocasiones a Irán para reunirse con contactos y recibir pagos; su función era captar extranjeros para incorporarlos a la red.

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La agencia israelí también identificó a cuatro funcionarios del Ministerio de Inteligencia iraní como responsables directos: Asadolá Behzad Oskhari, Vahid Masumi, Mohamad Hosein Zoghi y Hamid Ghasemi. Oskhari, señalado como figura clave en complots para atacar objetivos judíos e israelíes en distintos países, murió durante los bombardeos israelíes de junio de 2025.

Ese conflicto, denominado la Guerra de los Doce Días, comenzó el 13 de junio de 2025 cuando Israel lanzó un ataque masivo y sorpresivo contra instalaciones nucleares y militares iraníes. Los bombardeos posteriores alcanzaron edificios gubernamentales en Teherán, incluido el propio Ministerio de Inteligencia. El 22 de junio, Estados Unidos se sumó a la ofensiva con ataques contra tres instalaciones nucleares, el primer ataque militar directo estadounidense contra Irán desde 1980, y una tregua mediada por Washington puso fin a las hostilidades abiertas el 23 de junio.

FOTO DE ARCHIVO. Un hombre camina junto a una réplica simbólica de un misil iraní y una bandera iraní en la plaza del Imán Huseín en Teherán, Irán, 12 de julio de 2026
Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS
FOTO DE ARCHIVO. Un hombre camina junto a una réplica simbólica de un misil iraní y una bandera iraní en la plaza del Imán Huseín en Teherán, Irán, 12 de julio de 2026 Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

La tregua duró ocho meses. El 28 de febrero de 2026, Israel y Estados Unidos lanzaron una nueva serie de bombardeos contra Irán mientras se desarrollaban negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán, dando inicio a un segundo conflicto que se extiende hasta la fecha. Irán respondió con misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en la región, e impuso un cierre selectivo del estrecho de Ormuz. Es en ese contexto de guerra activa donde el Mossad difundió la presente operación.

La revelación del Mossad apunta a una continuidad en las capacidades operativas del aparato de inteligencia iraní pese a los golpes recibidos. El comunicado advierte que el método de operar a través de intermediarios criminales, aunque diseñado para enmascarar la cadena de mando, genera sus propias vulnerabilidades: la negligencia de los operativos sobre el terreno termina exponiendo a sus mandantes en Teherán.

Los cuatro funcionarios identificados permanecen en Irán, fuera del alcance de cualquier proceso judicial internacional. El anuncio no precisó si se realizaron detenciones ni en qué países se desarrollaron las investigaciones paralelas. La muerte de Oskhari elimina un eslabón de la cadena, pero la arquitectura institucional que lo sostenía difícilmente desapareció con él.

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