La mejor manera de cuidar tu trabajo es aprender a usar la IA y evitar que te remplace

Un informe también motiva a las empresas a repensar sus modelos operativos para no olvidar el valor humano

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Mujer con gafas VR teclea frente a un holograma azul de IA, rodeada de pantallas con mapas, personajes 3D y código. Iluminación neón azul y púrpura.
La inteligencia artificial transforma el trabajo, impulsa nuevos roles y exige que empleados y empresas refuercen el aprendizaje sin perder el valor humano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Que la inteligencia artificial esté transformando el panorama laboral es una realidad inevitable. Así como hay trabajos que llegan a su fin, otros se están potenciando y unos más serán creados. Por eso es clave que tanto empleados como empresas tengan un rol más activo frente al desarrollo y aprendizaje de esta tecnología, sin olvidar el valor humano.

Un informe de Deloitte revela que las compañías se ven obligadas a repensar sus modelos operativos, sus prácticas de talento y la relación entre personas y tecnología, en medio de un entorno donde el cambio es constante y acelerado.

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La IA ya no es solo una herramienta de eficiencia, sino un motor de transformación profunda. Frente a este cambio de paradigma, surge una pregunta: ¿cómo deben las empresas y los empleados adaptarse para evitar la obsolescencia y, al mismo tiempo, fortalecer el valor humano que sustenta la competitividad organizacional?

Así está cambiando la IA el trabajo actual

La investigación de Deloitte muestra que la transformación tecnológica no solo desplaza tareas, sino que redefine el sentido mismo del trabajo y los roles laborales.

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Imagen conceptual azul eléctrico. Dos hombres usan computadoras, divididos por una cabeza de circuitos con las letras IA. Gráficos y símbolos digitales flotan en el aire.
La investigación de Deloitte sostiene que la IA no solo desplaza tareas, sino que redefine el sentido del trabajo y los roles laborales.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el estudio, el 85% de las empresas en Colombia, por ejemplo, considera crítica la capacidad de adaptación organizacional, y el 88% de los líderes globales reconoce la importancia de orquestar personas, habilidades y recursos.

Sin embargo, solo entre el 2% y el 4% de las organizaciones colombianas se considera líder en la integración de IA para la toma de decisiones y la planificación del talento, lo que evidencia una profunda brecha entre la prioridad declarada y la ejecución real.

La IA se ha consolidado como el principal catalizador del cambio en el mundo laboral. Mientras cerca del 60% de los ejecutivos globales ya utiliza inteligencia artificial para apoyar la toma de decisiones, únicamente el 5% se asume como líder en su implementación.

En Colombia, más del 65% de los líderes empresariales valora su impacto en las decisiones, pero son muy pocos los que logran avanzar hacia una adopción madura. El reto es claro: prepararse para una convivencia efectiva entre humanos y máquinas.

Vista de una oficina moderna con ventanales grandes donde empleados humanos trabajan con laptops junto a dos asistentes de inteligencia artificial holográficos en color azul.
A nivel global, cerca del 60% de los ejecutivos usa inteligencia artificial para apoyar decisiones, aunque apenas el 5% se reconoce líder en su implementación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son los desafíos para empleados y empresas para no ser remplazados

El temor al reemplazo por IA es compartido por trabajadores y directivos. Sin embargo, este miedo no debe paralizar, sino impulsar una reacción estratégica.

Como subraya Roberto Estrada, socio de Human Capital de Deloitte, los puestos de trabajo no solo desaparecen, también se transforman y se crean nuevos roles. El aprendizaje continuo y la adquisición de habilidades emergentes se convierten en la mejor protección contra la obsolescencia laboral.

“Hay tareas que es preferible delegar a la tecnología por su peligrosidad o su bajo valor agregado, mientras las personas deben capacitarse para ocupar funciones más estratégicas y complejas”, dijo Estrada a Infobae.

Las empresas, por su parte, deben promover un diálogo abierto con sus empleados, identificar conjuntamente las competencias necesarias y facilitar la formación y el reciclaje profesional.

En este contexto, la cultura del aprendizaje permanente se instala como núcleo de la empleabilidad. No basta con recibir capacitación: el verdadero desafío es aplicar lo aprendido y mantener una actitud curiosa, proactiva y flexible ante las nuevas herramientas digitales.

Vista exterior de una torre corporativa de cristal azul con patrones de datos brillantes proyectados, mostrando siluetas de personas trabajando dentro de oficinas iluminadas con grandes pantallas.
Las empresas deben abrir un diálogo con sus empleados, definir competencias y facilitar formación y reciclaje profesional para evitar la obsolescencia laboral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son las nuevas tendencia que marcan el trabajo en medio de la era de la IA

El informe destaca que la mayoría de la inversión en IA (93%) sigue orientada a la tecnología, dejando apenas un 7% para el desarrollo humano. Este desequilibrio limita el retorno de la innovación y reduce la sostenibilidad del cambio. La verdadera diferenciación no radica en la adopción tecnológica per se, sino en la capacidad de diseñar la colaboración entre humanos y máquinas.

La colaboración efectiva entre personas y tecnología es el gran desafío organizacional. Aunque dos de cada tres líderes considera esencial diseñar la interacción humano-máquina, solo el 7% de las empresas ha logrado avances concretos en ese frente.

La mayoría sigue aplicando IA sobre procesos existentes, sin rediseñar roles ni flujos de trabajo, lo que genera fricciones, incertidumbre y baja apropiación tecnológica.

Para que la IA genere valor real, las empresas deben adoptar un enfoque sistémico: alinear liderazgo, comunicación, capacitación y medición de resultados.

La gestión del cambio es fundamental para acompañar la curva de aprendizaje y garantizar que los trabajadores normalicen el uso de nuevas herramientas. La velocidad y profundidad del cambio dependen del tipo de tecnología, pero el acompañamiento debe ser constante, con planes de capacitación adaptados a cada caso.

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