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La carrera electoral en Brasil: Lula cuestionó las enmiendas parlamentarias y Flávio Bolsonaro profundizó sus críticas al Supremo

El mandatario presentó ante el tribunal electoral un programa que apunta a reformar la distribución del presupuesto federal. El senador, en tanto, aprovechó un episodio familiar para intensificar su ofensiva contra la Corte y convertirla en el eje de su campaña

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro de pie, vestidos con traje, frente a una pantalla con el mapa de Brasil y una urna electrónica en un evento de prensa.
El presidente Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF) se convirtieron en los blancos predilectos de los dos candidatos presidenciales mejor posicionados en las encuestas de cara a las elecciones de octubre en Brasil.

Por un lado, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recrudeció su discurso contra las enmiendas parlamentarias y las incluyó como un problema estructural en su programa de gobierno. Por el otro, el senador Flávio Bolsonaro profundizó sus ataques al STF y convirtió a la Corte en el eje de su plataforma electoral, luego de que el juez Alexandre de Moraes le impidiera visitar al ex presidente Jair Bolsonaro en el Día del Padre.

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Lula y las enmiendas: un frente de conflicto con el Legislativo

En el programa de gobierno registrado ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula dejó por escrito su intención de reformar el actual sistema de enmiendas parlamentarias si obtiene un nuevo mandato.

El documento las define como una “grave distorsión en la elaboración y gestión del presupuesto federal” y va más allá al señalar que las enmiendas impositivas —de pago obligatorio para el Ejecutivo— y el denominado presupuesto secreto “cambiaron las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo” y “secuestran el presupuesto público, dispersan los recursos y reducen la eficiencia en la asignación del gasto”.

La postura representa un desafío directo al Legislativo, aunque el tono adoptado en el programa es más moderado que el que el gobierno y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) emplearon en 2025, cuando el Congreso derogó el decreto presidencial sobre el IOF (Impuesto sobre Operaciones Financieras). En aquella ocasión, el discurso del “nosotros contra ellos” —que responsabilizaba a los parlamentarios por la preservación de privilegios— generó malestar en la cúpula legislativa. Partidos del centro advirtieron entonces que ese tipo de retórica podía proyectar a Lula como un candidato antisistema, una imagen que el oficialismo busca evitar.

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Una sesión en el Congreso de Brasil (Europa Press/Archivo)
Una sesión en el Congreso de Brasil (Europa Press/Archivo)

El programa también condiciona la creación del Ministerio de Seguridad Pública a la aprobación de una reforma constitucional —denominada PEC, por su sigla en portugués— que ya pasó por la Cámara de Diputados pero quedó frenada en el Senado Federal. Del mismo modo, el texto prevé negociaciones con los senadores para impulsar otra PEC, la que busca eliminar la jornada laboral 6x1, que también contó con respaldo de los diputados pero no avanzó en la cámara alta.

A pesar del tono crítico, el programa de Lula reconoce que su administración trabajó “en conjunto con el Congreso” durante los últimos cuatro años, un guiño que busca preservar los vínculos con el Legislativo en plena campaña.

El secretario de Comunicación del PT, Éden Valadares, salió a aclarar que revisar el sistema de enmiendas no equivale a declarar la guerra al Congreso. “Incluir esto en el programa de gobierno es lo correcto para instalar el debate en la sociedad y discutirlo con los demás candidatos”, sostuvo.

Y fue más lejos al marcar diferencias con la estrategia de la oposición. “Lo que el presidente ha planteado y el PT siempre defendió es una rendición de cuentas sobre los roles constitucionales que le corresponden a cada Poder de la República. Hay un consenso nacional de que se usurparon prerrogativas, como en el Presupuesto, las enmiendas PIX, las enmiendas de relator, etcétera”.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente del Tribunal Supremo de Brasil, Edson Fachin; el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta; el presidente del Senado Federal de Brasil, Davi Alcolumbre; el juez del Tribunal Supremo Federal de Brasil, Dias Toffoli; el juez del Tribunal Supremo de Brasil, Alexandre de Moraes, y otros en la ceremonia de apertura del año judicial en el Tribunal Supremo de Brasilia (REUTERS/Adriano Machado/Archivo)
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente del Tribunal Supremo de Brasil, Edson Fachin; el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta; el presidente del Senado Federal de Brasil, Davi Alcolumbre; el juez del Tribunal Supremo Federal de Brasil, Dias Toffoli; el juez del Tribunal Supremo de Brasil, Alexandre de Moraes, y otros en la ceremonia de apertura del año judicial en el Tribunal Supremo de Brasilia (REUTERS/Adriano Machado/Archivo)

Flávio Bolsonaro y sus críticas al Supremo

Mientras Lula apunta al Legislativo, Flávio Bolsonaro concentra su artillería en el Supremo. Las críticas a la Corte —y en particular al juez Alexandre de Moraes— se consolidaron como el núcleo de la plataforma electoral de la derecha bolsonarista, y el episodio del Día del Padre le dio a Flávio un nuevo argumento emotivo para alimentar ese discurso.

El domingo pasado, el senador publicó un video en el que aparece escribiendo y leyendo en voz alta una carta dirigida a su padre. Visiblemente afectado, calificó la decisión de Moraes de no flexibilizar la prohibición de visitas como “desumana, insana e injusta”, y lloró frente a la cámara.

La medida del ministro se sustentó en el incumplimiento previo de restricciones judiciales impuestas por el Supremo Tribunal Federal: al rechazar el pedido de la defensa de Flávio, Moraes recordó que, salvo las visitas médicas, fisioterapéuticas y de abogados, todas las demás permanecen suspendidas.

El episodio se sumó a una serie de críticas que Flávio viene articulando en distintos escenarios. Durante un acto en Itapetininga, San Pablo, el senador anunció que, de llegar a la Presidencia, nombrará para el Supremo a ministros que, en sus propias palabras, “respeten la Constitución, no utilicen los recursos públicos para enriquecerse y respeten el dinero de los contribuyentes”.

La estrategia de Flávio Bolsonaro también tiene una dimensión institucional. Este martes, el candidato del Partido Liberal prevé reunirse en Brasilia con aspirantes a senador alineados con la derecha. El interés en la composición del Senado no es casual: esa cámara tiene la prerrogativa exclusiva de abrir procesos de juicio político contra ministros del Supremo, una carta que los sectores bolsonaristas llevan tiempo queriendo jugar.

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