
La computación de alto rendimiento explora nuevos horizontes con el desarrollo de centros de datos flotantes capaces de generar su propia electricidad a partir del movimiento de las olas.
La empresa tecnológica estadounidense Panthalassa acaba de cerrar una ronda de inversión Serie B por 140 millones de dólares con el objetivo de escalar la producción de sus plataformas marítimas autónomas, según informó la compañía en un comunicado.
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Energía oceánica para la nueva era digital
El cofundador y director ejecutivo de Panthalassa, Garth Sheldon-Coulson, destacó el potencial del océano como fuente de energía global. “Existen tres fuentes de energía en el planeta con decenas de teravatios de potencial: solar, nuclear y el océano abierto”, afirmó el directivo. La reciente inyección de capital permitirá a la empresa completar una planta de ensamblaje en las cercanías de Portland, Oregón, y avanzar en el despliegue piloto de sus plataformas en el Pacífico Norte durante este año.

Según el comunicado de la empresa, la creciente demanda de electricidad y capacidad de computación enfrenta grandes obstáculos en tierra firme. Los centros de datos tradicionales deben lidiar con limitaciones en las redes eléctricas, escasez de agua para enfriamiento, cuellos de botella logísticos, demoras en permisos y tensiones con las comunidades locales.
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Plataformas autónomas y energía limpia las 24 horas
Para sortear estos desafíos, Panthalassa desarrolla nodos informáticos autónomos que operan en alta mar. “Los nodos de Panthalassa son sistemas energéticos autónomos y flotantes, producidos en masa a partir de acero laminado en fábricas costeras”, señala la empresa. Estas plataformas se despliegan en aguas profundas, donde generan electricidad limpia de forma continua.
El sistema integra mecanismos que transforman la energía cinética de las olas en un suministro eléctrico constante. Este proceso garantiza una fuente estable de energía, independiente de las variaciones meteorológicas que afectan a otras renovables como la solar o la eólica.
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Procesamiento a bordo y enfriamiento natural
Toda la operación de procesamiento de datos ocurre directamente en el mar. En lugar de transmitir la electricidad generada hacia la costa, las plataformas utilizan esa energía in situ para alimentar hardware especializado en inteligencia artificial. El entorno oceánico funciona como un sumidero térmico permanente, lo que permite refrigerar los chips de manera natural y reducir el desgaste del equipamiento, sin depender de agua dulce municipal.
Para las comunicaciones, Panthalassa recurre a redes de satélites en órbita baja, que permiten recibir instrucciones desde tierra y enviar los resultados de los procesos de inteligencia artificial de vuelta a los clientes en el continente.
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Pruebas piloto y plan de expansión
El despliegue de la serie piloto Ocean-3 marca el cierre de una década de desarrollo tecnológico. La empresa ya ha realizado pruebas oceánicas con los prototipos Ocean-1, Ocean-2 y Wavehopper en 2021 y 2024, verificando la capacidad de generación eléctrica y la estabilidad del software de navegación.

La próxima etapa en el Pacífico Norte estará centrada en procesar cargas de trabajo reales y estandarizar los procesos de fabricación, en preparación para una expansión comercial prevista para 2027. El diseño busca aprovechar el entorno marino remoto para acceder a vastos recursos energéticos, evitando así presionar las infraestructuras eléctricas terrestres y minimizando la necesidad de nuevas centrales energéticas en tierra.
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Un nuevo paradigma para la infraestructura digital
Según los inversores y socios corporativos de Panthalassa, llevar la computación de alta densidad al océano representa una solución viable para escalar la infraestructura digital mundial y reducir el impacto económico y ambiental en comunidades civiles. “Hemos construido una plataforma tecnológica que opera en las regiones de olas más densas del planeta, lejos de la costa, y convierte ese recurso en energía limpia y confiable”, concluyó Sheldon-Coulson.
La empresa ya se prepara para construir fábricas, desplegar flotas y ofrecer una nueva fuente de energía sostenible para el avance tecnológico global, según su comunicado oficial. El modelo de centros de datos flotantes podría transformar la relación entre las tecnologías digitales y el entorno natural en los próximos años.
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