Si quieres vigilar a tu novia o amigo, cuidado: apps para espiar celulares terminaron afectando a otros

Los usuarios pagaban hasta 80 dólares por datos inventados generados por aplicaciones que simulaban acceder a comunicaciones privadas

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Primer plano de las manos de un hombre en suéter gris sosteniendo y usando un teléfono celular negro sobre una mesa de madera. El rostro no es visible.
Apps para espiar celular se aprovechaban del usuario que creían que podían usar dicha función. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Millones de personas descargaron aplicaciones que prometían acceder a llamadas telefónicas y conversaciones de WhatsApp de terceros, pero terminaron siendo víctimas de una estafa. Investigadores de la empresa de ciberseguridad ESET descubrieron una red de 28 aplicaciones fraudulentas distribuidas a través de Google Play que cobraban hasta 80 dólares por información completamente inventada.

La campaña, denominada CallPhantom, consiguió más de 7,3 millones de descargas antes de que Google retirara las aplicaciones de su tienda oficial. Los ciberdelincuentes aprovecharon la curiosidad de los usuarios y utilizaron falsas promesas de espionaje para obtener dinero mediante suscripciones y pagos directos.

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Según los investigadores de ESET, ninguna de las aplicaciones tenía capacidad para acceder a las comunicaciones de otras personas. En realidad, todo lo que mostraban eran datos generados de forma artificial para dar la impresión de que estaban obteniendo información real.

Una mano sostiene un smartphone con una aplicación que simula el análisis de llamadas y barras de progreso. En segundo plano, el logo de Google Play desenfocado.
Una mano sostiene un smartphone mostrando una aplicación que simula el análisis de llamadas, con el logo de Google Play desenfocado de fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo funcionaba la estafa

El mecanismo utilizado por los ciberdelincuentes era sencillo, pero efectivo. Después de instalar una de las aplicaciones, el usuario debía ingresar el número de teléfono de la persona cuya actividad quería consultar. A continuación, aparecían barras de progreso, animaciones y mensajes que simulaban un proceso de análisis en tiempo real.

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Una vez finalizado el supuesto procedimiento, la aplicación informaba que había encontrado llamadas, nombres y conversaciones. Sin embargo, para acceder a esos resultados era necesario pagar una suscripción.

El análisis realizado por ESET reveló que toda la información era falsa. Los investigadores explicaron que las aplicaciones combinaban números telefónicos codificados previamente, nombres predefinidos y marcas de tiempo generadas aleatoriamente para crear la apariencia de datos auténticos.

“Nuestro análisis reveló que los resultados mostrados a las víctimas son completamente fabricados”, señalaron desde la compañía.

Primer plano de un hombre de 56 años en perfil, con la cara parcialmente visible, sosteniendo un smartphone brillante con ambas manos en un ambiente oscuro.
Un hombre de 56 años sostiene un teléfono celular con ambas manos, concentrado en la pantalla brillante en un entorno oscuro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aprovecharon la curiosidad de los usuarios

ESET indicó que no está claro cómo se promocionaron estas aplicaciones, aunque considera que los delincuentes se beneficiaron del interés que generan este tipo de herramientas. Además, algunas aplicaciones incluían reseñas falsas que contribuían a generar una sensación de legitimidad.

En ciertos casos, los desarrolladores utilizaban nombres engañosos como “Indian gov.in”, con el objetivo de aparentar una vinculación con organismos oficiales. La presión para conseguir que los usuarios pagaran también formaba parte de la estrategia.

Si una persona intentaba abandonar la aplicación sin contratar una suscripción, recibía notificaciones que aseguraban que los resultados ya estaban listos y que solo debía desbloquearlos mediante un pago.

Aplicaciones que aseguraban poder espiar las comunicaciones de otros celulares.
Aplicaciones que aseguraban poder espiar las comunicaciones de otros celulares.

Las suscripciones llegaban hasta los 80 dólares

Los investigadores detectaron diferentes modalidades de cobro. Algunas aplicaciones ofrecían planes básicos por unos cinco euros, mientras que las suscripciones más costosas podían alcanzar los 80 dólares anuales.

Los pagos se realizaban a través del sistema oficial de Google Play, pero también mediante servicios de terceros e incluso formularios que solicitaban directamente los datos de las tarjetas bancarias.

Esta última modalidad representa un riesgo adicional para las víctimas, ya que Google no puede intervenir ni gestionar reembolsos cuando el pago se efectúa fuera de su plataforma.

La compañía de ciberseguridad advirtió que quienes ingresaron los datos de su tarjeta directamente en las aplicaciones podrían quedar expuestos a cargos no autorizados.

Smartphone en mesa de madera clara, con pantalla mostrando app de pago y botón 'ALERT'. Tarjeta de crédito y billetes borrosos en segundo plano.
Una fotografía macro conceptual muestra un smartphone con un formulario de pago y un botón de 'ALERT', junto a una tarjeta de crédito y billetes desenfocados, sugiriendo los riesgos de las transacciones financieras digitales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué hacer si descargaste alguna de estas aplicaciones

ESET recomienda actuar de inmediato en caso de haber instalado alguna de las herramientas relacionadas con CallPhantom.

La primera medida consiste en revisar las suscripciones activas dentro de Google Play. Para ello, los usuarios deben ingresar en Perfil, luego en “Pagos y suscripciones” y finalmente en “Suscripciones”.

Si existe algún pago asociado, es recomendable cancelarlo manualmente. En aquellos casos en los que la compra se haya realizado mediante el sistema oficial de Google Play, también es posible solicitar un reembolso siguiendo las políticas de la compañía.

Por otra parte, quienes hayan introducido los datos de su tarjeta directamente dentro de las aplicaciones deberían comunicarse con su banco para bloquear el medio de pago y desconocer cualquier operación sospechosa.

Múltiples manos de distintos tonos de piel sostienen smartphones con pantallas encendidas y apps, con el logo de Google Play nítido al centro sobre un fondo gris azulado.
Varias manos de diferentes tonos de piel sostienen smartphones con pantallas encendidas y apps desenfocadas, con el logo nítido de Google Play en el centro, simbolizando la conectividad y diversidad de usuarios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué estas promesas son imposibles de cumplir

Los investigadores de ESET subrayan que ninguna aplicación legítima puede acceder a las llamadas, mensajes o conversaciones privadas de otra persona sin su consentimiento y sin tener acceso físico al dispositivo.

Por ello, cualquier herramienta que prometa espiar las comunicaciones de terceros debe considerarse una señal de alerta.

“Es imposible que una aplicación legítima obtenga datos privados de otro número sin el consentimiento y acceso físico al dispositivo; cualquier promesa en sentido contrario es, por definición, una estafa”, concluyeron los especialistas.

El caso de CallPhantom demuestra que, en muchos casos, quienes intentan obtener información privada de otras personas terminan convirtiéndose en las verdaderas víctimas del fraude.

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