Cinco hábitos con el teléfono móvil que debes evitar para no dañar tu relación

Revisar el celular inmediatamente después de tener intimidad es considerado un gesto de desconexión

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Una mujer de cabello castaño y pijama gris mira fijamente un teléfono móvil negro, que ilumina su rostro, mientras yace en la cama junto a un hombre dormido.
Revisar el teléfono de tu pareja no construye confianza; la pone en duda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso del teléfono móvil por parte de la pareja durante las interacciones se asocia de manera negativa con la satisfacción en la relación, según un artículo académico de la Universidad de Ámsterdam y la Universidad de Tilburg.

Los autores, Camiel J. Beukeboom y Monique Pollmann, atribuyen ese efecto, sobre todo, a sentimientos de exclusión y a una menor capacidad de respuesta e intimidad; el conflicto y los celos cumplen un papel secundario al explicar los daños.

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En este contexto, el medio Mashable recopiló cinco hábitos relacionados con el celular que conviene evitar si se busca sostener interacciones más sanas y presentes en pareja.

Una mujer de cabello rizado gesticula con su mano mientras habla a un hombre con sudadera azul que mira su celular en una cafetería.
La atención fragmentada desgasta: estar presente no es lo mismo que estar disponible. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tomar el celular inmediatamente después de tener intimidad

Hay momentos en los que la pareja queda en su punto más expuesto: respiración agitada, piel cerca, silencio cómodo, conversación suave.

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En ese contexto, tomar el teléfono y empezar a scrollear no es un gesto inocente: afecta el ambiente.

Para el terapeuta matrimonial y familiar Matthew Bernarda, ese instante es el de mayor vulnerabilidad entre dos personas. Si uno se va a la pantalla, el otro puede sentir que la notificación fue más importante que el vínculo. Y, en terapia, ese tipo de sensación suele durar.

Pareja recostada en la cama de noche. El hombre en primer plano sostiene un celular, su rostro iluminado. La mujer detrás también mira su propio celular.
Pequeños acuerdos —cenas sin pantalla, dormitorio sin teléfono— suelen mejorar la convivencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hacer “phubbing”: ignorar al otro por mirar la pantalla

El término “phubbing” combina “phone” y “snubbing” y nombra lo que muchas parejas ya conocen sin etiqueta: estar con el otro, pero no estar.

Puede ser contestar mensajes en medio de una conversación, revisar redes cuando el otro habla, o sostener una videollamada mientras se mantiene el “ajá” automático.

No siempre hay mala intención, pero sí un resultado previsible: el otro queda relegado.

La terapeuta Bonnie Lambert, citada por el medio mencionado, advierte que incluso las distracciones pequeñas durante la comunicación pueden hacer que una persona se sienta ignorada. Esa “atención parcial” no explota de un día para el otro: desgasta.

Un hombre sentado revisa un celular mientras una mujer a su lado lo mira con expresión molesta en una sala.
Un mensaje sin urgencia no debería interrumpir un momento de intimidad o conexión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

También aparece lo que la terapeuta Natasha Davalt define como “micro-desconexión”: chequeos constantes del teléfono, escucha incompleta y respuestas lentas que, con el tiempo, convierten la conversación en una competencia por atención.

Revisar el teléfono de tu pareja sin permiso

Bernarda lo compara con la versión digital de revisar los bolsillos de alguien: rompe la confianza y deja una paradoja difícil de remontar: la búsqueda de “pruebas” de que todo está bien se transforma en la prueba de que algo ya está mal, aunque el problema no sea el teléfono.

Practicar el “scrolling en paralelo” durante horas

Compartir silencio puede ser una forma sana de compañía. Incluso, mirar cada uno su teléfono un rato puede sentirse como descanso. El problema aparece cuando esa escena se vuelve la norma: dos cuerpos en el mismo lugar, dos mundos separados por horas.

(imagen ilustrativa infobae)
Mirar la pantalla mientras tu pareja habla transmite desinterés, aunque no sea tu intención. (imagen ilustrativa infobae)

El psicólogo clínico Daniel Glazer advierte que el “scrolling en paralelo” puede dar una ilusión de cercanía mientras reduce la conexión emocional.

Con el tiempo, esa dinámica se come lo que sostiene a muchas parejas: comentarios al pasar, chistes internos, preguntas espontáneas, caricias breves, momentos de intimidad no planificados.

No es TikTok en sí: es la ausencia de disponibilidad mutua cuando la pantalla se instala como tercera presencia permanente.

Pareja tomándose una selfie en la playa con el atardecer de fondo - (Imágen Ilustrativa Infobae)
El celular puede convertirse en un tercero en la relación si aparece en cada conversación. (imágen Ilustrativa Infobae)

Usar el celular como escudo para evitar conversaciones incómodas

Cuando una charla se pone tensa, el teléfono ofrece una salida fácil. La psicóloga clínica Kendall Maloof lo define como un escudo: la persona está físicamente presente, pero emocionalmente no disponible.

Muchas veces ni siquiera lo registra; funciona como mecanismo aprendido de defensa.

En la práctica, ese hábito bloquea lo que una relación necesita para sostenerse: discutir mejor, reparar rápido y no convertir el malestar en acumulación. Evitar la conversación con pantalla puede calmar la ansiedad del momento, pero suele agrandar el problema que se quiso esquivar.

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