Perdió a su hija de manera trágica y tras jugar Pragmata ha encontrado paz: “es terapéutico para mi alma”

Diana, la protagonista del juego, le recordó a un padre la forma de ser de su hija fallecida en 2009

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Pragmata, de Capcom.
La historia de un padre ilustra cómo los videojuegos pueden ayudar a sobrellevar el duelo por un ser querido. (Capcom)

Los videojuegos siempre tienen el poder de transcender en la vida de las personas. Un ejemplo claro es lo que sucedió con un usuario en Reddit, quien gracias a Pragmata, ha podido llevar el duelo del fallecimiento de su hija de una mejor manera.

La historia de este padre, identificado en la red como TheRealDuke777, comienza en el año 2009, cuando su hija McKenzie Erin, de solo ocho años, falleció repentinamente tras una larga lucha contra problemas cardíacos y convulsiones.

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Lo que siguió fue un proceso de duelo marcado por el dolor y la búsqueda constante de sentido. Durante años, sobrevivir a esa pérdida parecía una tarea imposible. El hombre y su otra hija, Ella, buscaron alternativas para sobrellevar el vacío, y fue así como, años después, decidieron probar el mundo de los videojuegos como una vía de escape y una forma de compartir tiempo juntos.

Cuál fue el impacto de Diana y la experiencia catártica de Pragmata

Todo cambió cuando, en una tarde común, padre e hija descubrieron la historia de Hugh y la androide Diana en Pragmata. Lo que para muchos sería una simple experiencia, para ellos se transformó en una catarsis.

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Pragmata
La figura de Diana en Pragmata evoca el recuerdo de la hija fallecida, generando una experiencia catártica para la familia.

La figura de Diana, con sus gestos, curiosidad y personalidad infantil, evocó de inmediato a la niña perdida. Ambos notaron semejanzas tan profundas que el propio padre admitió que avanzar en la campaña del juego le arrancaba lágrimas constantemente.

“Quizás se me saltaron un poco las lágrimas. Quizás... Absolutamente amo este juego y el tiempo que Ella pasa conmigo. PRAGMATA es terapéutico para mi alma”, escribió en un sentido mensaje difundido en Reddit.

Para este hombre, los videojuegos pasaron de ser una simple distracción a convertirse en una herramienta poderosa para lidiar con el dolor. El proceso de juego en Pragmata, acompañado por su hija, le ha permitido encontrar momentos de paz, recordar a McKenzie sin que el dolor lo paralice y, sobre todo, aprovechar cada instante de conexión familiar que le brinda el presente.

El relato del padre: una pérdida devastadora y una conexión inesperada

La historia detrás del duelo es desgarradora. McKenzie, la pequeña a la que el hombre recuerda con tanto afecto, padecía convulsiones y taquicardia auricular desde los 11 meses.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El padre y su hija Ella exploraron los videojuegos como vía de escape emocional, fortaleciendo su vínculo familiar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En enero de 2009, una crisis mientras jugaba fuera de casa la llevó al hospital, donde tras varios días de lucha fue declarada sin actividad cerebral. El padre relató con detalle cómo el corazón de su hija, que nunca tuvo un ritmo normal en vida, ofreció un último latido perfecto justo antes de morir, como si quisiera enviar un mensaje de despedida y tranquilidad a sus padres.

“Pude sentir cómo nos decía: ‘Mamá, Papá, ahora estoy bien. No se preocupen, volveremos a vernos’. Su último aliento pasó sobre mi corazón como un huracán. No sé ni cómo pude respirar en ese instante. Mi mundo entero se detuvo en aquel momento”, contó.

Los videojuegos como refugio y canal de sanación

La vivencia de este padre y su hija Ella ilustra cómo los videojuegos pueden funcionar como un refugio emocional para personas en duelo. En su caso, no solo lograron mantener vivo el recuerdo de McKenzie, sino que también reforzaron su vínculo familiar y encontraron una forma significativa de transitar el dolor.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La experiencia demuestra el impacto positivo que pueden tener los videojuegos en la salud emocional de quienes enfrentan duelos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El gaming me ha ayudado a superar muchas cosas en la vida, permitiéndome perderme fuera de la realidad aunque sea solo por un momento”, resume el padre, quien volvió al mundo de los videojuegos después de tres décadas sin jugar, impulsado por su hija menor.

La figura de Diana en Pragmata se ha convertido, para ellos, en mucho más que un personaje de ciencia ficción. Es un puente entre el pasado y el presente, entre el dolor y la esperanza, y entre dos hermanas separadas por la muerte pero unidas en la memoria y el afecto de su padre. Mientras tanto, la comunidad reconoce que, lejos de ser un pasatiempo vacío, los videojuegos pueden ofrecer consuelo y sentido en circunstancias donde las palabras no alcanzan.

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