Las entrevistas finales para ingresar a la consultora McKinsey han incorporado una novedosa dinámica: algunos candidatos en Estados Unidos deben interactuar con una herramienta de inteligencia artificial interna, elevando los requisitos y la adaptación al cambio tecnológico en el sector.
Este proceso refleja el creciente peso que la inteligencia artificial tiene en el trabajo cotidiano de la consultoría, según información revelada por CaseBasix y recogida tanto por la propia compañía como por medios de referencia como Financial Times.
Esta innovación no solo modifica la manera de evaluar a los futuros consultores, sino que anticipa una transformación profunda en el ámbito laboral. Durante la entrevista, el aspirante debe resolver tareas propias de la consultoría valiéndose de Lilli, el sistema interno de IA de McKinsey, y demostrar que puede extraer valor, analizar y estructurar la información ofrecida por el algoritmo bajo presión de tiempo.
Tal como precisó CaseBasix, no se espera un dominio técnico avanzado, sino la capacidad para emplear la herramienta como un “socio intelectual productivo” y comunicar el razonamiento detrás de cada decisión, replicando el estilo colaborativo entre consultores y los equipos junior.
El proceso de selección, en las oficinas donde se aplica esta modalidad, mantiene los componentes tradicionales —el caso de negocios y la entrevista de experiencias personales—, pero suma esta prueba como evaluación diferenciada.
Como señalaron fuentes de CaseBasix al medio The Guardian, el objetivo reside en valorar el juicio, la estructura mental, la capacidad para refinar preguntas y la claridad al exponer el pensamiento, por encima de los conocimientos técnicos o la habilidad en “prompting” avanzado.

En la práctica, cada aspirante recibe una pregunta o un caso de negocio similar a los desafíos reales que enfrentarían como consultores. Deben formular preguntas precisas al sistema de IA, revisar la pertinencia y solidez de sus respuestas y reelaborar los planteamientos cuando lo consideren necesario, antes de sintetizar una conclusión estructurada que pueda defender frente al entrevistador.
De acuerdo con los testimonios recogidos por el medio, un error recurrente es asumir que la salida de la IA es siempre válida o suficiente. La consultora pone énfasis en la evaluación del razonamiento crítico y la propiedad sobre la propuesta final: solamente quienes demuestran aptitud para cuestionar, priorizar y argumentar el resultado se muestran en sintonía con el modelo profesional que busca la compañía.
Según cifras mencionadas por el propio CEO de McKinsey, Bob Sternfels, en el Harvard Business Review’s IdeaCast, la firma ya opera con una “fuerza laboral” compuesta por 20.000 agentes de IA que trabajan en paralelo a sus 40.000 empleados humanos.
Este giro apunta a que la nueva generación de consultores no solo debe dominar las competencias analíticas y de liderazgo tradicionales, sino ser capaz de optimizar el uso de la IA para investigaciones rápidas, síntesis de información y acceso a conocimiento durante proyectos.
La iniciativa de incorporar entrevistas con IA fue destacada inicialmente por el Financial Times, medio que subrayó la conexión con el crecimiento de plataformas como Copilot Studio de Microsoft, en la que McKinsey figura entre los primeros usuarios junto con otras compañías líderes.
El uso extendido de asistentes virtuales capaces de gestionar consultas de clientes y detectar oportunidades comerciales sugiere que el estándar de la profesión consultora cambia aceleradamente.

La guía de CaseBasix insiste en que la preparación no debe obsesionarse con técnicas avanzadas para manejar IA, dado que no es el aspecto central de la evaluación. Los aspirantes deben concentrar su entrenamiento en practicar cómo formular preguntas claras y relevantes a la IA, analizar críticamente sus respuestas y estructurar argumentos sólidos.
La entrevista de IA complementa, pero no sustituye, las pruebas tradicionales: el desempeño en el caso de negocios y en la entrevista sobre experiencia personal sigue siendo fundamental para obtener una oferta de trabajo.
Fuentes advirtieron al medio The Guardian que otro fallo habitual consiste en presentar la respuesta de la IA sin reelaboraciones ni síntesis propias, lo que revela una falta de propiedad intelectual sobre la solución propuesta.
También destacaron la importancia de explicar los motivos detrás de cada decisión y de asumir la responsabilidad profesional ante las conclusiones, ya que la consultora busca profesionales capaces de equilibrar velocidad, rigor y criterio frente a herramientas cada vez más potentes.
Esta tendencia marca una evolución en el perfil del consultor: saber trabajar con inteligencia artificial, tomar decisiones informadas y argumentadas, y mantener la rendición de cuentas son las nuevas claves para quienes aspiran a ingresar al sector.
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