
La inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral con una velocidad inédita, y lejos de representar únicamente una amenaza, se perfila como una herramienta capaz de impulsar nuevas oportunidades profesionales.
Los últimos informes internacionales coinciden que quienes aprendan a usarla no solo protegerán sus puestos de trabajo, sino que podrán acceder a roles que hace pocos años no existían. En un contexto donde la automatización avanza sobre tareas repetitivas, la clave estará en combinar tecnología con habilidades humanas y formación continua.
El Informe sobre el Futuro del Empleo 2025, elaborado por el Foro Económico Mundial, proyecta un escenario de fuerte reconfiguración laboral. De aquí al 2030, se prevé la desaparición de 92 millones de empleos a nivel global, pero también la creación de 170 millones de nuevos puestos vinculados a la economía digital. En términos netos, surgirán 78 millones de oportunidades profesionales adicionales, impulsadas principalmente por la expansión de la inteligencia artificial.

La tendencia es reconocida por trabajadores de distintos países. El estudio Habilidades del Futuro, impulsado por Banco Santander y basado en las opiniones de más de 15.000 personas de Europa y América, revela que el 70% de los encuestados considera que la IA generará profesiones completamente nuevas. Además, un 61% identifica a la inteligencia artificial y la ciencia de datos como las áreas con mayor crecimiento en los próximos cinco años.
A medida que la automatización reemplaza tareas rutinarias, las empresas buscan perfiles capaces de supervisar, diseñar y colaborar con sistemas inteligentes. Surgen especialidades como entrenadores de modelos lingüísticos, coordinadores de ética en IA, analistas de datos en tiempo real y diseñadores de experiencias digitales. Son trabajos que requieren capacidades técnicas, pero que dependen también del pensamiento crítico, la creatividad, la empatía, la solución de problemas y la toma de decisiones: habilidades humanas que las máquinas no pueden replicar.
La tecnológica y divulgadora Silvia Leal sostiene que la IA no sustituirá a las personas, sino a quienes no sepan utilizarla. Esta visión coincide con la de los empleadores consultados por el Foro Económico Mundial: el 41% planea reducir parte de su plantilla debido a la automatización, pero el 77% quiere capacitar a sus trabajadores en inteligencia artificial para que se adapten a los cambios. Formarse, entonces, aparece como una condición indispensable para mantenerse vigente.

El impacto ya se refleja en sectores expuestos a la automatización. De acuerdo con el Barómetro Global de la IA en el Empleo 2025, elaborado por PwC, estas industrias triplicaron su productividad desde 2022. Además, los roles más vinculados a tecnologías inteligentes han experimentado una evolución de habilidades un 66% más acelerada que el resto. El entorno laboral se mueve rápido, y los profesionales lo reconocen: ocho de cada diez sienten la necesidad de actualizarse de manera permanente.
A pesar de ello, la capacitación presenta obstáculos. El estudio Habilidades del Futuro indica que el 44% de los trabajadores identifica el costo económico como la principal barrera, y un 31% menciona la falta de tiempo. Frente a esto, plataformas de formación accesibles se han convertido en un recurso decisivo. Iniciativas como Santander Open Academy ofrecen cursos gratuitos sobre IA aplicada al trabajo cotidiano, un modelo que busca reducir la brecha de acceso y facilitar la actualización profesional en escala.
La inteligencia artificial también está cambiando la forma en que las personas buscan empleo. Herramientas basadas en IA, como los sistemas de recomendación de LinkedIn, ayudan a identificar ofertas compatibles con las habilidades del usuario.
Otras soluciones, como los generadores automáticos de currículums o las plataformas que simulan entrevistas laborales, permiten prepararse de manera más precisa para los procesos de selección. Estas tecnologías brindan retroalimentación inmediata, sugerencias de mejora y análisis de desempeño, facilitando la adaptación del candidato a las exigencias del mercado.

En este contexto, la formación constante dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad. Dominar las funciones básicas de la IA, entender cómo aplicarla al trabajo diario y fortalecer las habilidades humanas serán elementos determinantes para asegurar la empleabilidad en los próximos años. Mientras la tecnología redefine tareas y procesos, las capacidades analíticas, la creatividad y el pensamiento crítico seguirán dependiendo exclusivamente de las personas.
La inteligencia artificial no es un reemplazo inevitable, sino una herramienta en expansión. Quienes aprendan a integrarla, comprenderla y trabajar con ella estarán mejor posicionados en un escenario laboral donde el cambio es la única constante.
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