
La reacción de ternura que experimentamos al ver a un bebé suele ser inmediata y difícil de evitar. Este sentimiento, que puede incluir una sonrisa espontánea, un deseo de proteger y hasta una sensación cálida, atraviesa culturas y géneros. Casi cualquier persona, frente a un recién nacido, un cachorro o una imagen que evoque estas características, reporta sensaciones emocionales intensas, vinculadas al cuidado y la empatía.
¿Por qué ocurre este fenómeno? La respuesta ha intrigado a científicos, psicólogos y, más recientemente, se ha expandido al ámbito de la inteligencia artificial, que intenta descifrar las bases biológicas y cognitivas de la ternura. El origen de este mecanismo parece estar estrechamente relacionado con la supervivencia de la especie y con estructuras de percepción heredadas. A continuación, se presentará la opinión de una psicóloga y se compartirá lo que señala la inteligencia artificial al respecto.
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La explicación de una experta
Según Teresa M. Terol, psicóloga sanitaria y divulgadora en temas de psicología, la respuesta tierna que provoca la imagen de un bebé responde a un concepto descrito por el premio Nobel de Medicina, Konrad Lorenz, en 1943. En su canal de YouTube Psicoactiva, la experta detalla: “Esto ocurre debido a un fenómeno denominado ‘esquema de bebé’ (‘Kindchenschema’), acuñado por un premio Nobel de Medicina”.

Lorenz identificó ciertos rasgos físicos presentes tanto en bebés humanos como en crías de animales, que de manera automática despiertan ternura y deseo de protección en los adultos.
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De acuerdo con Terol, entre las características descritas por Lorenz se encuentran “los ojos grandes, la cabeza grande desproporcionada respecto al cuerpo, miembros pequeñitos, formas redondeadas, cara redondeada, bracitos cortitos y redondeados y nariz más bien pequeñita respecto al resto del cuerpo”. La experta enfatiza que estos atributos, comunes en bebés y cachorros de distintas especies, generan una respuesta emocional universal.
La profesional señala que la presencia de estos rasgos físicos cumple una función biológica fundamental. “Se ha visto que cumple una función de supervivencia en la especie humana”, afirma.
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Cuando los individuos de una especie nacen en estado de total dependencia, como sucede con los seres humanos, la activación de la ternura asegura que los adultos sientan un impulso natural de cuidado y protección hacia los más pequeños, incrementando así las posibilidades de que sobrevivan.
La psicóloga explica que al nacer, los seres humanos son especialmente vulnerables y requieren protección continua. El ‘esquema de bebé’ actúa como código visual que enciende la empatía y el instinto de cuidado, facilitando la supervivencia tanto individual como colectiva.
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La respuesta tierna, entonces, funciona como un mecanismo evolutivo ancestral que garantiza la continuidad de la especie al asegurar que los adultos atiendan y protejan a los más jóvenes.
Qué dice la inteligencia artificial sobre la ternura hacia los bebés
Modelos avanzados de inteligencia artificial coinciden en que la reacción de ternura ante ciertas características físicas está enraizada en la evolución humana. Los sistemas de IA que estudian las expresiones faciales y el reconocimiento de patrones han identificado que tanto los humanos como algunos animales responden positivamente ante el “esquema de bebé”.
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La IA explica que la respuesta al ver un bebé activa redes neuronales asociadas al afecto, la empatía y el deseo de cuidado. La combinación de ojos grandes, cabeza redondeada y extremidades pequeñas genera una reacción emocional programada, ligada a la protección y el apego. Esta sensibilidad, según señalan los algoritmos, no solo aumenta la probabilidad de que los menores reciban atención, sino que además refuerza el vínculo social y el bienestar emocional de los adultos.

El análisis de plataformas de reconocimiento de imágenes ha mostrado que las fotos con atributos del ‘esquema de bebé’ tienen más impacto emocional y son recordadas con mayor facilidad, tanto por humanos como por sistemas entrenados para reconocer preferencias visuales.
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Así, los hallazgos científicos y la IA convergen en el mismo punto: la ternura ante los bebés es una pieza clave en el engranaje de la protección, el apego y la supervivencia de la especie humana. Tanto las explicaciones de psicólogos como la visión de la inteligencia artificial refuerzan la misma conclusión: la emoción que sentimos ante un bebé no es aleatoria, sino el resultado de millones de años de evolución y adaptación.
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