En el universo digital, los datos son el nuevo petróleo, oro en estado puro, el valor más importante de este mundo interconectado. Al menos eso se dice y se repite sin cesar. Sin embargo, Todd Yellin, vicepresidente de Producto en Netflix, asegura que a veces se le da demasiada importancia y que mucha de la información que se recopila de los usuarios es pura "basura".

El desafío está en saber discernir qué información sirve. Y, sobre todo, hay que entender cómo se aplica todo ese saber digital. Pero más allá de eso hay otros factores en juego. ¿Cuáles? Sobre eso habló Todd Yellin con Infobae. De visita en el país, el especialista visitó el estudio de Web TV y explicó el valor de los algoritmos, los géneros más populares y cómo hicieron para convencer a la gente de que vale la pena pagar por el servicio

—Los datos parecen ser lo más importante del mundo, al menos en este mundo aparentemente es así, pero hace poco dijo que, en realidad, los datos no son tan importantes como parece. ¿Es verdad?

—La mayor parte de los datos son basura, porque uno obtiene un montón de datos sobre el comportamiento de la gente en internet. En Netflix sabemos cuándo una persona ve algo, cuánto tiempo vieron, si vieron dos minutos y se fueron o si estuvieron viendo seis horas, y desde qué dispositivo y a que hora del día ocurrió. Mucho de eso no sirve, pero tratamos de buscar los diamantes para darles a las personas una experiencia personalizada, para que encuentren algo increíble para ver.

—¿Ustedes crean o diseñan shows basados exclusivamente en esos datos o tienen en cuenta otros aspectos?

—Todavía no estamos en un punto donde la inteligencia artificial pueda determinar cuál es el show perfecto y luego se ponga a escribir un guión para la gente. Hay mucha subjetividad para descubrir qué es un gran show; así que usamos datos para guiarnos, para saber qué series o películas pueden funcionar en Netflix pero es una pequeña parte, aunque importante, del asunto. Mucho depende, en gran parte, de contar con ejecutivos creativos que puedan encontrar los mejores contadores de historia del mundo.

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—¿Pero cuál es el porcentaje de datos y creatividad?

—Los datos se emplean principalmente para descubrir contenido. Nosotros tenemos miles de títulos en nuestro servicio, la gente ve 40 o 50 títulos, en promedio, así que los datos son importantes para mostrarles a los usuarios de Netflix los mejores títulos para ellos. Para ser claros: ¿cuántos datos usamos para encontrar las historias que queremos producir para Netflix? Los datos son importantes pero diría que es un 25 o 20% de datos y un 80% se basa en la decisión de la gente que sabe y entiende qué es una buena historia para nuestros usuarios alrededor del mundo.

—¿Hay casos de series construidas en gran mayoría en función de los datos obtenidos del análisis del comportamiento de los usuarios?

—Los datos nos sirven para saber en qué tipo de contenido debemos invertir más porque tal contenido es popular, o cuánto debemos pagar por determinado material. Así es que nos dimos cuenta de que la ciencia ficción es importante, entonces el año que viene vamos a lanzar un show llamado Carbono alterado, que va a ser un gran programa de ciencia ficción extravagante y se justifica hacer una gran inversión, porque miles de millones de personas en todo el mundo van a verlo.

—¿Cuáles son los géneros más populares en la Argentina?

—Algo interesante sobre Argentina es que, comparada con el resto de Latinoamérica, a la gente aquí le interesan más los dramas sofisticados, como Better Call Saul, que es uno de mis shows favoritos, la precuela de Breaking Bad. Ese show es más popular en la Argentina que en otros lugares de Latinoamérica. También les suele gustar el contenido europeo, entonces,  series como The Crown, de Inglaterra, o Las chicas del cable, de España, son muy populares en la Argentina, más que en otras partes del mundo.

—¿Cómo lograron convencer a la gente de que es buena idea suscribirse al servicio? ¿Cuál es el secreto? Porque hasta hace unos años nadie estaba dispuesto a pagar por contenido online.

—Cuando lanzamos Netflix en la Argentina en 2011 pensamos: "Nunca vamos a tener éxito ahí". No había mucha gente dispuesta a suscribirse. Fuimos pacientes y comenzamos a hacer el servicio cada vez mejor, subtitulamos el contenido, luego también incluimos doblajes, duplicamos el catálogo y después lo triplicamos. Y ahí fue cuando los argentinos dijeron: "Ahora sí es un gran servicio, me aporta algo bueno, ya no voy a piratear y voy a pagar por el servicio". Y se volvió un cohete que no para de avanzar. La Argentina es uno de los mercados donde Netflix más crece en el mundo, la gente ahora está muy interesada en el sitio.

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