Recibieron más de 205 millones de visitas en 180 países, consiguieron 1.600.000 "me gusta" y sin embargo eran falsos. Se trata de los videos virales que fabricó Woolshed Company, una empresa dedicada a producciones audiviosuales.

Todo comenzó en junio de 2014 cuando publicaron en YouTube un video de una supuesta lucha de un hombre con un tiburón. El clip obtuvo más de 34 millones de visitas.

Después vino el de un joven haciéndose una selfie con un tornado muy cerca suyo.

Luego siguieron otros seis donde se ve desde una joven haciendo snowboard con un oso salvaje detrás suyo, hasta una lucha en un barco que termina con un joven cayendo por la borda.

Esos últimos fueron realizados en colaboración con la compañía Screen Australia.

El material fue compartido millones de veces por la web e incluso fueron difundidos por cadenas como la CNN, NBC y publicados en prestigiosos portales como The Independent, The Guardian o The Telegraph.

De acuerdo con un comunicado publicado en la página de la compañía, el objetivo fue hacer un experimento social para lograr entender cómo "crear contenido de poca duración, fácil de digerir y que se pudiera compartir con facilidad, con el fin de alcanzar grandes niveles de audiencia en el mundo, sin tener que pagar a los medios, ni hacer grandes campañas de publicidad".

Los números indican que funcionó. Al menos en lo que respecta a repercusión, que no es algo menor.

"Éramos conscientes de que algunas personas no se darían cuenta de que los videos eran ficción", dijo Mike Cowap, representante de Screen Australia.

La empresa aseguró que su contenido no puede causar  disturbios,  porque se basa en narrativas cortas y sencillas que destacan"habilidades creativas".

Según Christison, a su vez, casi todos los espectadores se tomaron los videos con "escepticismo o humor".

Desde la compañía difundieron un video explicando cómo llevaron a cabo este experimento viral.