El misterioso asesinato de “El Gordo Nico”, sospechado de ser un jefe narco de La Matanza

Nicolás Hermosilla fue baleado por sicarios en Rafael Castillo en medio de una ola de crímenes de venganza por el control del negocio de la droga. Su prontuario y el dato que llamó la atención de los investigadores

Dos retratos de frente de un hombre con cabello corto y oscuro, uno con camiseta roja y otro en primer plano con fondo blanco
Nicolás Hermosilla, alias "El Gordo Nico"
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El sábado 17 de octubre último, la guerra para controlar el negocio narco en La Matanza llegó a un punto inquietante: un capo apareció muerto de un tiro en una calle de tierra de Rafael Castillo, un capo del que muy pocos fuera de ese mundo de pasta base y pólvora habían escuchado hablar.

Nicolás Alejandro Hermosilla era su nombre, alias “El Gordo Nico”, un ex albañil y trabajador gráfico con domicilios en Virrey del Pino y Tristán Suárez. Tenía 32 años, y una larga lista de antecedentes. Los datos precisos de su muerte trascendieron en las últimas horas.

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Para la Policía Bonaerense y para la Justicia, “El Gordo Nico” era un nuevo capo en ascenso de la zona oeste, convertida en la nueva Rosario, el centro de una pelea de perros donde morder el hueso más grande termina, casi invariablemente, con una autopsia y un funeral.

La Policía Bonaerense llegó a la escena del hecho, en el cruce de las calles Carcarañá y Lavalleja, en el barrio La Juanita. Allí estaba Hermosilla, casi muerto, boca abajo en el suelo. Médicos que llegaron en una ambulancia pronunciaron su fallecimiento.

13 de octubre: asesinato sicario en González Catán cuatro días antes del crimen de "El Gordo Nico"

Temporada de ametralladoras

El fiscal Adrián Arribas, de la UFI de Homicidios matancera, está a cargo de esclarecer el caso, con tareas encomendadas a la Superintendencia AMBA Oeste de la Policía Bonaerense. La misma Superintendencia, en paralelo, investiga el negocio narco de “El Gordo Nico”.

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Su muerte, por otra parte, marcó el final de un turno judicial particularmente intenso. El 13 de octubre, cuatro días antes, un ataque sicario con un fusil calibre .223 sacudió a González Catán ayer domingo por la noche. La víctima fatal, identificada como Adán Bogarín Britez, nacido en Paraguay, recibió diez disparos, de acuerdo al conteo de los forenses policiales. El hecho ocurrió en el cruce de Armonía y Larraya, a veinte cuadras de la escena del crimen de “El Gordo Nico”.

Eriberto Azamendia, otro ciudadano paraguayo, fue asesinado esa misma semana, también en González Catán. Recibió trece tiros en la cara, un enjambre de plomo bajo el pómulo derecho. La Bonaerense encontró una ametralladora FMK-3, de fabricación argentina en su casa. Los casos se repiten, con inocentes muertos por el fuego cruzado de las bandas, como Candela Urquiza, de tan solo 14 años.

Candela Urquiza crimen narco La Matanza, portada
Candela Urquiza, asesinada este año, símbolo de la nueva violencia narco matancera

El prontuario y el auto en marcha

El prontuario de “El Gordo Nico” es notable. Su ficha indica que pasó varios años de la última década preso en penales como la cárcel de Gorina y la Unidad N°42 de Florencio Varela. Los delitos en su lista: encubrimiento, portación ilegal de armas, falsificación de documentos, robo agravado, tenencia ilegal de estupefacientes con fines de comercialización, con causas en fiscalías que datan de 2021 en adelante.

Cinco años atrás, el Juzgado de Familia N°2 de La Matanza había dictado una restricción perimetral en su contra, precisamente, por episodios de violencia familiar.

De vuelta a la escena del crimen, un dato llamó la atención de los investigadores. Un auto se encontraba en marcha a metros del cadáver, un Volskwagen Virtus con una deuda de más de $8 millones en multas según registros provinciales. El auto, según los mismos registros, está vinculado a un ciudadano paraguayo con domicilio en Tristán Suárez.

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