“Yo busqué por internet”: la insólita confesión de “Grischu”, la ex policía acusada de reclutar mercenarios para la guerra en Ucrania

Griselda Ortiz fue procesada por el delito de trata de personas por un juez federal pero recuperó la libertad. Su pareja, un ex PFA, continúa prófugo en el caso. El misterio del bizarro “comandante colombiano”

El video posteado por la pareja de Ortiz para reclutar mercenarios argentinos para el frente ucraniano

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Griselda Ortiz, la ex policía de la Bonaerense detenida a fines del mes pasado por reclutar mercenarios argentinos para la guerra en Ucrania, fue procesada por los delitos de sustracción y trata de personas agravada. Sin embargo, recuperó la libertad, de acuerdo al procesamiento al que accedió Infobae.

La decisión fue tomada el martes pasado por el juez Juan Tomás Rodriguez Ponte, recientemente a cargo del Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora. La Justicia federal, en una causa con una investigación delegada al fiscal Sergio Mola, le había denegado la excarcelación a Ortiz en el pasado reciente, al considerar que presentaba un riesgo de fuga.

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Ortiz, en paralelo, se había negado a declarar, al menos, inicialmente, lo que fue valorado en su contra. Su pareja, Jorge Alberto Otero, también ex policía de la Federal y su presunto cómplice en el reclutamiento que opera en redes bajo el nombre de guerra “Trembo”, continúa prófugo; los investigadores creen que escapó hacia Brasil.

Según el fallo, al que accedió Infobae, el nuevo titular del Juzgado Federal N°2 valoró que Ortiz “posee domicilio conocido y constatado” en la zona de Tigre, el domicilio en la que fue detenida por el Departamento Antisecuestros Norte de la PFA, “lo que permite tener por acreditado su arraigo”. Las principales pruebas del caso -como el cuaderno de anotaciones de Ortiz- ya fueron producidas. El riesgo de interferir con las víctimas, según el cálculo del juez, parece mínimo.

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Un hombre con camiseta negra que dice "Secretaría de Protección Ciudadana" y una mujer con camisa azul sonríen. Fondo blanco con estante y archivos
Otero y Ortiz con sus uniformes

Rodriguez Ponte acusa a Ortiz y Otero de conformar una “estructura organizada de captación y traslado coordinado de personas, mediante engaño y aprovechamiento de su situación de vulnerabilidad, con el propósito de conducirlas fuera del territorio nacional e incorporarlas al ejército ucraniano”.

Hay una pregunta básica aquí: si el reclutamiento de mercenarios es legal en Ucrania,¿por qué se los acusa de trata de personas? La causa comenzó el 24 de marzo pasado, cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria encontró a cuatro pasajeros sospechosos en un pre embarque hacia Estambul, en un vuelo de Turkish Airlines. Entre ellos, había, por ejemplo, un ex trabajador de un molino cerealero.

Los cuatro fueron entrevistados por la Coordinación Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata. De Estambul, conectarían hacia Moldavia. Luego, al frente en Kiev. Decían que iban como albañiles para tareas de reconstrucción en Zaporiyia, Ucrania. Era todo mentira.

Detuvieron a una mujer acusada de reclutar mercenarios para viajar a Ucrania
Griselda tras ser detenida por el Departamento Antisecuestros Norte de la PFA

El 9 de marzo, según determinó la investigación, los cuatro, Otero y Ortiz se reunieron por primera vez en un hotel de Belgrano para establecer la coartada, tras semanas de chat por la aplicación Signal.

La pareja de ex policías no les dijo “nada concreto acerca de quiénes los recibirían, dónde se alojarían, en qué lugar ni bajo qué modalidad desarrollarían sus tareas, cuáles serían sus funciones específicas o qué sucedería si luego pretendían regresar al país. La información proporcionada se limitó al supuesto pago prometido de entre mil y dos mil setecientos dólares (U$S 1000 y U$S 2700) y a la duración del contrato: de seis meses a tres años”.

Rodríguez Ponte, también, valoró que Griselda finalmente habló. La ex policía pidió ampliar su indagatoria el 10 de agosto último. Lo que dijo es, al menos, interesante. Contó, entre otras cosas, que fue al frente ella misma.

Dos fotografías de un hombre: a la izquierda, con uniforme policial y subfusil; a la derecha, con uniforme militar, chaleco táctico, bandolera y parche de Ucrania
Doble metra: Otero como policía y como mercenario

“Grischu”, de vigilante a mercenaria

Ortiz “declaró que en junio de 2025 pidió la baja voluntaria de la Policía de la Provincia de Buenos Aires para viajar a Ucrania como voluntaria, ya que su pareja, Jorge Alberto Otero, había viajado previamente”, asegura el procesamiento. Sin embargo, en la unidad de Otero no aceptaban mujeres. Entonces, la ex oficial ayudante se puso a buscar. Así, llegó a un contacto.

“Yo busqué por las páginas de internet. Esta gente me mandaba números, me contactaba con gente de allá de Ucrania para que yo pueda contactarme y poder viajar”, afirmó. Pidió un préstamo ella misma para unirse al frente, hasta le vendió un auto suyo a un miembro de su familia. Ya en Ucrania, firmó junto con Otero un contrato por tres años con opción de retiro a los seis meses.

El entrenamiento ocurrió en Kropyvnytskyi, a 300 kilómetros de Kiev. La unidad fue atacada: su pareja fue herido en el pie y ella misma quedó internada por la onda expansiva. Ambos se casaron en el hospital local. En noviembre de 2025, finalmente, pidieron la baja.

Al volver, otros curiosos comenzaron a escribirle, principalmente ex policías, interesados en convertirse en soldados de la fortuna. Así, creó en Instagram y TikTok la “Legión Internacional de Ucrania”, para asistir a los interesados.

Dos pantallas con texto. Izquierda: 'Unidad Lobo', 'Combatientes Argentinos', soldados. Derecha: 'Legión Internacional de Ucrania', soldados en calle devastada, requisitos
La "Legión Internacional de Ucrania", una idea de Ortiz y Otero

La inteligencia rusa y el bizarro comandante

Ante el fiscal y el juez, la ex oficial reconoció sin problemas su emprendimiento de asesoría mercenaria:

“Me hice una página de Instagram y una de TikTok con el nombre de la Legión Internacional de Ucrania. Respondía los mensajes de la gente que me mandaba, preguntándome cómo hacían para ir”, aseveró. Los contactos se hacían por la aplicación Signal para evitar a “la inteligencia rusa”. Meses atrás, una serie de sitios pro-rusos y un canal abierto de Telegram para “rastrear mercenarios” expusieron los nombres y las caras de Ortiz y Otero.

Luego, el relato se pone más espeso todavía. La ex policía dijo “haber recibido de un comandante colombiano de nombre “Wolf” las cartas de invitación y los pasajes destinados a los cuatro jóvenes". El cuaderno que secuestraron en su departamento contenía, precisamente, instrucciones del “comandante Wolf”.

Finalmente, reconoció la reunión en el hotel de Belgrano con las presuntas víctimas, así como el traslado al aeropuerto de Ezeiza. Sin embargo, negó ser la autora del guión de los falsos albañiles. También, negó haber recibido plata por el reclutamiento.

El juez Rodríguez Ponte le prohibió a Ortiz dejar el país, así como acercarse a las víctimas, con un embargo de $20 millones.

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