Luto en el automovilismo argentino por la muerte de Jorge Pedersoli, histórico preparador de TC

Fue el motorista más emblemático de Chevrolet. También le preparó “fierros” al Flaco Traverso en su último título de TC 2000

Mouras y el 7 de Oro
Jorge Pedersoli sonríe y lo mira a Roberto Mouras, el hijo varón que no tuvo (Archivo CORSA)
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Jorge Pedersoli, el preparador de motores más laureado en la historia del Turismo Carretera (TC), falleció este jueves a los 84 años. La información le fue confirmada a Infobae por su familia. Sus restos serán velados este viernes 28 de agosto a las 12.30 en la Capilla del Cementerio de La Chacarita, en Buenos Aires.

Con 14 títulos en la categoría más popular del automovilismo argentino, Pedersoli construyó una trayectoria sin parangón en el deporte motor nacional. Diez de esas coronas llegaron con Chevrolet, tres con Dodge y una con Ford, a lo largo de una carrera que se extendió por más de cinco décadas.

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Su nombre quedó ligado para siempre a dos automóviles que forman parte del imaginario del TC. El primero es el Trueno Naranja, el Chevrolet con el que Pairetti se consagró campeón en 1968. El segundo es el 7 de Oro, el auto con el que Roberto Mouras estableció en 1976 el récord de seis victorias consecutivas, una marca que todavía genera asombro entre los aficionados al deporte motor.

Mouras y el 7 de Oro
Jorge Pedersoli y Omar Wilke atendiendo el "7 de Oro" (Archivo CORSA)

La sociedad que Pedersoli formó con el motorista Omar Wilke fue una de las más productivas en la historia de la especialidad. Juntos pusieron sus motores al servicio de figuras como Pairetti, Carlos Marincovich, Francisco Espinosa y el propio Mouras.

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Más adelante, ya de manera independiente, desde su taller propio en San Martín también “cocinó” los motores con los que Toro de Carlos Casares fue tricampeón entre 1983 y 1985, pero con un Dodge. De vuelta con la marca del Moño Dorado, acompañó a Mouras hasta el día de su trágica muerte el 22 de noviembre de 1992. Además, sus motores le permitieron al Flaco Traverso lograr cuatro títulos, tres con Chevrolet y uno con Ford: 1995, 1996, 1997 y 1999. Con el de Ramallo tuvo el plus en el TC 2000 con un Peugeot 405 en 1995. Pero su labor con el Chivo también le permitió consagrarse a Guillermo Ortelli y Christian Ledesma. Se sumó su atención en los motores al recordado Osvaldo “Pato” Morresi.

Su vínculo con General Motors marcó la columna vertebral de su obra. Fue en los impulsores de las Chevy donde Pedersoli dejó su huella más profunda, aunque su versatilidad quedó demostrada al obtener campeonatos también con las marcas rivales. Comenzó su actividad en la categoría en la década de 1950 y no se detuvo hasta bien entrado el siglo XXI.

José Herceg y Jorge Pedersoli en el homenaje del año pasado en la Legislatura Porteña
José Herceg y Jorge Pedersoli en el homenaje del año pasado en la Legislatura Porteña

El año pasado, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires le entregó un diploma en reconocimiento a su trayectoria deportiva, distinción que recibió junto al preparador José Miguel “Polaco” Herceg. Fue uno de los últimos homenajes públicos a una figura que el automovilismo argentino siempre consideró tan determinante como los pilotos que subieron al podio con sus motores.

En ese evento, Pedersoli dijo ante Infobae: “Sé que el trabajo mío no fue fácil. Falté mucho tiempo a mi hogar. Sacrifiqué mi familia, porque las carreras comenzaban los viernes y a veces hay que viajar un jueves. El lunes uno volvía muerto, pero tenía que seguir trabajando en el taller. O sea, mi mujer se echó al hombro a mis hijas y yo cuando tomé conciencia ya eran grandes. Me arrepiento de no haberlas visto crecer. Eso es fundamental para mí”.

La despedida a Jorge Pedersoli
La despedida a Jorge Pedersoli

La Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC) lo despidió al preparador y expresó su pesar ante la pérdida de quien fue uno de los artífices del nivel técnico que caracterizó a la categoría durante décadas.

La partida de Jorge Pedersoli generó un profundo pesar en el ambiente del automovilismo argentino ya que se trata de uno de los preparadores más importante de la historia en nuestro país. También fue un personaje único que vivió su pasión por este deporte como pocos.

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