
Felipe Pettinato no quiso mirar las fotos del cuerpo quemado de su neurólogo Melchor Rodrigo, quien el 16 de mayo de 2022 murió durante un incendio en el departamento del barrio porteño de Belgrano del hijo del ex saxofonista de Sumo. La situación se dio este lunes cuando el Tribunal N°14 decidió mostrarle esas imágenes a un testigo, en el marco del juicio al imitador de Michael Jackson y donde se lo acusa de haber causado el fuego que mató a su amigo.
Pettinato está imputado de estrago doloso seguido de muerte y, de ser hallado culpable, podría ser condenado de 8 a 20 años de prisión. En ese contexto, la audiencia de este lunes se centró en los testimonios de forenses que intervinieron en la investigación del hecho. Luego, el tribunal decidió que la próxima semana serán los alegatos y comenzará Alejandro Drago, abogado de la familia de Melchor Rodrigo.
Los dos testigos claves este lunes fueron el perito químico de la Policía de la Ciudad Julián Lotito Kehoe y el médico forense del departamento de Tanatología Santiago Maffia Bizzozero.
La declaración de Maffia Bizzozero dejó claro, desde el punto de vista forense, cómo la mezcla de psicofármacos, gases tóxicos y la condición cardíaca de la víctima produjeron un estado que pudo impedir la reacción y causar la muerte por el incendio.

El forense dijo que cualquiera de las sustancias ingeridas por Melchor Rodrigo (benzodiazepinas, metilfenidato, clomipramina, zolpidem), en dosis elevadas, podía producir depresión del sistema nervioso central.
Y señaló que, sumado esto a las altas concentraciones de monóxido de carbono y otros gases tóxicos presentes durante el incendio, y considerando que la víctima además padecía de una cardiopatía, todos estos factores juntos pudieron haber influido negativamente sobre su capacidad para huir del fuego.
El médico concluyó que esta combinación de factores pudo causar su fallecimiento en las etapas iniciales del incendio.
Hay que recordar que el tanatólogo que realizó la autopsia al cuerpo de Rodrigo, que determinó que el médico falleció a causa de las llamas, con quemaduras de tercer grado en un 90% de su cuerpo y parte de sus piernas carbonizadas, no declaró porque se encuentra bajo licencia médica por una larga enfermedad. Por eso, el Tribunal decidió citar a uno de sus asistentes.
Aerosoles

Luego, fue el turno de la declaración de Lotito Kehoe, quien se refirió a la composición y límites de la pericia química sobre los restos del incendio, estableciendo que los hidrocarburos hallados no permiten afirmar qué producto inició el fuego.
Hay que recordar que el fiscal Martín Alfredo Mainardi acusa a Petinatto de haber provocado deliberadamente el incendio que destruyó su departamento y causó la muerte de Rodrigo, quien no pudo escapar debido a un cuadro de inconsciencia inducido por psicofármacos.
La imputación sostiene que Pettinato inició el fuego “de manera deliberada” dentro de su vivienda “a sabiendas del peligro que ello implicaba para los bienes propios y ajenos, para la vida de los habitantes del edificio y sobre todo de Melchor Rodrigo, quien estaba allí dormido e imposibilitado de reaccionar si el fuego se descontrolaba, como efectivamente ocurrió”.
Para la Fiscalía, el acusado empleó “algún elemento capaz de producir llamas”, como encendedor o fósforos, combinados con un aerosol o producto inflamable, generando un foco ígneo que adquirió dimensiones peligrosas en cuestión de minutos.
Lotito Kehoe fue autor de una de las pericias químicas sobre las muestras tomadas en el domicilio y explicó que en todas las muestras analizadas (aunque en algunas solo se percibían trazas o pequeñas cantidades) se observó el mismo tipo de perfil: hidrocarburos alifáticos pesados (NdeR: se utilizan como combustibles -gasolina, diésel-, disolventes, lubricantes y materia prima en la fabricación de plásticos y otros materiales industriales), que no pudieron ser identificados respecto de su origen exacto.
Indicó que los residuos hallados se vinculan con hidrocarburos derivados del petróleo. Y aclaró que, por las condiciones de las muestras y por la combustión, no era posible determinar de dónde provenían esos hidrocarburos. Eso sí, no eran de los aerosoles que hay comúnmente en una casa.
En este punto, es clave recordar también que los vecinos que declararon en el juicio coincidieron en lo mismo: hablaron de un Pettinato visiblemente excitado, que pedía auxilio a gritos por su “amigo”. Uno aseveró que, incluso, el streamer lo empujó dentro del departamento y que le dio una camisa para taparse la boca.
Otra mujer del edificio de la calle Aguilar aseveró que Pettinato decía: “Mi amigo, el cigarrillo”. Su vecino del piso de abajo afirmó, sin individualizar al acusado, que un joven a las puertas del departamento en llamas admitió: “Me mandé la cagada porque encendí el pucho. La culpa es mía”.
Sin embargo, la pericia a los restos del incendio descartó que el fuego haya sido causado por un cigarrillo.
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