
El 8 de febrero de 2004 Julia Ferreyra vio a su hija Andrea López (24) por última vez. “Recuerdo que vino a casa con Emanuel —el hijo que tenía con Víctor Purreta, de apenas 4 años— y me dijo que le había comprado los útiles porque en unas semanas empezaba el jardín”, recuerda la mujer 22 años después. Es que entre el 9 de febrero y la madrugada del 10 de ese 2004, Andrea desapareció y nunca más se supo de ella. Pero alguien sí había sido testigo de lo que le había pasado a esa joven.
Pasarían tres años para que Emanuel contara lo que había sucedido con su madre en 2004: recordó que fue su papá quien mató a su mamá. Y pasaría un lustro más para que su relato ingresara a la justicia pampeana a través de una cámara Gesell.
PUBLICIDAD
Emanuel relató ante la Justicia que vio cómo su padre, luego de pegarle a su madre con un rebenque y ahorcarla, la acostó en una cama. Después la llevó a la rastra hasta el baño. Por la hendija de la cerradura, pudo observar que la había puesto debajo de la ducha. Quería reanimarla. Después, Purreta salió y lo mandó a dormir.
La coartada de Purreta fue débil. Dijo que discutieron con Andrea esa noche y que luego salió en su camioneta a comprar cigarrillos, y que cuando volvió ella ya no estaba. Pero el testimonio de Emanuel se volvió una pieza clave para que un tribunal hallara culpable a su padre del crimen y la desaparición de Andrea. Recibió una pena de 18 años de prisión por el homicidio de la madre de su hijo, aunque luego la condena se elevó a 25, al unificarse con causas por obligar a Andrea y a otras mujeres a ejercer la prostitución.
PUBLICIDAD
En 2004, la palabra femicidio no existía en los expedientes judiciales argentinos y, salvo los casos de lesa humanidad, no había habido condenas sin el hallazgo del cuerpo de la víctima. Sin embargo, la justicia pampeana fue pionera: el de Andrea López fue el primer caso en el país.
Para la Justicia, y en base al testimonio del hijo de la víctima, Andrea fue asesinada a golpes por el boxeador Víctor Purreta delante de Emanuel. Desde entonces, su cuerpo está desaparecido. En la actualidad, el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, firmó el decreto mediante el cual se aumentó a 7 millones de pesos la recompensa para quien brinde datos concretos que permitan localizar sus restos.
PUBLICIDAD
“¿Dónde está mi hija?”
En el inicio de 2004, Andrea vivía con Purreta y su hijo de 4 años en una propiedad de la calle Maestros Puntanos, en el norte de la ciudad de Santa Rosa, capital de La Pampa.
“Cuando me entero de que Andrea estaba desaparecida, fui a preguntarle dónde estaba mi hija. Y lo que más recuerdo es que mi nieto quiso decir algo… pero Purreta lo hizo callar y lo mandó para adentro. Yo le pregunté: ‘¿Qué le hiciste a mi hija?’, y Emanuel alcanzó a decir: ‘Mi papá…’”, recuerda Julia en diálogo con Infobae. Un dato que da escalofríos: para ese entonces, el Emanuel de 4 años dibujaba a su mamá con alas.
PUBLICIDAD

Julia, viuda, había visto a su hija llegar golpeada a su casa. Veía los moretones en su rostro. Sabía que Andrea era obligada a ejercer la prostitución. “Yo le decía que ese tipo iba a terminar con su vida. Y ella me respondía, como para calmarme: ‘Sí, sí, viejita’”.
Desde los 12 años, Julia trabajó limpiando casas en Santa Rosa. Se jubiló como ama de casa y su mayor capital fue enseñarles a sus hijos, y ahora a nietos y bisnietos, la cultura del trabajo. La del esfuerzo diario. La de no bajar los brazos.
Cuando Andrea desapareció, Julia se topó con una parte de la sociedad que la señaló con el dedo. “Di una entrevista de espaldas a la cámara. Era 2004, se hablaba de ‘crimen pasional’”, recordó y agregó que ese mismo año una mujer tocó la puerta de su casa en la calle Varela. Era Mirta Fiorucci, militante feminista. “Me dijo que tenía que dar la cara, que Andrea era obligada. Desde ese día empecé a luchar incansablemente por mi hija”, añadió.
PUBLICIDAD
Después llegaron otras mujeres, que también militaban por los derechos de las mujeres: “Para mí eran de oro. Juntaban el dinero para pagarle el tratamiento psicológico a Emanuel”, dice.

Emanuel tenía siete años cuando empezó a preguntar. Veía a su abuela ir y venir y un día, ya en la escuela, preguntó por qué Andrea no estaba en el cementerio. “Ahí empezó a contar. Lo primero que dijo fue que no le contáramos a nadie. Yo recuerdo que estaba con mi nuera y nos dijo lo que había pasado esa noche. Tenía siete años. Recién a los 12 la Justicia tomó su testimonio”.
PUBLICIDAD
Purreta siempre negó el crimen. En noviembre de 2015, se presentó esposado en el Registro Civil de Victorica para casarse. Afuera, una veintena de mujeres lo esperaba con una sola pregunta. Adentro, la jueza de Paz imprimía hojas tamaño A4 con letras negras que insistían: ¿Dónde está Andrea López? Ese día habló. El pasado lo acorraló: “Todos tenemos pasado… Hay que seguir adelante".
—¿Dónde está Andrea López?
—No lo sé. ¿Vos sabés? —repreguntó, desafiante.
En un campo
El 27 de julio de 2023, Purreta cambió el “no lo sé” y reconoció el homicidio: señaló un campo a unos 15 kilómetros del casco urbano de Santa Rosa. Hubo excavaciones. Andrea no apareció en ese predio rural llamado Monte Chue, ubicado a la vera de la ruta nacional 35.
PUBLICIDAD

Hoy, Julia y Emanuel siguen buscando una respuesta. Un lugar donde llevar una flor. Y, como en todos los aniversarios, hay un mensaje, un llamado. Días atrás, el hijo de Andrea, que ahora tiene 24 años, la misma edad que tenía su madre cuando fue asesinada, recibió una comunicación. Un hombre que dijo ser vecino de la casa de su infancia le remarcó que la noche del hecho la camioneta nunca salió del lugar, que había que buscar en la casa de Purreta o en la lindante, donde vivían su abuela paterna y sus tías: esa vivienda que fue demolida.
Aunque las esperanzas parezcan haberse diluido con el tiempo, Julia sigue buscando en la pregunta “¿Dónde está Andrea López?” una respuesta que la mantiene viva. “No la tengo, no sé dónde está, pero tengo a Emanuel, que también es Andrea”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Rechazaron apartar al fiscal que investiga al juez García Maañón por presunto acoso sexual
Una jueza de San Isidro desestimó el planteo de la defensa del camarista, suspendido preventivamente tras una denuncia por presunto acoso laboral y sexual de una secretaria

La madre de Ángel López pidió usar redes sociales desde la cárcel: por qué ella y su pareja seguirán presos
La Justicia extendió hasta abril de 2027 la prisión preventiva de Mariela Altamirano y Michel González. En la audiencia, ella pidió tratamiento psicológico y más contacto con su hija.

Le prestó el auto a su hijo, discutieron y denunció un robo: lo investigarán por falsa denuncia y estafa
Luego de que la Policía no encontrara registros ni testigos del supuesto asalto en Estación Chapadmalal, el hombre admitió que había inventado el episodio tras una discusión familiar

Vincularon una red de préstamos desde la cárcel con el femicidio de Natalia Giménez en Rosario
A casi un mes del brutal crimen ocurrido en barrio Tablada, dictaron prisión preventiva a tres acusados. Además, revelaron que la víctima había sufrido amenazas en los días previos

Femicidio en La Plata: el hijo de la víctima sigue en Jujuy y sus tías piden que vuelva con su familia materna
La familia de Gabriela Martínez denunció que no tienen contacto con los familiares paternos y que no estarían dispuestos a entregarlo. Además, revelaron una trama de control y celos que sufrió la víctima en la relación



