
Víctor Sotacuro Lázaro es uno de los nueve detenidos por el triple femicidio narco de Florencio Varela. Está acusado de ser quien manejaba el auto de apoyo que siguió a la Chevrolet Tracker blanca que llevó a Brenda, Morena y Lara a la casa donde fueron torturadas y asesinadas. Al ser indagado por la Justicia, habló y dio su versión de esa noche: implicó a tres sospechosos que son buscados por la Justicia, dijo que escapó a Bolivia porque lo amenazaron e intentó despegar a su sobrina y al novio de la mujer.
En su indagatoria de la semana pasada a la que accedió Infobae este martes, el imputado se defendió y dijo que su único rol fue “hacer un viaje en remis” para David Manzur, apodado “El Loco”. Se trata de uno de los últimos sospechosos que identificó la Justicia y que es intensamente buscado.
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A partir de ese viaje de regreso de Florencio Varela, en el que llevó al “Loco David” hasta la villa 1-11-14 junto a otros dos hombres que no conocía, que no hablaron, pero que todos estaban embarrados; el imputado alegó que comenzó a sufrir amenazas de muerte.
Le pagó 600 mil pesos, le tuvo que llevar ropa para que se cambie y él no sospechó nada.
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Y comentó que, días después del viaje, fue abordado en el ingreso a su domicilio por dos personas que le robaron el celular y lo intimidaron y que por eso escapó a Bolivia, donde fue atrapado.
“Me apuntó con el fierro y me dijo: ‘Te voy a matar, más te vale que te tomes el palo’”, según consta en el expediente judicial que investiga los asesinatos de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez.
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Sotacuro sostuvo que el 19 de septiembre en que las chicas se subieron a la Chevrolet Tracker en La Tablada él había sido contratado por “El Loco” David para trasladarlo desde una quinta de Florencio Varela, donde había una fiesta peruana. El viaje era hasta la ciudad de Buenos Aires.

Según su versión, nunca ingresó a la vivienda del horror de la calle Chañar: era la propiedad en la que se cometieron los homicidios.
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“Solo estuve en el kiosco, al pasar por la casa se escuchaba música”, señaló durante su interrogatorio, realizado cuatro días después de su captura en Villazón, Bolivia, y aseveró que hasta allí fue acompañado por su sobrina Florencia Ibáñez, también presa, y por el novio de la mujer, a quien identificó como Diego y que ahora es buscado por la Justicia.
Según la versión de Sotacuro, ese 19 de septiembre “El Loco” David le consultó si podría buscarlo por la fiesta en Florencio Varela a las 22. Ahí dijo que estaba con la sobrina y el novio, que tomaron cervezas y comieron sánguches de una parrilla al paso para mitigar la espera y, tras un tiempo largo, llevó a su pariente y a su pareja de regreso a la Ciudad.
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Luego, continuó su relato asegurando que Manzur le pidió que lo fuera a buscar, que la cita se pactó en otro lugar al que llegó tras hacerse una siesta en una estación de servicio. Lo encontró sobre la avenida Eva Perón, también por Florencio Varela. “El Loco” David no estaba solo: otros dos hombres lo acompañaban.
Describió que los tres estaban mojados y embarrados, y que dos de ellos llevaban “la boca tapada”, no emitían una sola palabra. Sobre el viaje, agregó: “‘El Loco’ David estaba agresivo, no quería que lo mire, me decía que solo maneje. Tenían olor a alcohol”.
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Durante el trayecto y tras dejar primero a los dos silenciosos acompañantes que viajaron en el asiento de atrás del VW Fox blanco en la villa Zabaleta, Manzur se cambió de ropa con la que le había llevado Sotacuro y arrojó las prendas mojadas y embarradas a un contenedor de basura cercano a la villa 1-11-14.

Lo dejó en su domicilio, ubicado en la manzana 29 del Bajo Flores, y cuando dijo de qué lo conocía, alegó: es albañil. Al otro día, ese albañil le dio 600.000 pesos como pago por el viaje, una suma que, según sostuvo frente a las autoridades, le resultó “sorprendente”, ya que el costo habitual del traslado ronda los $40.000. “No sabría decirte por qué me pagó tanto”, expresó.
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Sotacuro recordó entonces que días después, al regresar a su casa, dos personas lo interceptaron, le robaron el teléfono celular y le dijeron la frase “mandate a volar”.
Sólo luego relacionó el robo y la amenaza con el triple crimen, ya que al ver las noticias reconoció el vehículo de “El Loco” involucrado en el caso. “La Chevrolet blanca la había comprado hacía unas dos semanas”, agregó. Todo eso, siempre según los dichos del imputado, le generó temor y lo llevó a alejarse de su familia.
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Tanto en su relato como al responder preguntas de la defensa y la fiscalía, Sotacuro insistió en que únicamente realizó un traslado como remisero, desconociendo su participación en algún delito. Y desligó a su sobrina y al novio. ¿Qué remisero lleva a su familia a buscar a un pasajero?
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