
La investigación por el crimen de Fernando Pérez Algaba dio un giro en las últimas horas con las inesperadas declaraciones de dos de los ocho arrestados por el homicidio del comerciante, cuyo cuerpo fue hallado descuartizado dentro de una valija en Ingeniero Budge. Se trata de los testimonios de Nahuel Vargas y Luis Alberto Contrera, quienes rompieron el pacto de silencio que había entre los ocho detenidos y aclararon algunos puntos del hecho, aunque dejaron al menos cuatro incógnitas principales que las autoridades buscan resolver.
Hasta el momento, los investigadores -a cargo del fiscal Marcelo Domínguez- determinaron que la muerte de “Lechuga” ocurrió entre las 18 del martes 18 de julio y las 3 de la madrugada del miércoles 19. En este sentido, concluyeron que cada uno de los arrestados colaboró en diferentes roles para matarlo con dos tiros en la espalda, mutilarlo y abandonarlo en una valija en el Arroyo Del Rey de Ingeniero Budge.
El caso se investiga como “homicidio motivado por ambición y premeditación”. Bajo esta acusación fueron encarcelados Vargas y Contrera, además de otros seis sospechosos, quienes declararon ante la fiscalía y aportaron información crucial. El último de los mencionados, familiar de la recién liberada Alma Nicol Chamorro, reveló que la madrugada del 19 de julio, Maximiliano Pilepich —también tras las rejas— y Nahuel Vargas se presentaron en su domicilio con el cadáver de la víctima ya mutilado y le ofrecieron una suma de dinero para deshacerse de él.
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No obstante, de acuerdo a lo citado por los periodistas Chiesa y Dalbesio —Télam—, este habría rechazado la propuesta inicialmente, pero horas más tarde le hicieron otra, por una transferencia de 100,000 pesos, que sí aceptó. Luego retrocedió: al observar sangre en el auto, decidió no hacerlo, pero les proporcionó la valija roja —en la que luego se descubrió el cuerpo de Pérez Algaba—, sin notar que en su interior había documentos de algunos de sus familiares, lo que finalmente lo delató.
Por su parte, Vargas, que también declaró, dijo que el homicidio del empresario fue el 18 de julio en la inmobiliaria “Renacer” de General Rodríguez y confirmó que Pilepich le disparó mientras la víctima reemplazaba “algunas bombillas” en una oficina. También aseguró que el cuerpo fue trasladado a la casa de Contrera, donde se lo descuartizó y se lo descartó.
Además, mencionó que el lugar del homicidio fue demolido para eliminar evidencia y que estuvo en fuga por temor. Indicó que estaban presentes Matías Gil (socio de Pilepich en “Renacer”), y el comisario Horacio Mariano Córdoba, aunque no mencionó a Flavia Lorena Bomrad, Fernando Gastón Carrizo ni a Blanca Gladys Cristaldo, todos detenidos en relación al caso.

Los cuatro puntos clave que quedan por resolver
A pesar de que los nuevos testimonios esclarecieron varias incógnitas, los investigadores todavía tienen al menos cuatro puntos por establecer. Uno es el vehículo en el que fue trasladado la víctima: si bien se incautó la camioneta Mercedes Benz G500 que Pilepich conducía el día del homicidio y la madrugada siguiente, sospechan que el cuerpo no fue transportado ahí, sino en el baúl del Polo, mencionado por al menos dos de los sospechosos.
Tampoco se encontraron evidencias del lugar donde se realizó la mutilación de Pérez Algaba: si fue en “Renacer”, esa estructura fue demolida y los restos eliminados; sin embargo, podría haber sido cerca del Arroyo Del Rey, en Ingeniero Budge, residencia de Contrera.
También queda por determinar las herramientas usadas para descuartizar el cuerpo y, finalmente, localizar el arma empleada en el crimen, que aún no fue encontrada. Se cree que es una pistola de calibre 9 milímetros que pertenecía a Pilepich.

Las relaciones entre los ocho detenidos
Además de Nahuel Vargas y Luis Alberto Contrera, están detenidos Maximiliano Pilepich, Matías Gil, el comisario Horacio Mariano Córdoba, Flavia Lorena Bomrad, Fernando Gastón Carrizo y Blanca Gladys Cristaldo. Gil optó por no declarar, pero se establecieron comunicaciones constantes con Pilepich (que confesó los disparos) y Vargas en el momento del hecho.
En cuanto a Córdoba, se determinó que proporcionó a Maximiliano un móvil de la policía local, usado tras el homicidio para comunicarse con los demás sospechosos. Las grabaciones de seguridad y análisis de celulares los registraron juntos la madrugada siguiente. Bomrad, alegando ser pareja de Pilepich, negó cualquier relación con el homicidio, aunque se demostró comunicación con los detenidos después del hecho.
Carrizo, guardia de seguridad en propiedades de Pilepich, mantuvo comunicaciones tras el homicidio con Pilepich y Gil. Cristaldo, vendedora en “Renacer”, también alegó ser pareja de Pilepich y en su residencia de Paso del Rey, en Moreno, fue detenido el principal sospechoso recientemente, quien había expresado su deseo de suicidarse antes de entregarse.
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