“Le dije que me llame cuando llegue para que no usara el celular mientras iba manejando, y no me contestó más”, resumió Andrea, la viuda de Pedro Daniel Barrientos (65) sobre el último intercambio que tuvo con el chofer de la Línea 620 antes de que fuera asesinado esta madrugada en Virrey del Pino, durante un intento de robo en el interior del colectivo que manejaba.
En medio de la incertidumbre, y cuando ya se había propuesto ir a hablar con alguno de los inspectores a la terminal de González Catán, Andrea recibió un llamado telefónico que la dejó muda: del otro lado de la línea una voz le comunicó que Barrientos había fallecido. “Me arrancaron la mitad de la vida. Me sacaron las ganas de vivir”, dijo más tarde en declaraciones televisivas.
Daniel y Andrea se habían conocido hace menos de un año. Él viudo y con un hijo de 14; ella separada y con una hija de 12: juntos decidieron formar una familia ensamblada. “Queríamos viajar, comprar nuestra casa. Vivir lo que nos quedaba, poner un negocio. También teníamos el proyecto de irnos de Buenos Aires. Estaba muy complicado todo. No pudimos”, expresó en diálogo con C5N, y en un visible estado de shock.
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Al igual que los compañeros de trabajo del chofer, Andrea manifestó que Daniel “ya quería jubilarse” y que estaba esperando “la contestación de la ANSES” para luego dedicarse a sus nuevos “proyectos”. “Últimamente, ya no quería ir a trabajar, no sé si por miedo, sino que quería disfrutar de la vida y de la familia que armamos”, sostuvo.

Según relató, Daniel salió este lunes a la madrugada de su casa y se dirigió a su puesto de trabajo. “Él siempre me mandaba mensajes cuando llegaba y las planillas de su recorrido. Hoy justamente hizo lo mismo. Incluso, cuando llueve siempre hablamos de los frenos, de que iba a regular los frenos. Después me dijo que se iba para Vernazza. Le dije que me llame cuando llegue, para que no usara el celular mientras iba manejando, y no me contestó más. Le mandé un par de mensajes y ya no me respondió. Todos los recorridos él me iba diciendo”, explicó Andrea.
Como le pareció “raro” que él no se volviera a comunicar con ella, pensó en ir a buscarlo González Catán, “como muchas otras veces lo hice” y hablar con uno de los inspectores a ver si sabían algo. “Me parecía raro que aun habiendo perdido el celular no se hubiera comunicado conmigo”, sostuvo y contó que “todos los recorridos que hacía Daniel eran muy peligrosos” y que su colectivo “no tenía cámara de seguridad”.
“Me enteré por gente de la empresa que lo habían matado. El hijo de él ya lo sabe. Mi nena de 12 años tiene un retraso madurativo y, aunque ella tiene a su papá, a Daniel le decía: ‘Mi papá Dani’. No sé cómo le voy a dar la noticia”, lamentó.
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Hacia el final de la nota, Andrea describió a su esposo como “una excelente persona” y pidió “Justicia”. “Esto no puede seguir pasando. Hoy le tocó a la persona que más amo en la vida, pero hay muchos compañeros que pasan por lo mismo”, señaló y prefirió no referirse a los incidentes en los que fue agredido el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni.
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