
Paula Yasmina Guerrero (29), la mujer acusada de matar en Parque Patricios a su bebé, Milo Alexander Derto Guerrero, de dos años, será juzgada como autora del delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía”, que prevé como única pena la prisión perpetua. El Tribunal Oral N°7 llevará a cabo el proceso, aún con fecha a definir, luego de que Alejandra Provitola, la jueza a cargo de investigar el caso, firmara la elevación a juicio presentada por la fiscal Marcela Sánchez dos semanas atrás.
Guerrero confía en su suerte. A mediados de la semana pasada, el defensor oficial de Guerrero ratificó al Tribunal que no se opondría a la elevación a juicio y que en el proceso se aclararía la sitiuación de la acusada. “La elevación de los presentes actuados a la etapa de juicio oral conllevará una correcta relectura del acervo probatorio, fundamentalmente en lo que atañe a la experticia médica glosada a fojas 218, que diera cuenta de lo muy probablemente ocurrido con el niño Milo Derto Guerrero y así aventurar una correcta calificación legal, de corresponder calificación legal alguna”. afirmó, según confirmaron fuentes del expediente a Infobae.
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La Justicia sostiene que sofocó a su hijo mientras dormía como venganza hacia su ex pareja y padre del nene porque había dado por terminada la relación.
El requerimiento presentado dos semanas atrás por Sánchez inclue el perfil psicológico de la imputada que reveló un trastorno de personalidad, emocionalidad superficial y cosificación del otro, según conceptos de los peritos.
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La fiscal Sánchez dio por probado que el crimen ocurrió entre la noche del 14 de enero de 2022 y las 13:15 del día siguiente, en el interior del departamento que la acusada ocupaba con su hijo en Parque Patricios.
“Se encuentra probado que Guerrero ejerció sobre Milo Alexander Derto Guerrero un mecanismo de asfixia por compresión toracoabdominal, mientras éste dormía boca abajo, lo que derivó en un cuadro de hipoxia (falta de oxígeno a nivel cerebral), que le causó la muerte por edema encefálico difuso con una congestión y hemorragia pulmonar”, afirmó la fiscal en su requerimiento de elevación a juicio, al que tuvo acceso la agencia de noticias Télam.
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La hipótesis de la fiscal y la jueza de esta causa siempre fue que la mujer sofocó al niño con almohadas o contra el colchón mientras dormía, en el marco de una “revancha” contra el papá de la víctima, quien la había denunciado horas antes ante la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) por temor a la integridad física de su hijo.
Los mensajes de audio y video que la imputada envió horas antes del crimen a su ex pareja, y a otras personas de su entorno, son pruebas clave que la fiscal Sánchez reprodujo para fundamentar la acusación. “Antes de dárselo a él, me lo llevo conmigo, y les pido por favor gente, que me cremen y que me tiren en la cancha de Huracán, porque yo soy de Parque Patricios”, dijo en un video.
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“Reza por nosotros, ojalá alguien nos cuide de verdad. No como vos, que abandonaste y golpeaste y te victimizás. Olvidate de Milo para siempre”, escribió en un mensaje de texto dirigido a su ex.
También se menciona em la causa el testimonio de una vecina del edificio de la imputada, que declaró que la madrugada del día del crimen. La mujer aseguró que escuchó como Guerrero hablaba por teléfono junto a una ventana y decía: “A vos te parece lo que me hizo, que me va a sacar la tenencia de Milo, me va a sacar la tenencia. Me acusan de que voy a matar al nene. Me voy a matar yo y vamos a estar los dos en el mismo cajón”.
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“Guerrero no aceptaba la separación. De modo persistente intentaba infructuosamente comunicarse con su ex pareja. Frente a la falta de respuestas exteriorizó la intención de terminar con su vida y la de su hijo Milo”, afirmó la fiscal en su pedido ante Provitola.
La fiscal transcribió algunos párrafos del perfil psicológico de la imputada realizado por el Cuerpo Médico Forense, donde se afirma que en Guerrero prevalece “un trastorno de personalidad caracterizado por baja tolerancia a la frustración cuando las demandas no son satisfechas según su voluntad e intereses”, que tiene una “emocionalidad superficial”, “falta de reflexión” y, además, “cosificación del otro como herramienta de solución de sus conflictos afectivos y de relación, avasallamiento, impulsividad y disociación emocional”.
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Guerrero negó los cargos todas las veces que prestó declaración indagatoria y aseguró que esa noche había tomado “vino de cartón” y “una pastilla de Clonazepam”, y que ello le produjo un sueño profundo. Si bien eso podría haber influido para no percatarse de que con su cuerpo podría haber sofocado a su hijo en la cama, los informes toxicológicos descartaron presencia del alcohol y fármacos en su organismo.
En su última declaración, del 11 de abril, Guerrero le dijo a la jueza Provítola: “Usted compró de entrada la historia de la familia de Derto, los videos, los audios, pero yo no maté a mi hijo, yo no le hice daño a mi hijo, eso quiero que entienda. No sé si tengo que cumplir al respecto, por el accidente, por una desgracia, pero no fue mi intención, no fue a propósito”.
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