
Paola Rojas, de 40 años, se despertó abruptamente la mañana del sábado 3 de abril en su casa de la ciudad de General Fernández Oro, Río Negro. La llamó uno de sus hijos, Maikol, quien le comentó algo extraño que tenía en su celular: era un mensaje de un joven de Buenos Aires que decía ser amigo de María Esther Brianthe, la hija y hermana de ambos que vive en Capital Federal, y que le había llamado mucho la atención un posteo publicado en Facebook.
“Soy re pilla, chicos. Abandoné a mi hija de 7 meses por la joda y la droga. Esa vida es la que me gustaaa. Puta y drogadicta, así soy”, rezaba el mensaje de Facebook. El nombre del usuario era un alias y tanto Paola como Maikol desconocían la existencia de esa cuenta de María Esther.
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Hoy, a casi dos semanas de ese episodio, María Esther, la del medio de los cinco hijos de Paola, permanece desaparecida y todavía no hay rastros de ella. La hija de ella se encuentra en su casa con el padre, al igual que su teléfono celular, y todavía no hay rastro alguno de su paradero.
“La última vez que hablé con mi hija fue el 30 de marzo. Si bien ella no me contaba mucho de su vida en Buenos Aires, me mandaba fotos y videos de mi nieta casi todos los días. Su hija era su vida. No tiene sentido que se haya ido sin ella”, le explicó la madre de la joven desaparecida a Infobae, mientras la división Búsqueda de Personas de la Policía de la Ciudad se despliega para encontrarla, con una causa a cargo de la fiscal Susana Callejas.
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María Esther nació en la provincia de Neuquén. Vivió hasta los 14 años allí junto a su madre y sus hermanos. En la mitad de su adolescencia le comunicó a su mamá que quería mudarse con su padre, que vivía en la provincia de Buenos Aires.
“Yo acá crié sola a mis hijos, el padre nunca se hizo cargo de ellos. Y cuando Mary se fue a Buenos Aires, a mi ex marido, que siempre había estado ausente, se le hizo imposible criarla y acompañarla. Así que se hizo adulta de golpe”, dice su madre.
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En 2019, y con 16 años, todavía menor de edad, María Esther inició una relación sentimental con quien se convertiría en su pareja y el padre de su futura hija, José María Aguirre, que al comienzo de la relación tenía 33 años.
“Yo nunca supe cuál era la relación entre ellos. Yo nunca supe lo que pasaba puertas adentro de su domicilio. Sólo me decían que algunas veces discutían. Me enteré de la mayoría de las cosas durante estos días”, afirmó Rojas.
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Ese mismo sábado 3 de abril en que Paola vio el mensaje de su hija en ese perfil desconocido de Facebook, empezó a llamarla al teléfono. Intentó con mensajes y llamados, pero nadie respondía durante horas. Recién a la tarde le atendieron y quien respondió era el marido de su hija.
“Me atendió él y me dijo que el día anterior a la noche habían discutido y que sin decir nada, mi hija desapareció, sin llevarse a su hija ni el celular, ni nada. Me dijo que se fue”, reveló Rojas.
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La madre asegura haberle pedido a Aguirre que hiciera la denuncia ante la policía. Según Paola, la pareja de su hija le confirmó que había realizado la denuncia, pero no quería mandarle ningún comprobante o documentación sobre la misma. “Incluso, ni me quería decir cómo estaba vestida cuando desapareció: averigualo, me decía”.
Rojas advirtió que antes de que naciera su nieta, María Esther ya se había ido de la casa que compartía con Aguirre y que regresó a los tres días. “Cuando volvió, cada vez que yo le preguntaba por qué se había ido y por qué había hecho eso, me esquivaba. Nunca me daba las razones”.
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Así, el lunes 5 de abril, Paola Rojas se acercó a la Comisaría 26 de Río Negro y decidió radicar la denuncia o al menos asentar allí mismo lo que estaba ocurriendo. En esa misma denuncia, Rojas le reveló a las autoridades policiales que durante la adolescencia su hija supuestamente había padecido problemas mentales.
“Ella en su momento mentía mucho, y decidí que lo mejor era que fuera a un psicólogo. Yo ya no sabía más qué hacer y decidí que lo mejor era que fuera a un especialista. Había mejorado mucho, pero después decidió irse a Buenos Aires y terminó también con el psicólogo”, le aseguró a Infobae.
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Mientras su yerno se negaba a darle los datos de su denuncia, Paola no estaba conforme con el avance de la búsqueda. Por eso, al día siguiente decidió realizar una nueva denuncia policial esta vez vía telefónica y ante las fuerzas de seguridad de Buenos Aires.
“Llamé a muchas comisarías y me atendieron en una de Mataderos, que cuando les dije dónde vivía mi hija, me derivaron con la Comisaría 4C de la Boca. Ahí volví a contar todo y fue recién ese día cuando me dijeron que mi hija había presentado una denuncia contra su marido por violencia de género y que la había retirado dos días después”, dijo la madre de la joven. En esa ocasión, también le revelaron que José Aguirre había hecho efectivamente una denuncia por la desaparición de Mary el 3 de abril ante la Fiscalía de la Boca.
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“Le escribí a José para que me dijera qué había ocurrido con esa denuncia y me dijo que un día mi hija se brotó y le empezó a pegar y que él le respondió con un bife en la cara y que por eso lo denunció”, aseguró.
Infobae corroboró que Brianthe había realizado una denuncia contra José Aguirre el 10 de marzo y que, ante la oferta de las autoridades de aplicar medidas restrictivas, la propia joven se negó a hacer uso de ellas.
Desde ese mismo martes 6 de abril en el que Paola Rojas realizó la denuncia vía telefónica, el caso de la desaparición de María Esther Brianthe pasó a manos de la División de Búsqueda de Personas de la Policía de la Ciudad.
En el comunicado de búsqueda se informó que al momento de ser vista por última vez, María Esther Brianthe vestía una campera negra, un pantalón de jean blanco y zapatillas negras.

Mientras tanto, Paola Rojas dejó de mantener el contacto telefónico con el padre de su nieta. “Empezamos a dejarnos de hablar. Yo no tengo nada en contra de él y no lo acuso de nada. Lo único que me pone nerviosa es que me extraña mucho que mi hija se haya ido sin su beba. Esa nena es su vida. Sólo me hablaba de ella”, reveló Rojas.
Hasta el momento, no hay ninguna persona detenida en el expediente de la fiscal Callejas, calificado como una averiguación de paradero. En tanto, se espera que la madre pueda viajar recién mañana a Buenos Aires para acompañar la búsqueda. “Yo no podía pagarme el pasaje a Buenos Aires. Por eso, me llamaron desde el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y me dieron un pasaje para que pueda ir a Buenos Aires mañana”, aseguró.
En tanto, el posteo que despertó la intriga del amigo de Esther fue borrado de ese perfil falso que María Esther tenía, en el que no se registra ninguna imagen de su hija ni de su marido, a diferencia de la cuenta “oficial” de Mary, donde se hacía llamar Magaly.
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