
La turista atacada la semana pasada en la ciudad de Puerto Deseado por dos hombres que abusaron sexualmente de ella y asesinaron a su hijo de 4 años, regresó este martes a Salta junto a su esposo y dos de sus hijos para despedir los restos del menor.
La mujer había llegado a la provincia de Santa Cruz para visitar a uno de sus hijos y mientras daba un paseo junto al menor de ellos por la playa Cavendish fue atacada por dos sujetos que la amenazaron y la obligaron a caminar hasta una cueva rodeada de acantilados donde, según su relato, uno de ellos abusó de ella mientras el otro amenazaba a su hijo con un cuchillo. Ella se desvaneció y, al creerla muerta, los delincuentes se llevaron al menor, lo asesinaron a golpes y abandonaron el cuerpo.
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M.M. dejó este martes a la madrugada el Hospital Distrital de la localidad santacruceña, donde estaba internada para emprender el regreso acompañada de su esposo, su hija y el hijo que vivía allí.
Los cuatro, junto con el féretro del niño asesinado, salieron cerca de las 7.30 de la mañana de ayer rumbo a la ciudad de Comodoro Rivadavia, desde donde abordaron un vuelo a Buenos Aires primero y luego a Salta, a donde llegó por la noche y fue recibida por el gobernador Gustavo Sáenz, según informó el propio funcionario en sus redes sociales.
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“Recibimos a M. y a su familia, víctimas de la tragedia en Puerto Deseado. Nos comprometimos a brindarles ayuda, contención y todo lo que esté a nuestro alcance", publicó el mandatario salteño que recibió a la mujer junto al ministro de Seguridad, otros funcionarios provinciales, un sacerdote, miembros de Gendarmería Nacional y familiares.
La víctima fue trasladada después de ese encuentro a una clínica privada, donde fue asistida, según informó la agencia Télam, y luego tanto ella como su marido, Celso Subelza, y el resto de su familia se dirigieron a una casa de huéspedes de Gendarmería Nacional, donde pasaron la noche.
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Cerca de las 11 de la mañana llegó el féretro del niño al aeropuerto internacional Martín Miguel de Güemes, en la capital provincial, desde donde será trasladado en caravana hacia la ciudad Rosario de la Frontera, al sur de la capital salteña, de donde la familia es oriunda, para ser sepultado. El coche fúnebre partirá acompañado por otro auto donde irán sus padres y hermanos y luego lo seguirán otros autos con otros familiares.
Por el hecho hay ya dos hombres a disposición de la Justicia. El primero es Omar Alvarado, de 33 años, que fue identificado en las ruedas de reconocimiento por la víctima y está detenido en una comisaría de Caleta Olivia, acusado por los delitos de “rapto, robo, abuso sexual con acceso carnal, tentativa de femicidio".
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El sábado pasado Alvarado se defendió de las acusaciones con el argumento de que padece esquizofrenia y que no recordaba lo que había ocurrido. Este martes se negó a declarar ante el fiscal de la causa, Horacio Quinteros, y el juez de la causa, Oldemar Villa, ordenó realizar peritajes psicológicos y psiquiátricos.

Alvarado también cuenta con antecedentes. Hace poco más de un mes había atacado a golpes a su sobrino de 21 años en la misma cueva donde abusó de M.M. y, a pesar de que fue denunciado por su hermana por tentativa de homicidio, solo estuvo demorado y recuperó la libertad por decisión del mismo juez Villa.
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El segundo sospechoso es un adolescente de 16 años que también fue identificado por la víctima en una rueda de reconocimiento y tras ser aprehendido fue trasladado a la ciudad de Río Gallegos para ser alojado en el Centro de Detención Juvenil. Asesorado por un defensor de Menores, admitió haber participado en el hecho pero afirmó que fue “obligado” por Alvarado. En su declaración, además, aportó datos que permitieron a la Policía de Santa Cruz hallar el teléfono celular que le habían robado a M.M e indicó que dejó un buzo en el lugar que hasta el momento es intensamente buscado por la policía.

Mientras tanto, el juez Oldemar Villa espera los resultados de los informes psicológicos y psiquiátricos de rigor a los dos detenidos para definir su imputabilidad. Fuentes médicas manifestaron al diario La Opinión Austral que Alvarado consume medicación oral, que le es suministrada en el hospital, así como también recibe una inyección mensual. Sin embargo, para los facultativos consultados “es consciente de lo que hace”.
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Sobre el menor detenido, en tanto, los mismos voceros dijeron que no existen registros de enfermedades mentales en su historia clínica. Lo mismo dijo su padre, Julio, que durante una entrevista televisiva aseguró que su hijo no tiene problemas psiquiátricos y pidió “perdón” a la víctima y a su familia.
“La verdad es que estoy quebrado, nunca pensé que iba a hacer esto”, manifestó y aseguró que su hijo le “comentó” que estuvo en lugar “pero no hizo nada” y que Alvarado “lo amenazó con que iba a matar a uno de sus hermanos si no lo acompañaba”. Sin embargo, aclaró, su hijo “va a tener que pagar” por lo que hizo.
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