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La defensa de los imputados por el crimen de Xiomara Portillo pidió que se cotejen otros 10 perfiles de ADN

Los abogados de los acusados buscan incorporar nuevas pruebas al proceso a ocho meses del hallazgo del cuerpo de la adolescente en un descampado de Formosa

La joven de 16 años había salido de su casa para visitar a su ex novio y nunca volvió
La joven de 16 años había salido de su casa para visitar a su ex novio y nunca volvió
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La defensa de los dos imputados por el femicidio de Xiomara Portillo —la adolescente de 16 años hallada sin vida en un descampado de Formosa en noviembre de 2025— solicitó ante la Justicia el cotejo de ADN de al menos diez hombres que mantuvieron contacto con ella durante los últimos meses con vida.

El letrado Javier Vargas, representante de Carlos Aguilar y Joaquín Torres, elevó un escrito al juzgado interviniente en el que piden que se extraigan muestras genéticas a todos esos hombres con el fin de comparar perfiles de ADN e incorporar nuevos elementos al proceso, según informó Noticias Formosa.

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En tanto, el abogado de la familia de la víctima, Daniel Ojer, confirmó a La Mañana que en estos días estaban previstas nuevas declaraciones testimoniales y que se analicen tres alambres extraídos del cuerpo de Xiomara. Según precisó, uno de esos elementos provendría de la vivienda de una persona que ya declaró en tres oportunidades, mientras que los otros dos corresponden al domicilio de uno de los imputados.

El cuerpo fue encontrado en un descampado en Formosa
El cuerpo fue encontrado en un descampado en Formosa

La medida pedida por Vargas refuerza su postura de que sus clientes, quienes se encuentran en libertad, no tienen vinculación con el crimen. En mayo, el mismo abogado había señalado que un informe forense incorporado al expediente no encontró rastros de ADN de Xiomara en las muestras tomadas durante el allanamiento del domicilio de Torres. “Sólo se hallaron ADN del joven y su padrastro, pero no de Xiomara, que es lo más relevante porque echa por tierra que la chica haya estado en la cama o en contacto con sus sábanas o acolchados”, indicó el letrado a La Mañana. Aunque reconoció que está acreditado que la adolescente estuvo en esa casa, el estudio no arrojó rastros suyos, sino de Torres, de Aguilar y de terceros que podrían ser familiares de estos.

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Vargas también impulsó en esa etapa una nueva línea investigativa centrada en dos hombres del entorno de la víctima. Uno de ellos habría mantenido un vínculo frecuente con Xiomara en los meses previos a su muerte y fue señalado por la defensa ante la Justicia. En el automóvil Corsa que le fue secuestrado en la localidad de Riacho He Hé se hallaron cabellos para ser cotejados y una prenda íntima femenina. El hombre declaró en la causa y sostuvo que la relación era de amistad y que el vehículo llegó a esa localidad por un arreglo con un chapista.

La defensa pide que sean cotejados otros perfiles de ADN
La defensa pide que sean cotejados otros perfiles de ADN

Previamente, la Cámara de Instrucción y Correccional Nº 1 declaró nulo el procesamiento dictado por el juez Marcelo López Picabea contra Torres y Aguilar, al entender que la resolución no cumplía con los requisitos legales mínimos —lugar del hecho, modo y momento en que ocurrió—. El tribunal ordenó al magistrado dictar un nuevo auto procesal con fundamentación suficiente o, en su defecto, declarar la falta de mérito o el sobreseimiento de los acusados. Tras esa resolución, Torres recuperó la libertad a fines de febrero, luego de que se resolviera un conflicto de competencia entre el Juzgado de Menores y el Juzgado de Instrucción N° 4; Aguilar también había sido liberado con anterioridad.

El caso se remonta al 20 de noviembre de 2025, cuando Xiomara Portillo salió de su casa en Formosa para visitar a su exnovio y no regresó. Una semana después, un vecino alertó a las autoridades sobre la presencia de un cuerpo en un descampado del barrio Procrear. Dentro de una bolsa plástica utilizada para materiales de construcción estaba el cadáver de la adolescente, en un estado que impedía su reconocimiento visual. La identidad fue confirmada por peritos forenses mediante el cotejo de huellas dactilares. Desde entonces, la causa fue caratulada como homicidio doblemente agravado por alevosía y por mediar violencia de género, con Torres y Aguilar imputados como coautores.

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