La vivienda de la pareja en Einstein al 5700, donde el condenado asesinó a su esposa e intentó hacer pasar el hecho como un accidente
La vivienda de la pareja en Einstein al 5700, donde el condenado asesinó a su esposa e intentó hacer pasar el hecho como un accidente

Un hombre fue condenado a la pena de prisión perpetua en Rosario, acusado de haber asesinado a golpes a su novia durante una discusión y de intentar simular que había muerto al caer desde la planta alta de su casa.

La sentencia fue dictada por el tribunal conformado por los jueces Roman Lanzon, Ismael Manfrin y Mariano Aliau, tras un juicio oral en el que fue condenado Federico Alberto Aranda por el delito de “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género, en calidad de autor”, en perjuicio de Nadia Benítez.

La condena coincidió con lo que había solicitado durante su alegato el fiscal del juicio, Adrián Spelta, quien aseguró: “Se pudo acreditar a lo largo de todo el proceso que la mujer había sido víctima, no de este hecho como algo aislado, sino que venía sufriendo la violencia durante toda su vida”.

El hecho se registró el 5 de febrero de 2017 cerca de las 3.30 de la madrugada, en el patio de la vivienda de pasaje Einstein 5730. Allí, Nadia fue encontrada asesinada sobre un charco de sangre junto a su pareja, quien la sostenía en brazos en el suelo.

Según los testimonios recabados en la investigación, esa noche Nadia y Federico fueron a cenar a la casa de una pareja amiga, donde él ya llegó ebrio. Luego consumió más alcohol y a las 2 de la mañana se retiraron de imprevisto luego de una discusión entre ellos.

Al arribar a su domicilio, la pareja tuvo una nueva discusión en el patio que terminó con la muerte a golpes de Nadia.

El relato que ensayó el imputado en los primeros momentos del hecho señalaba que la joven se había caído desde un balcón situado en la planta alta de la casa.

Sin embargo, la autopsia que se le realizó al cadáver de la víctima arrojó como resultado que la joven murió producto de varios golpes en la cabeza y la cara, los cuales le provocaron tres fracturas en la mandíbula y una en la base del cráneo sobre la nariz y los dos huesos temporales.

“Se dio por comprobado durante el proceso que la mujer no se había arrojado como decía el imputado”, indicó el fiscal.

“La víctima debió haber hecho una acrobacia tal que era de imposible producción para una su altura y su peso y para caer de la forma en que debió haber caído para lastimarse en la frente y quedar ubicada como se la encontró”, finalizó.

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