Nélida Sérpico en 2015, un año después de la condena.
Nélida Sérpico en 2015, un año después de la condena.

En los seis años en que Nélida Fátima Sérpico buscó a Facundo Caimo, el asesino de su hijo Octavio, cuando se hacía pasar por una adicta al paco con sus dientes rotos por ella misma en los pasillos del Bajo Flores, su marido fue el último en enterarse. Nélida lo hacía en secreto, dejaba la casa de su familia por las noches en busca de Caimo, del que tenía un identikit que había hecho ella misma, algunos rumores. Ella y su marido, Miguel Ángel Gómez, compartían el trauma: ambos corrieron hasta un pasillo en el Barrio Rivadavia I cerca de la Villa 1-11-14 para ver a Octavio muerto de un tiro en la espalda, boca abajo, desangrado en la madrugada del 22 de diciembre de 2005. “Me achacaba a mí que yo no sentía nada, pero yo llevo la muerte de mi hijo por dentro, no por fuera como ella”, dice Miguel Ángel. La Policía Federal contó 13 casquillos de bala en la escena.

Nélida finalmente capturó a Caimo, lo encontró el 10 de mayo de 2013 no muy lejos de donde Octavio cayó muerto. Nélida alertó a Gendarmería y el sospechoso fue arrestado. Un año después, Caimo era condenado por el Tribunal Nº1 a 15 años de cárcel con una acusación a cargo de la fiscal Mónica Cuñarro. Miguel Ángel estuvo en el Tribunal junto a su mujer. “Fue jodido de ahí en más, estaba esa mochila”, asegura Miguel.

Hoy, Nélida está desaparecida. El viernes pasado, la Policía de la Ciudad recibió una denuncia para averiguar su paradero. Nélida, según su familia, dejó su casa en el Bajo Flores el mediodía del 27 de octubre para ir a votar al colegio Instituto Medalla Milagrosa en la calle Curapaligüe al 1.100. Nunca volvió, dicen, nunca la volvieron a ver. La causa, caratulada como “averiguación de ilícito”, está en manos del fiscal Marcelo Ruilopez y su equipo junto al Juzgado N°43 de Pablo García de la Torre. Miguel Ángel recibió a un patrullero horas después de ingresada la denuncia y declaró en una comisaría, con la división Búsqueda de Personas de la Policía de la Ciudad.

Hasta hoy, no hay novedades. Tampoco un sospechoso.

“No tengo idea de qué pudo haber pasado”, dice Miguel Ángel desde su casa en Flores, donde vio a Nélida por última vez.

Su mujer solía dejar la casa, cuenta el hombre. “Ella ya se fue un par de veces a ver a su amiga Beatriz, para la que trabajó muchos años. Tampoco me contaba, se iba tres, cuatro días y volvía. Me enteré por uno de mis hijos, que me contó que era por General Rodríguez. El día de las elecciones agarró y se fue sin decir nada", recuerda Gómez.

Nélida Sérpico


Hubo cambios, asegura Miguel: “Estaba medio cansada en los últimos tiempos. Yo la veía desganada, no dormía mucho, fumaba, apenas comía un sanguchito y un mate cocido. ‘Pero comé algo’ le decía, pero no, no, un pan y nada más. Yo dormía y la escuchaba que andaba en la cocina, olía el humo del cigarrillo, se quedaba ahí y jugaba con el celular. La veía flaca, se lo decían todos, pesaba como 47 kilos, algo así″.

Quizás la situación la agobiaba. Miguel sufrió dos preinfartos en los últimos años: perdió su trabajo de vigilador nocturno tras el último, estuvo internado dos semanas. Su hijo mayor está en situación de calle, viene y va de la casa, duerme en parques, donde puede. Nélida perdió su trabajo hace un año, cuidaba una nena en una casa de Flores. “Creo que toda la situación acá la puso mal, puede ser. Nos cuesta pagar el alquiler, 12 mil pesos, tenemos nietos, yo tengo un corazón con arritmia y no me puedo poner nervioso. Nélida iba a ver un médico, que supuestamente le daba pastillas para el apetito, no sé si las tomaba", dice.

Cualquier manual indica que Miguel Ángel debería ser considerado un sospechoso, pero fue el primero en recibir a la Policía de la Ciudad y sus datos y su teléfono fueron entregados como contactos con la denuncia.

Octavio, el hijo de Nélida, asesinado en el Bajo Flores en 2005.
Octavio, el hijo de Nélida, asesinado en el Bajo Flores en 2005.

¿El hombre que mató a su hijo tiene algo que ver? Nélida, asegura su marido, recibió amenazas en los años tras la condena, autos que la siguieron y la señalaron. “Pasó varias veces, una vez cuando estábamos juntos caminando por el Parque Chacabuco”, dice Miguel. Sin embargo, no reciben una intimidación hace mucho tiempo.

“No tuve ninguna señal”, finaliza el hombre. Espera una, lo mismo sus hijos. Nélida, asegura Miguel, tiene familiares en Tucumán. Esa es una posibilidad.

Si viste a Nélida Sérpico o a cualquier persona denunciada como desaparecida por favor llamá al 911.

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