Esteban Mirol recordó el tenso momento que vivió con Germán Martitegui en MasterChef Celebrity: “Se comió el papel”

A más de dos meses de la gran final del certamen culinario, el periodista dio a conocer el particular comportamiento del cocinero durante las grabaciones

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A meses de haber quedado fuera de la competencia culinaria, Esteban Mirol recordó la particular actitud que tuvo Germán Martitegui como parte del jurado (SQP - América)

Dentro de la cocina de MasterChef Celebrity (Telefe), la tensión es un ingrediente más. Entre hornallas encendidas, relojes que corren y platos que esperan ser evaluados, el estrés se cuela en cada rincón, amplificado por la mirada atenta de un jurado que no deja pasar una. Damián Betular, Donato De Santis y Germán Martitegui son las figuras que, temporada tras temporada, encarnan el rol de evaluadores implacables. Pero cuando las cámaras se apagan o las luces bajan la intensidad, las historias de backstage y las asperezas dejan huella mucho después de la última emisión. Y esta vez, quien decidió hablar de lo que no se ve fue Esteban Mirol, periodista y exparticipante del reality, que en la última emisión de SQP (América) compartió su experiencia con Martitegui durante las grabaciones.

Sin rodeos, Mirol planteó: “La experiencia es mala, pero no solo conmigo. Yo he visto los arranques, las reacciones, las comunicaciones que tiene con los demás. Ojo, que por acá se reciben instrucciones”. Según su relato, el clima de competencia no solo se refleja en la exigencia culinaria, sino también en la dinámica entre el jurado y los participantes. A su vez, Mirol detalló un episodio concreto. “Yo me acuerdo con una salsa que hice. Donato dice: ‘Mmm’, viste como hacen todos los chefs. Y después Martitegui dice: ‘No, esto es un asco’. Entonces, ni entre ellos se ponían de acuerdo”, explicó. “No te creas que los tres jurados están diciendo lo que están diciendo porque se les ocurre a ellos. Dicen algunos disparates tremendos”, aseguró. Y subrayó: “Siempre detrás de estos monstruos, hay un guionista, hay una persona que lleva un hilo conductor”.

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El periodista fue más allá y cuestionó los límites del juego televisivo: “No sigamos con lo de juego, vamos a divertirnos, porque está esa frase que te la dicen en Gran Hermano, te la dice Santiago del Moro: ‘Hay que divertirse, muchachos, divertirse’. Tiene un límite”. Según Mirol, ese límite se cruza cuando la exigencia de show supera el trato humano. “Yo ya estoy hecho en los medios. Estoy más en mi casa escribiendo un libro. Pero la gente que necesita seguir laburando en el medio, obviamente no puede cortar fuerte con un programa de Telefe...”, reflexionó.

Germán Martitegui y Esteban Mirol
“Detrás de cámara es intratable. Es un maleducado", aseguró Mirol sobre Martitegui en las grabaciones del reality (Captura de video)

Consultado sobre si su percepción tenía que ver solo con su experiencia personal, Mirol fue categórico: “Detrás de cámara es intratable. Es un maleducado. Yo estaba haciendo no sé qué cosa en el pasillo, pasa por al lado, ni te saluda. Con una cara de culo te mira como que no sé… Se cree que es Cristiano Ronaldo. Pero no lo es, porque yo sé que es buen cocinero, todo esto, pero no te creas que en el mundo se tiran al piso cuando ven a Martitegui, de ninguna manera”.

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La charla en el estudio sumó ejemplos de otros participantes, como Eugenia Tobal, que según narraron, “se fue llorando varias veces a su casa”, y Rocío Marengo, que “no paraba de llorar por los maltratos y la editaban para que sea la mala”. Para Mirol, la edición puede jugar en contra de algunos concursantes: “Te matan con la edición. Cuando lo quieren rajar… la producción lo rasca en una semana porque le empieza a editar cosas y queda como el malo”.

Sabrina Rojas, panelista y conductora del ciclo, comparó la postura de Martitegui con la de otros jurados televisivos como Marcelo Polino en el Bailando, quien detrás de cámara era “un amor” y actuaba un personaje. “Marcelo es divino”, coincidió Mirol, pero aclaró: “Martitegui se comió el papel, se la creyó. Si no está en MasterChef, él pasa al ostracismo total. Pero el tema es que el programa te promueve, no sabés cómo. Hoy un cocinero trabajaría gratis”.

Nota Maria Laura Santillan con Germán Martitegui
“Martitegui se comió el papel, se la creyó. Si no está en MasterChef, él pasa al ostracismo total", comentó el periodista sobre el conocido jurado del ciclo (Nicolás Stulberg)

La mirada crítica no fue exclusiva de Mirol. Minutos antes, el panelista Nico Peralta recordó su propia experiencia con el chef. “Tengo un amigo muy paquete, divino, que vive y trabaja en ceremonial y protocolo en Suiza, y me manda una foto de Martitegui y me dice: ‘Che, qué linda la corbata de Germán. ¿Me averiguás de dónde es para comprármela?’”. Peralta intentó averiguar la marca de la corbata de manera directa: “Entonces le mando un WhatsApp: ‘Hola, Germán, soy Nico, de Cortá por Lozano. ¿De dónde es esta corbata que está buenísima porque un amigo la quiere comprar?’ Y su respuesta fue una no respuesta”.

La sorpresa fue mayor cuando recibió un llamado inesperado: “Tres segundos después me llama por teléfono una persona muy importante de Telefe diciéndome: ‘Nico, por favor no le hables más a Germán’. Entonces me quedé helado porque digo: ‘Está bien, yo soy periodista, no le estaba sacando información, no le estaba pidiendo una entrevista, disculpame, simplemente quiero saber de dónde es su corbata’. ‘Bueno, pero vos ya sabés cómo es él. Acá no se lo puede tratar, no se lo puede tocar. Te pido, por favor, no le escribas nunca más’, me dijo esa persona”. El asombro también se reflejó en el estudio, cuando Majo Martino preguntó: “¿Pero es como Luis Miguel que no se lo puede mirar, no se lo puede saludar?”. Peralta cerró el relato con resignación: “Esa fue mi única experiencia con Martitegui”.

Mientras tanto, los rumores sobre los nuevos caminos del reality apuntan a una renovación de figuras y estrategias, con la mira puesta en los cocineros influencers y la búsqueda de un público cada vez más diverso. Lo cierto es que, detrás de los platos y las devoluciones, la convivencia en la cocina más famosa de la televisión sigue dejando historias que, a juzgar por los testimonios, están lejos de ser solo un juego.

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