
Edgar Díaz Vedia, alías “Edi”, estaba prófugo. Se había escapado después de haber sido acusado de abusar sexualmente de una menor en su ex casa de la villa 1-11-14 en el Bajo Flores. El hombre, de 49 años y nacionalidad boliviana, se había escapado a su país. Al tiempo abrió un perfil de Facebook y subió dos fotos, mientras se comunicaba con familiares. “Eh, no viniste, ¡mentiroso!” le reprochaba un primo. “Hermanito de mi alma”, le decía su hermana. En ese momento no pensó que esa acción sería la que lo delataría.
Díaz Vedia está imputado por los delitos de corrupción de menores, y abuso sexual gravemente ultrajante y con acceso carnal. Los hechos se remiten a cinco años atrás, en octubre de 2014. De acuerdo al expediente judicial, “Edi” violó en varias ocasiones a D.C., quien por entonces tenía 11 años. También a otras dos menores, cuyos familiares no quisieron instar la acción penal, revelaron a Infobae fuentes de la investigación.
Según figura en la causa, el acusado se aprovechaba de la confianza de sus vecinos, que dejaban a su hija a cuidado suyo. En esos contextos, cerraba con llave la puerta de su domicilio y abusaba de ella. En otras ocasiones directamente engañaba a D.C. y la invitaba a su casa con el pretexto de ofrecerle el baño para que ella lo utilice o darle un regalo. “Esto habría sucedido tres o cuatro veces más”, indicó la misma fuente.
La investigación recayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 4, a cargo de Martín Yadarola. En abril de 2017, el juez libró un pedido de captura internacional e Interpol emitió una notificación roja. En paralelo, el magistrado junto a su equipo de trabajo continuaron las tareas de rastreo.

El juez Yadarola encomendó a la Policía de la Ciudad tareas de campo. Indagaron el entorno (conocidos y familiares) de “Edi” en Flores. También buscaron en redes sociales. Durante su etapa como prófugo, Díaz Vedia abrió una cuenta de Facebook y subió varias fotos. Una de ellas fue la que dio la pista para encontrarlo.
Los efectivos de la División Delitos Contra la Salud y la Seguridad Personal advirtieron a partir de esa imagen que el imputado podría encontrarse de regreso en Argentina. Oficiales de encubierto lo confirmaron luego: lo detectaron en la 1-11-14. Notaron que visitaba el lugar de forma esporádica, pero que no vivía allí. Su domicilio, supieron más tarde, era un taller en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires. Más precisamente, en Villa Lugano.
Finalmente, las brigadas de la Superintendencia de Investigaciones de la policía porteña montaron un operativo y lo detuvieron en inmediaciones del taller, en avenida Argentina y Zelarrayán.

Díaz Vedia fue trasladado a la Unidad 28 del centro de detención judicial y quedó a disposición. Los delitos por los que está acusado tienen una pena máxima de 15 años.
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