"El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar. No puede cambiar… ¡de pasión!", concluye el fenomenal monólogo de Pablo Sandoval, el personaje de Guillermo Francella en El secreto de sus ojos, ganadora de un Oscar. Se refería a la pasión por la camiseta: fútbol. 

Así es como encuentran al asesino y violador prófugo de la historia: cae durante el partido que en el estadio Tomás Adolfo Ducó disputaban Huracán y Racing. La escena y el diálogo de la película dirigida por Juan José Campanella es tan real que desde el 6 de agosto de 2016, fecha en que inició el programa Tribuna Segura del Ministerio de Seguridad a cargo de Guillermo Madero que apunta a encontrar en partidos a evadidos de la Justicia, ya fueron detenidos 752 prófugos.

El último de ellos –al menos hasta el cierre de esta nota– fue Walter Alfredo González, el entrenador de las inferiores de Mitre de Santiago del Estero, un equipo de la B Nacional. González estaba prófugo desde hacía dos meses por golpear a su mujer. El DT de 55 años había dejado de entrenar a sus jugadores después de que su pareja lo denunciara ante la Justicia por violencia de género y la fiscal Andrea Juárez solicitara su arresto.

Sin embargo, el hombre no resistió la tentación de mezclarse entre la multitud de su parcialidad e ir a palpitar desde los tablones el encuentro contra San Martín de San Juan. Cuando el personal de Tribuna Segura en la entrada del partido escaneó su DNI en los celulares encontraron la solicitud de detención.

González intentó convencer a los agentes de que todo era un malentendido, que ya estaba solucionado y aclarado. No resultó. Fue esposado y trasladado en un patrullero hasta la Seccional 6 del barrio 8 de Abril. Fue en ese lugar donde se enteró de que Mitre perdió por 1 a 0. El gol lo había hecho Marcos Gelabart y, para colmo, en tiempo adicional.

Los efectivos analizan los documentos desde un celular (Télam)
Los efectivos analizan los documentos desde un celular (Télam)

Ese mismo domingo 1 de septiembre, durante el superclásico que se desarrolló en el estadio de River, los 160 policías desplegados entre los hinchas locales (los hinchas de Boca al ser visitantes no podían ingresar a la cancha) capturaron a otro delincuente que se ocultaba de la Justicia: 
Gabriel David Giacone, quien tenía pedido de captura activa por "amenazas coactivas".

A la inversa, en el último encuentro disputado en la Bombonera el miércoles 28 de agosto, durante el partido por los cuartos de final de la Copa Libertadores de América entre Boca y Liga de Quito, cayeron Julio Oscar Torres, alias "Chupa", buscado por robar una casa en la provincia de Córdoba junto a su banda; y Federico Martín Pérez, prófugo desde el mes de abril, acusado de robo calificado.

"Más por impunidad que por pasión"

La pregunta es simple: ¿por qué caen peligrosos delincuentes que evaden a las autoridades durante años por gritar un gol desde una tribuna de fútbol sabiendo que hay operativos policiales para identificar a los barrabravas y que se exponen a ser descubiertos?

Guillermo Madero, el titular del programa Tribuna Segura, tiene una aproximación a la respuesta.

"En el fútbol hay una mezcla de pasión e impunidad. Las barras bravas hace más de tres años saben que vamos a las canchas a evitar que ingresen los que tienen restricciones. Los violadores, los narcotraficantes, los asesinos no están tan en el día a día de lo que ocurre en los estadios", asegura Madero.

—¿Entonces por qué caen en los estadios?

Más por impunidad que por pasión. Es muy fuerte la idea colectiva de que en el fútbol todo vale.

Desde el 6 de agosto de 2016 al domingo pasado, Tribuna Segura estuvo presente en 1.550 partidos de todas las divisiones del fútbol nacional e internacional, incluidas algunas participaciones de la selección nacional, como en el Mundial de Rusia. Durante esos encuentros se controlaron alrededor de tres millones de personas, de las cuales se prohibió el ingreso a 3.251, por lo general hinchas caracterizados con causas vinculadas a la violencia deportiva, y otras 752 fueron capturadas y remitidas a la Justicia.

El increíble caso santiagueño

Una de las últimas provincias que adhirieron al programa Tribuna Segura fue Santiago del Estero. Lo que sucedió allí no tiene antecedentes.
De los 19 detenidos prófugos, 17 tenían causas abiertas por violencia de género. 

Hay algunos ejemplos.

Víctor Alfredo Geres, de 33 años, tenía pedido de detención por los golpes que le aplicó a su ex pareja. Estaba prófugo desde el 20 de noviembre de 2016. Marcelo Ramón More, de 38 años, estaba prófugo desde el 18 de octubre de 2016 por lesionar y amenazar a su mujer. Un caso similar fue el de Dardo Antonio Orieta, de 27 años. La Justicia lo buscaba desde el 4 de abril de 2018. A diferencia de los anteriores, a Lucas Castillo, de 31 años, se lo buscaba desde el 21 de noviembre de 2017 por los delitos de robo calificado, lesiones y daños.

El caso de Facundo Samuel Días, de 21 años de edad, es peor aún. Sabiendo que la Justicia lo buscaba desde hacía dos años por tentativa de homicidio, fue a la cancha igual. 

El 29 de marzo pasado, por ejemplo, fue identificado por el sistema Tribuna Segura en la cancha de Central Córdoba de Santiago del Estero Juan Carlos Mansilla. El hombre, de 62 años, estaba prófugo desde el 2 de octubre de 2014 por el presunto delito de abuso sexual. Ese día, en el mismo estadio, fueron detenidas otras seis personas, todas buscadas por la Justicia por violencia de género.

El programa Tribuna Segura tuvo su primer detenido el 30 de agosto de 2016 en el estadio Monumental de Núñez. Al minuto treinta de ponerse en marcha los controles, y con la ministra Bullrich, Madero y todos los medios de comunicación como testigos, uno de los efectivos de Gendarmería que en ese momento realizaban el escaneo de los documentos de identidad descubrió entre los "Borrachos del Tablón" a Maximiliano Mora, uno de los capos de la barra brava en La Matanza y que era intensamente buscado por estar presuntamente involucrado en un doble homicidio.

Entre los 752 detenidos figura un caso de colección. Ocurrió en la cancha de Independiente de Avellaneda. Un delincuente, con prisión domiciliaria y pulsera electrónica, fue detectado cuando el número de su documento fue sometido a la búsqueda del software desarrollado, a costo cero, por los especialistas del Ministerio de Seguridad.

Más tarde se descubriría que el hincha de Independiente ingresaba al estadio del Rojo cada vez que el equipo de sus amores jugaba de local, sin que la irregularidad fuese detectada por quienes debían controlar que el hombre, que cumplía condena, no saliera del umbral de su casa.

Otra inspección en el último Superclásico
Otra inspección en el último Superclásico

"Cuando comenzamos Tribuna Segura y detuvimos a los primeros ocho prófugos tuvimos un pensamiento racional. Dijimos: 'Bueno, ahora se van a dar cuenta porque los estamos agarrando en la entrada de la cancha y esto va a ir bajando y llegaremos a cero prófugo'. Sin embargo, es increíble, es impresionante que sistemáticamente en todos los partidos de fútbol capturamos a personas con pedido de captura", le explicó la ministra Patricia Bullrich a Infobae, y especifica que "de los diez mil prófugos detenidos o recapturados en los últimos cuatro años, el siete por ciento fueron detenidos por Tribuna Segura. Esto quiere decir que los prófugos todavía intentan ingresar a las canchas para ver jugar a su equipo favorito".

"Yo siempre me río, porque El secreto de sus ojos tenía un final que muchos creían que era poco creíble. ¿Cómo va a ir un asesino que se cree un vivo bárbaro a la cancha y va a caer justo ahí? Por eso, una vez hablando con Campanella le dije: 'Vos creerás que ese era un final inventado, sin embargo, está comprobado que cada vez que se juega un partido en cualquier parte del país, hay un prófugo que cae", continuó Bullrich.

Igual que en la película, pero real.

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