La tumba de Ciro profanada
La tumba de Ciro profanada

El 4 de julio pasado, Ciro Lescano, un bebé de cuatro meses, murió de un paro cardíaco súbito en la ciudad de Miramar. Su familia lo veló y lo enterró al día siguiente en el cementerio municipal. Nueve días después su cuerpo fue robado de la tierra. El caso dejó al descubierto un vacío histórico en la Justicia argentina, para la que el robo de un cadáver no constituye un delito en sí mismo de acuerdo al Código Penal.

En los últimos dos años en el partido de General Alvarado se profanaron tres tumbas para extraer cadáveres en el cementerio de Otamendi, la localidad más cercana a Miramar. Se trató de los cuerpos de Matías Valentino Fernández y Ciro Aranda, robados en Pascuas y Nochebuena de 2017, fechas claves del calendario cristiano, la muerte y nacimiento de Jesucristo.

El cuerpo de Matías fue encontrado, prolijamente mutilado. El de Ciro Aranda sigue sin aparecer hasta hoy. Hubo un detenido, que fue liberado por falta de pruebas. El último caso, el de Ciro, está en manos del fiscal de la UFI Nº 5 marplatense Alejandro Pellegrinelli. Pero a pocos metros de su oficina, en el primer piso de los tribunales de la ciudad balnearia, una colega sigue con especial atención su investigación.

Es Ana Caro, hoy fiscal en Mar del Plata, que hasta no hace mucho cumplía funciones en el Distrito Descentralizado de Miramar. Fue a ella a quien le tocó enfrentarse a los robos del cementerio de Otamendi.

Ciro Ledesma, muerto hace cuatro meses
Ciro Ledesma, muerto hace cuatro meses

"Nuestro Código Penal hace alusión a la sustracción de cuerpos pero sólo si es extorsiva, es decir, si se pide dinero a cambio", le explicó Caro a Infobae. La fiscal hace referencia a la Ley N° 11.179, que en su artículo 171 dice que "sufrirá prisión de dos a seis años el que sustrajere un cadáver para hacerse pagar su devolución".

La realidad es que el robo de un cadáver es penado únicamente por el Código Contravencional de la Provincia de Buenos Aires a partir del Decreto de ley 8031/73. Según su texto, sancionará a quien "sustrajere un cadáver o sus cenizas", "mutilare o destruyere un cadáver sin la correspondiente autorización" o "profanare un cadáver" con hasta 90 días de arresto y una multa, la que, según manifestaron a este medio fuentes judiciales, "es prácticamente simbólica".

En Argentina llevarse un cuerpo de un cementerio no es un delito: es apenas una contravención.

La entrada al cementerio de Miramar
La entrada al cementerio de Miramar

En el primer caso de 2017, a Caro no le alcanzaron los elementos para que el hecho no recayera en la Justicia contravencional. La segunda vez debió apelar a todo su ingenio para continuar con la marcha del expediente.

En el caso de Ciro Aranda, del cuerpo faltó un rosario de la escena que había sido enterrado junto al cuerpo. Argumentando que ese era un objeto de valor "sentimental y moral" para la familia, la fiscal logró encuadrarlo dentro de la figura de robo -presente en el Código Penal- y continuar con la investigación.

Ciro Aranda: su cadáver fue robado del cementerio de Otamendi en Nochebuena de 2017. Nunca apareció. El caso sigue impune
Ciro Aranda: su cadáver fue robado del cementerio de Otamendi en Nochebuena de 2017. Nunca apareció. El caso sigue impune

"Como fiscal hay que ver un montón de cuestiones que pueden estar alrededor, en la escena, y que uno puede utilizar para avanzar en estos casos", explicó, subrayando que el principal problema está en que no se le da una "definición jurídica al cadáver". 

"Al no ser 'cosa', no está dentro del delito de robo, y como 'persona' es sólo hasta el momento de su fallecimiento, tampoco entra dentro de los delitos contra las personas", aseguró Caro.

El fiscal Alejandro Pellegrinelli a cargo del caso que investiga el robo de los restos de Ciro Lescano
El fiscal Alejandro Pellegrinelli a cargo del caso que investiga el robo de los restos de Ciro Lescano

En aquel momento, tras entrevistas casa por casa y testimonios con identidad reservada de vecinos, a partir de una hipótesis que incluyó rituales religiosos en el domicilio de Carlos López, quien había sido sepulturero del cementerio de Otamendi, se logró la detención de este hombre.

El padre de Ciro Aranda, Alberto, debía reconocer el rosario. El resultado fue negativo. No era el que estaba en el féretro de su hijo. López salió del penal de Batán tiempo después.

Los de Miramar y Otamendi, por otra parte, no son casos aislados.

La tendencia, dice el periodista y escritor Claudio R. Negrete en una charla con Infobae, llega hasta casos históricos como el robo de las manos de Juan Domingo Perón, el cuerpo de Eva Duarte o inclusive los desaparecidos de la dictadura.

"La venganza más terrible es negarle al muerto la condición de muerto, no decir dónde está", asegura.

Negrete, autor de Necromanía: historia de una pasión argentina (2010) y de La profanación (2017), está convencido de que existe y siempre existió en algunas personas una "manía por la muerte". "Hablo de excesos, de manipulaciones, de cómo los argentinos usamos a los muertos para intereses de los vivos", define él.

"A veces el robo de un bebé muerto es una venganza, es una manipulación, puede ser para un rito, puede ser hasta para una cuestión policial, para un ADN, lo que sea, es utilizar al muerto para un conflicto que tienen los vivos y el fenómeno pasa en el mundo", afirmó. Negrete señala un punto clave en su discurso: en Latinoamérica sólo Argentina y Chile no tipifican estos casos como delito.

El robo de las manos de Juan Domingo Perón
El robo de las manos de Juan Domingo Perón

En sus trabajos Negrete hace alusión no sólo a casos de personalidades, sino que enumera además antecedentes que alcanzan a personas comunes en todo el mundo y a los distintos fines que pueden llevar a alguien a entrar en un cementerio para desenterrar un cuerpo y llevárselo.

Entre las historias se destaca la de Jorge Pra. El cuerpo de su esposa, Encarnación, según la policía asesinada por error por efectivos en 1986 cuando perseguían a un delincuente, desapareció del Cementerio de Chacarita en 1990.

Tras recibir amenazas, incluidos disparos contra su casa, Pra logró comprobar a través de trabajadores del predio que los nichos y las tumbas eran vendidos de forma clandestina. Como si fuera poco, un día, mientras pasaba frente a un negocio fúnebre cerca del cementerio, se encontró con la placa de su esposa exhibida en la vidriera.

Inmerso en la gravedad y los alcances históricos del problema a partir de sus investigaciones, en 2017 Negrete envió una carta al coordinador del Concejo Consultivo del Programa de Justicia 2020, Ricardo Gil Lavedra, y al secretario de la Comisión de Reforma del Código Penal planteando la necesidad de "tipificar como delito penal toda acción de profanación, vejación y daño a los restos mortales de cualquier persona nacida en el país" en el Código Penal.

En esa línea aportó que Colombia lo reguló en el año 1927 y se encuentran leyes similares en Perú o México. En Europa se dan inclusive distintos instrumentos legales para proteger a los cuerpos de los fallecidos.

Entre los ejemplos aportó que en España se pena al que "faltando el respeto debido a la memoria de los muertos, violare sepulcros o sepulturas, profane un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos, será castigado con pena de prisión de tres a cinco meses" (art. 526). Y en Francia se castiga "todo daño a la integridad del cadáver, violación o profanación" (art. 225 a 227).

El escritor y periodista Claudio R. Negrete
El escritor y periodista Claudio R. Negrete

Dijo Negrete: "Lo que argumento entre otras cosas es que cuando se atraca a un muerto, cuando se violenta o se profana, no se está violando solo ese aspecto puntual, sino cometiendo además un acto de violencia sobre el valor simbólico que tiene esa persona, contra su familia, sus amigos y hasta un país si es una persona histórica".

"Si esto avanza, sería delito el robo del cuerpo de Eva, de las manos de Perón, la venganza sobre un muerto como el caso de los desaparecidos, los ataques antisemitas a los cementerios judíos, la desaparición de cualquier resto humano de un cementerio, el cambio de muertos para que una causa judicial se caiga", enumeró.

Por último, mientras en los tribunales de Mar del Plata buscan la forma de continuar con la búsqueda del cuerpo de un bebé al que las leyes no amparan, Negreta se anima a proyectar con la idea de que la reforma del Código pueda incluir los derechos de los muertos: "Podríamos comenzar a revertir la cultura necrómana instalada en la sociedad argentina, una sociedad que increíblemente no reacciona ante este tipo de hechos", afirma el autor.

SEGUÍ LEYENDO: