Hace más de un año el crimen estremeció al país
Hace más de un año el crimen estremeció al país

El 5 de enero del 2017, poco después de las 14, la joven Andrea Neri, de 20 años, fue a ver a su pareja, Gabriel "Chirete" Herrera (40), con su bebé de dos meses, a la celda 372 del Pabellón "E" en el penal de la localidad salteña de Villa Las Rosas. Era el día de visitas y el recluso se encontraba completamente solo con su familia para tener algo de privacidad. Sin embargo, minutos después se desató el horror.

El hombre salió con su hijo en brazos, se lo entregó a los guardiacárceles y les avisó: "Maté a mi mujer". De acuerdo con la investigación y a las imágenes de las cámaras de seguridad, el agresor tomó una herramienta para tallar madera y apuñaló a la mujer en el cuello. Inmediatamente los uniformados dieron aviso a la Fiscalía y el femicida fue aislado.

Además del horror del hecho en sí mismo, hubo otro detalle que generó más conmoción. No era la primera vez que Herrera había matado a una pareja dentro de la cárcel. En 2006, el hombre asesinó a su entonces esposa, Verónica Castro, quien lo visitaba en la prisión de Metán donde estaba preso por estafa y robo calificado desde el 2003.

El penal de la localidad salteña de Villa Las Rosas
El penal de la localidad salteña de Villa Las Rosas

El crimen que generó estupor a nivel nacional transita por estas horas el juicio. La audiencia comenzó ayer con la muestra de imágenes del salvaje asesinato, momento en el que el padre de la joven sufrió una crisis de nervios y le advirtió al homicida: "Te voy a seguir hasta el infierno".

La expectativa estaba puesta en la declaración de Herrera, quien a continuación de la exposición de fotografías dio un monólogo de diez minutos, sin permitir preguntas y afirmando con vehemencia que mató a su pareja por celos y que el instigador fue un compañero de celda.

"Estaba loco de celos porque mi compañero de celda, Lucas Balcarce, me mostró una foto en Facebook donde se la veía a Andrea abrazada con un hombre", dijo. Y agregó: "Le pregunté si estaba saliendo con ese hombre y me respondió que no, pero como sabía que me estaba mintiendo le pegué". Esto sucedió en el baño, antes de que Herrera la llevase a la fuerza a la celda tomándola del cuello, según refirió un testigo del episodio.

Herrera pidió la palabra en el juicio
Herrera pidió la palabra en el juicio

"Le insistía en que me diga la verdad y seguía negando y volví a pegarle, hasta que al final reconoció que era verdad lo de la foto", prosiguió. Y con total frialdad, sentenció: "La maté por puta. Porque la amaba, me pidió el divorcio y no soporté la idea de que se fuese con otro".

La víctima no presentó huellas de defensa en sus manos ni en las uñas. Esto indicaría que el femicida la pudo haber desmayado de un golpe para, en estado de indefensión, propinarle las 36 heridas punzocortantes, la mayoría de ellas en la zona del cuello.

El femicida estaba condenado por haber asesinado a otra pareja, también en la cárcel
El femicida estaba condenado por haber asesinado a otra pareja, también en la cárcel

La Justicia también puso la lupa sobre la responsabilidad del personal penitenciario, considerando que "Chirete" debía ser custodiado especialmente por contar con antecedentes por un crimen similar. Por el hecho hay cinco guardiacárceles que están imputados. Con respecto a ellos, Herrera puntualizó: "La culpa es mía y también de Lucas Balcarce porque él me mostró la foto que me puso loco y me dio el arma".

Por su parte, Balcarce se desligó de la situación por completo y desmintió el testimonio de Herrera. En un careo ante el presidente del tribunal del juicio, Guillermo Pereyra, ambos mantuvieron sus posturas. En lo que sí coincidieron fue en las negligencias de la fuerza de seguridad para los controles de la tenencia de diversas herramientas (las autorizaban para uso de trabajos de carpintería) y celulares.

El juicio continúa adelante. Para esta jornada se programó una inspección a la celda donde se cometió el asesinato y la recepción de más testigos.

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