
Todos los negativos del Juicio a las Juntas se perdieron: sólo quedan copias de época en los archivos de los medios. Para la cobertura fotográfica del juicio a los comandantes de la dictadura 76-83, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, más conocida como Cámara Federal, decidió que se haría con el método que en el ambiente llamamos “POOL”. Funciona de este modo: a la sala del tribunal ingresa un solo fotógrafo por vez, que luego distribuye las mismas fotos tomadas a todos los demás medios. Se decidió también que serían los reporteros de las agencias Télam, NA y DYN los encargados de esa cobertura. Yo fui uno de los fotógrafos elegidos.
Hacía poco tiempo que yo había regresado del exilio, camino que tomé, forzado, luego de que la dictadura, cuando tenía 20 años y trabajaba en la agencia Noticias Argentinas, me había tenido secuestrado unos días.
En esos años, pensábamos nuestro oficio como parte importante en la recuperación de la memoria del país devastado por la dictadura.
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Como jefe de la agencia DyN, yo había implementado un sistema por el cual Madres y Abuelas de Plaza de Mayo tenían acceso gratuito a las fotos que tuvieran que ver con Derechos Humanos. Ellas, muy organizadas y prolijas, guardaron ese valioso material histórico mucho mejor que los medios.

Es el caso de esta fotografía, que refleja el momento en el cual los fiscales Julio César Stassera y Luis Moreno Ocampo intentan convencer a Hebe de Bonafini de que se quite el pañuelo, símbolo inconfundible de la lucha de las Madres de Plaza por la aparición de sus hijos, para que pudiera comenzar la audiencia. Los defensores de los comandantes habían esgrimido un artículo del reglamento acordado para la realización del juicio que prohibía los símbolos políticos en el recinto del Tribunal para reclamar que las Madres se descubrieran la cabeza.
Esa escena, inmortalizada en la foto que tomé aquel día, fue recuperada por los guionistas y realizadores de la película Argentina 1985 y recreada en el film. En el epígrafe de la foto, se lee: “Hebe de Bonafini discute esta tarde con el fiscal Strassera y su adjunto Moerno Ocampo, en la sala de audiencias de la Cámara Federal, al no querer la Sra. de Boanfini sacarse el pañuerlo de la cabeza”.

Cuando vi la película, recordé lo que Alfonsín, en campaña, me había prometido dos años antes, a bordo de un avión, el día que los militares decretaron la autoamnistía: “Lo primero que haré como presidente será abolir esta ley y llevar a los genocidas a juicio”.
En cuanto a la fotografía de Hebe con los dos fiscales, yo la recordaba vagamente pero no la tenía en mi propio archivo.
Con esa escena, comienza, en la ficción, el Juicio a las Juntas.
En la no ficción, aquel día, raro en ella, Hebe cedió.
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