
El socialismo del siglo 21 o castrochavismo, bajo mando de la dictadura de Cuba suplantó la política por el crimen organizado, tomó gobiernos en Latinoamérica, trasladó el eje de confrontación ideológico al crimen contra la libertad. Con narrativa antiimperialista, el grupo dictatorial de delincuencia organizada trasnacional instaló dictaduras/narcoestados en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y gobiernos para dictatoriales, todos penetrados o tolerantes con el crimen, alineados a las dictaduras extra hemisféricas de China, Irán y Rusia. El Escudo de las Américas es la iniciativa para terminar con esta operación criminal.
En la cumbre “Escudo de las Américas” el presidente Trump 47 pidió “restablecer la ley y el orden” mediante una política de tolerancia cero contra el crimen organizado. Afirmó “que el narcotráfico en el continente tiene su centro en México” señalando literalmente que “el epicentro de la violencia de los cárteles es México. Los cárteles mexicanos están alimentando y orquestando gran parte del derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio, y el gobierno de Estados Unidos hará lo que sea necesario para defender nuestra seguridad nacional.”. Destacó la operación para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela y reiteró que la dictadura de Cuba “vive sus últimos momentos”.
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Desde la Primera Cumbre de las Américas de 1994, los lideres de Latinoamérica no conocían una posición más clara y decidida que la expresada este 7 de marzo de 2026 por el Presidente de Estados Unidos. Explicada y ampliada por el Secretario de Estado Marco Rubio. Es la afirmación categórica a que el eje de confrontación aplicado por el socialismo del siglo 21 de “crimen contra democracia” será derrotado, superado y la política y lo político recuperaran su lugar.
Vivimos la fase histórica más importante de la recuperación de la libertad y la democracia en las Américas con efecto global. Es el tiempo —sin complejos— de la restauración de los elementos esenciales de la democracia, “el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.
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La “Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos” resulta siendo la seguridad de todas las democracias de las Américas. Es la identificación de los enemigos de la libertad y de los violadores de derechos humanos, es la recuperación de cada país para sus nacionales y la ruta para la prosperidad. Estados Unidos ha vuelto a participar y gravitar en el presente y futuro del hemisferio occidental y el resultado es la decisión —con acciones concretas— para terminar con el crimen que usurpó la política y los valores republicanos.
Estados Unidos ha entendido que para proteger su seguridad nacional no puede tener un hemisferio controlado por el crimen que lo agrede con mecanismos de guerra hibrida. Ha identificado el problema y los enemigos, y ha decidido recuperar sus aliados naturales que son los pueblos de las Américas. Ahora está por verse si los lideres de Latinoamérica están a la altura de los desafíos y —más allá de los actos protocolares y discursos— resultan operativos en tiempo y espacio para reivindicar a sus pueblos.
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El Escudo de las Américas es el camino de la prosperidad. El Secretario de Estado Marco Rubio lo ha expresado en la Cumbre señalando que “hay un enfoque muy fuerte en las oportunidades que tenemos para trabajar juntos económicamente, pero no se puede tener progreso económico sin seguridad”. La Enviada Especial Kristi Noem ha remarcado que “el primer objetivo no solo será la soberanía, sino también el control de la migración, y trabajaremos por la prosperidad económica. Tendremos que hacer y haremos retroceder estas influencias extranjeras perjudiciales que han entrado en muchos de nuestros negocios, nuestras tecnologías, y que hemos visto infiltrarse en diferentes áreas de nuestra forma de vida”.
Hay países que tiene grandes avances como El Salvador, Ecuador, Republica Dominicana, pero hay otros como Bolivia que debe empezar el desmontaje de dictaduras/narcoestados y penetración de China, Irán y Rusia, o el desmantelamiento de narcoestados provinciales (estatales) como Argentina. La mayoría tienen pesadas herencias del pasado con créditos e inversiones chinas y otras, con marcas indelebles de corruptela y con gran presión interna de nuevos ricos y neo burguesías del socialismo del siglo 21.
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Desmontar la penetración del crimen organizado en países que han firmado el Escudo de las Américas requiere acabar con la legislación dictatorial de la corrupción, no permitir ni ser cómplices de la impunidad y reemplazar la coyuntura por la visión estratégica. La iniciativa que comienza en Miami necesita estadistas que no piensen en la próxima elección sino en la próxima generación, y está por verse —en cada caso y país— si los arreglos locales no lo impiden.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy.
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