Recibió las dos dosis de Sputnik y ahora no puede viajar a Francia para acompañar a su hija enferma de cáncer

Silvia Corradi es la mamá de María de la Paz, que vive cerca de Lyon y tiene cáncer de huesos. En su desesperación hasta intentó viajar a Serbia para darse una vacuna autorizada en el Certificado de Covid Europeo, que no admite ni la vacuna rusa ni la Sinopharm china

María de la Paz junto a su familia en Francia. Su madre no puede ir a visitarla porque la Unión Europea no admite por ahora la vacuna Sputnik, con la que fue vacunada
María de la Paz junto a su familia en Francia. Su madre no puede ir a visitarla porque la Unión Europea no admite por ahora la vacuna Sputnik, con la que fue vacunada

Silvia Corradi está en un callejón sin salida. Su hija, María de la Paz Alonso tiene cáncer de huesos, vive en Francia y ella no puede viajar a verla porque no recibió ninguna de las vacunas aceptadas por la Unión Europea. La mujer, abogada jubilada de Gral Rodríguez, fue inoculada con las dos dosis de Sputnik en febrero y marzo, y necesita ahora volver a vacunarse con Pfizer, Moderna, AstraZeneca o Johnson & Johnson para poder auxiliar a su hija que está postrada en una cama. María de la Paz necesita ayuda, tiene tres hijos muy chiquitos: Nil de 12, Leonore de 8 y Tess de 7 años. “Ella está con dolores horrorosos, anémica, muy flaquita. Por más que pueda hacer un zoom todos los días, a mi me destroza el alma verla en la camarita tirada en la cama”, cuenta la mujer sin consuelo a Infobae.

Silvia comenzó a remover cielo y tierra para poder viajar a Francia. “En la desesperación, empecé a tramitar a través de ICANA la visa para ir a vacunarme a Estados Unidos, porque hace 25 años que no voy, pero me dieron un plazo de 14 meses para darme el turno y encima ahora Biden definió que no entra más nadie que no tenga las tres vacunas que ellos admiten. Me conecté también con el Consulado Francés pero no tuve respuesta. Ayer hablé con la Embajada de Serbia porque decían que en Serbia estaban vacunando turistas para incentivar el turismo. Me atendió una chica divina pero me dijo que sí que era cierto, pero que lo habían tenido que cancelar por el aluvión de gente que cayó por lo que ya no podían manejar el tema. Yo a esta altura, me iba a Serbia. No tengo ningún problema. Si por supuesto es un costo, pero mas vale la vida de mi hija y mis tres nietos. Imaginate que verla tirada en la cama, muerta de dolor, llorando, no es el mejor panorama a 15 mil kilómetros”, agrega con desesperación.

El drama de María de la Paz empezó hace 2 años cuando le detectaron cáncer de mama. La operaron, hizo quimioterapia, pero como era una época anterior a la pandemia su madre pudo viajar y quedarse siete meses en Francia para acompañarla. “En ese momento fui, estuve con ella, le cuidaba los chicos, en fin no había restricciones”, cuenta Silvia. En cuanto al tratamiento, agrega “a Paz le sacaron la mama, estaba muy bien pero luego le apareció un puntito diminuto en la columna, cerca del coxis. Le volvieron los dolores, se fue hacer ver y le dijeron que el cáncer estaba avanzando. Ahora la están tratando en el Centro Oncológico de Lyon que es muy bueno, pero los dolores son horrorosos y van a probar otro tratamiento” señala con angustia.

A la desesperación por la enfermedad de su hija y la preocupación por sus tres nietos se le suma ahora la imposibilidad de viajar. “El año pasado pasó esto que nos encerraron, nos dieron la vacuna que quisieron” agrega Silvia indignada. “Al comienzo cuando nos pudimos anotar yo no puse en duda la vacuna rusa, todo el mundo hablaba maravillas de la Sputnik y me la di, porque de todas maneras no había otra en ese momento. Porque las otras vacunas empezaron a llegar ahora. Ahora resulta que esa vacuna la OMS la rechaza, y no podemos ir a ningún lado”, se queja.

Silvia Corradi, la madre de María de la Paz, está desesperada: por el momento, no puede viajar a Francia
Silvia Corradi, la madre de María de la Paz, está desesperada: por el momento, no puede viajar a Francia

En medio de tanta desesperación Silvia recuerda los momentos en que su hija era tan feliz y el amor que tiene desde hace tantos años por su marido francés, Antoine Daugy. “Paz lo conoció en un intercambio estudiantil en Paris cuando tenían 19 años. Ella viajó a Francia, después el chico vino a Argentina y después cada uno se fue a su casa porque eran muy niños. Estuvieron 8 años sin verse, pero por las redes sociales continuaron en contacto. Ya más grande, ella se fue a España a trabajar y un día me llama y me dice “me caso”. Nunca me voy a olvidar cuando en la fiesta de casamiento Antoine me dijo ‘me costó 8 años pero al final la conseguí’”. La pareja se fue a vivir a la pequeña ciudad de Privas, capital de Ardéche, a 600 km de Paris y 200 de Lyon. Hasta que se enfermó, Paz trabajó como profesora de yoga. Su marido tiene una empresa de arreglo de techos. La familia vive en una casa antiquísima que restauraron entre los dos en una zona rural, a diez minutos de la ciudad.

“Desde el punto de vista médico yo no puedo hacer nada, pero quiero sentarme al lado de ella, ayudarla, darle el cariño de una madre, estar con mis nietos”, agrega Silvia. “Paz no me pide que vaya porque ella sabe perfectamente cómo está la cosa en Argentina y como estoy yo. Ella sabe que yo no puedo ir. Yo ya estuve cuando ella tuvo el primer cáncer, iba, venía, atendía los chicos, pero entendés soy la madre y no sé qué hacer”, señala Silvia desesperada. “Esto es tremendo, te encerraron sin ninguna posibilidad, te dieron la vacuna que ellos decidieron y no pudimos elegir. Hubieran traido todas las vacunas posibles, las hubieran dado gratis y la gente que podía que se las pagara. Yo hubiera ido a la farmacia y me hubiera comprado la Pfizer, por ejemplo”.

Por ahora Silvia no encuentra respuestas de nadie. El 1ero de Julio entró en vigencia en Francia el Certificado Covid Europeo y sólo pueden entrar aquellos que hayan sido inoculados con las vacunas autorizadas por la Agencia Europea de Medicamentos. El Secretario de Estado de Asuntos Europeos de Francia, Clément Beaune descartó el ingreso de personas que hubiesen recibido la vacuna rusa Sputnik o la china Sinopharm porque asegura “no estamos seguros de su protección”, Mientras tanto Silvia continua recorriendo los consulados para poder lograr el milagro de vacunarse nuevamente y lograr ingresar a Francia para ver a su hija enferma.

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