
“Planeamos el viaje con apenas dos semanas de anticipación para evitar esto. No solo no podemos volver, sino que además ahora viene una tormenta tropical ”, se lamenta Georgina Leporati, cordobesa de 29 años que viajó junto a su padre, hermano y cuñada a los Estados Unidos. Ahora ella y su familia no pueden regresar. Están varados en el exterior como otros 45.000 argentinos.
La decisión que adoptó el gobierno nacional el 25 de junio, cuando restringió a 600 pasajeros diarios el cupo que puede ingresar al país desde el exterior, sigue provocando incertidumbre entre los argentinos que viajaron. Las aerolíneas se vieron obligadas a cancelar vuelos de forma repentina y los pasajeros quedaron varados. Ya se cumplió una semana de la medida y crece la tensión, incluso entre los grupos de whatsapp organizados por los propios argentinos que tratan de encontrar una solución.
El caso de la familia Leporati es un ejemplo de eso. Tenían un viaje planeado de apenas 10 días, que por el contexto podría extenderse a casi dos meses. “Nuestro pasaje de vuelta a la Argentina era para el 30 de junio. Nos cancelaron el tramo de Panamá a Buenos Aires, sin previsión de fecha concreta, lo único que nos informan es que esperan la autorización del gobierno nacional, y que por el efecto embudo podría ser recién para fines de septiembre. No tiene lógica esta medida”, se lamenta.
Georgina es odontóloga y decidió viajar con su padre Carlos (60, comerciante), su hermano Francisco (32) y su cuñada Virginia (29). Como el único objetivo era vacunarse en el exterior no hicieron planes de vacaciones. “No nos llegaba el turno y estaba preocupada por mi padre”, admite. Volaron desde Córdoba Capital con un presupuesto acotado para su estadía y la medicación para la epilepsia de Virginia para poco más de los 10 días de estadía.
Virginia fue diagnosticada a los 14 años. Por su condición de salud debe tomar una medicación diaria, la droga es Levetiracetam, y solo le queda para una semana. “En Miami no se consigue la misma medicación, pero podría reemplazarse por otra. Necesitaría una receta de algún remedio alternativo para los días que restan. No es tan sencillo conseguir un especialista que quiera hacerlo. El seguro de viaje tampoco se hace cargo”, se lamenta.
Eso no es todo. La familia debió mudarse del alojamiento que tenían reservado en Surfside. “El día que llegamos, el 22 de junio, pudimos vacunarnos en la farmacia con la dosis de Johnson y Johnson. Esa madrugada ocurrió el trágico derrumbe de una de las torres del Complejo Champlain”.

Estaban por irse a dormir cuando oyeron el estruendo y vieron la ola de polvo por la ventana. “No nos animamos a salir, sentimos las ambulancias, las sirenas, sin entender qué pasaba”. Hasta que fueron testigos del horror.
Los días siguientes fueron durísimos, de caos, desorden y angustia. “En nuestro edificio de apartamentos estaban hospedados rescatistas, sobrevivientes y familiares. Un ambiente muy triste y doloroso”.
Esa misma semana le llegó la confirmación de que su vuelo de regreso había sido cancelado. Tenían una ruta con escala en la capital de Panamá. La información la recibieron por e-mail. “La agente de viaje nos recomendó no volar a Panamá porque allí hay menos frecuencia hacia la Argentina y además exigen 15 días de cuarentena en un hotel”.

“Todos los días estamos en comunicación con la empresa aérea, no nos dan previsiones. Nos dijeron que estima para septiembre y octubre”, se queja. Argumenta que no ve cuál es el peligro teniendo dos PCR negativos, la vacuna y la predisposición a someterse a la cuarentena obligatoria. “Es insólito, siento que hay otras razones para este cierre”.
Desde este fin de semana se mudaron a un hospedaje más económico en Sunny Isles. “Es de un conocido, así que lo podemos pagar en pesos en la Argentina. Ningún hospedaje baja de los 100 dólares por noche. Los dólares solo los usamos para el supermercado donde nos abastecimos de provisiones por la tormenta que se acerca”.
Al contexto crítico se suma que en los meses de julio, agosto y septiembre es temporada de tormentas tropicales en el Caribe. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informó la llegada de Elsa, huracán de categoría 1. Según el trayecto previsto para este fenómeno climático, su derrotero no impactará Miami.
Los varados argentinos siguen el protocolo sugerido por las autoridades locales frente al pronóstico climático. “En el complejo ya levantaron las reposeras, sombrillas y nos entregaron unos folletos para saber cómo actuar. Iba a ser un viaje relajado... con un único fin, vacunarnos por nosotros y por el resto. Lo más angustiante es la incertidumbre. No hay manera de planear ni para el día siguiente”.
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