“El otro gol a los ingleses”: memorias del geólogo argentino que descubrió el primer dinosaurio en la Antártida en 1986

Eduardo Olivero tiene 70 años y realizó más de 20 campañas al continente blanco. En una de ellas, hace 35 años, el investigador del CONICET encontró los restos de un Anquilosaurio a metros de una expedición compuesta por científicos británicos, que compartían la misma zona. Aquí, repasa la hazaña que ubicó a la actividad geológica antártica argentina en el mapa mundial

Guardar
Google icon
Eduardo Olivero tiene 70 años, es Geólogo e Investigador Superior del CONICET en el CADIC. En el año 1986 descubrió los restos del primer dinosaurio en la Antártida - #Entrevista

La primera vez que pisó la Antártida, Eduardo Olivero tenía 24 años y todavía era estudiante de Geología. Aquel viaje, dice en un artículo que él mismo escribió, significó una aventura náutica memorable. “En esa campaña, un violento temporal levantó por el aire a nuestro bote neumático: el único transporte que teníamos para movilizarnos y acceder al conjunto de islas cercano al Cabo Spring, donde íbamos a trabajar”, recuerda.

Tras el imprevisto, Olivero y los otros expedicionarios con los que viajó (Juan Spikermann, Jorge Codignotto y Roberto Llorente) apelaron a su astucia y, entre los cuatro, construyeron una precaria balsa de madera. “La bautizamos ‘Skúa’, en alusión al nombre de un ave que vivía en la zona. Gracias a eso pudimos desplazarnos más de 80 kilómetros y cubrir el área de trabajo planificada”, describió el geólogo, en un artículo que firmó para la revista Ciencia e investigación.

PUBLICIDAD

Poco más de una década después, durante una campaña a la Antártida, entre enero y marzo de 1986, Eduardo Olivero encabezó una hazaña aún mayor, que puso su nombre y el de la Argentina en el prestigioso diario The New York Times. Es que, ese verano, el hombre nacido en Calchaquí (un pequeño pueblo rural del centro de la Provincia de Santa Fe) e investigador Superior del CONICET en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), encontró los restos del primer dinosaurio en el continente blanco.

EDUARDO OLIVERO
Eduardo Olivero (derecha) en su primer viaje a la Antártida en enero de 1974. En la foto está junto a Roberto Llorente (izquierda) y la balsa "Skúa" que improvisaron con maderas luego de que un temporal se llevara su bote

Su hallazgo, explica Olivero a Infobae, fue un hito por dos motivos. El primero: porque hasta ese momento la Antártida era el único continente en el que no se conocían los dinosaurios. Si bien dos años antes, en 1984, una expedición estadounidense había encontrado los primeros restos de mamíferos, el tamaño de esos ejemplares habilitaba la chance de que hubieran llegado al continente blanco “por balseo” sobre algún tronco.

PUBLICIDAD

El segundo: porque ayudó a demostrar que, alguna vez, la Antártida estuvo conectada físicamente al resto de las masas continentales. Solo de esa manera un Anquilosaurio (un dinosaurio herbívoro de once metros de largo por dos metros y medio de alto y cuatro toneladas de peso) podía terminar entre las rocas de la isla James Ross, cerca del extremo noreste de la actual península Antártica.

Treinta y cinco años después de su descubrimiento, Eduardo Olivero repasa su hazaña y dice sentirse orgulloso. “Más allá de la satisfacción personal, el hallazgo un dinosaurio ornitisquio acorazado, del grupo de los anquilosaurios, ubicó a la actividad geológica antártica argentina en el mapa mundial”, sostiene desde el living de su casa en Ushuaia, donde se radicó con su familia en 1992.

EDUARDO OLIVERO
(Desde la izquierda) Eduardo Olivero, Alejandro López Angrimann, Jorge Strelin, Jorge Amat y Jorge Buiras. Parte de los integrantes de la campaña a la Antártida en 1986 en el campamento de la isla James Ross

VERANO DEL ‘86

Después de una década sin pisar la Antártida, Eduardo Olivero regresó al continente blanco en enero de 1986 con la idea de estudiar la estratigrafía del lugar. La estratigrafía, explica con entusiasmo, es la disciplina que se encarga del estudio de las relaciones témporo-espaciales de acontecimientos del pasado que quedan registrados en las rocas.

Yo había seleccionado un lugar en particular de la isla James Ross donde, en campañas anteriores, habíamos encontrado unos amonites (N. de la R.: moluscos cefalópodos prehistóricos). Sin embargo, no pudimos instalarnos exactamente en ese sitio porque estaba ocupado por un campamento británico del British Antarctic Survey”, cuenta Olivero.

Obligado a recalcular, el científico y sus colegas se asentaron a 15 kilómetros del punto de interés y, a diferencia de los ingleses que se movían en cuatriciclos, los argentinos se trasladaban hasta el sitio de interés a pie. El día del hallazgo, recuerda Olivero, era un día “diáfano” y “con un sol que daba una luminosidad muy particular”.

“Camino al lugar, me separé del grupo y les dije: ‘Los alcanzo en un rato. Voy a caminar por acá a ver si encuentro algo’. Habré hecho 100 pasos y, entre las huellas que dejaban los cuatriciclos de los investigadores británicos, veo un pedacito de huesos saliendo de una roca. Me acerco y encuentro un fragmento de mandíbula con un diente”, cuenta.

EDUARDO OLIVERO
(Desde la izquierda) Daniel Martinioni, Eduardo Olivero y Francisco Mussel en la Campaña de 1989 a la isla Vega de la Antártida retratando el hallazgo de un esqueleto casi completo del Plesiosaurio Vegasaurus Molyi

-¿Enseguida te diste cuenta de que era un hallazgo trascendental?

-Lo primero que percibí es que no era un diente de reptil marino, como todos los que abundan ahí, que son dientes cónicos. Este era un diente aplanado con la corona dispuesta como para masticar vegetales. Típico de un dinosaurio herbívoro. Rápidamente me fui a buscar a mis compañeros y volvimos lo más rápido posible.

-¿Qué te hizo desviar del camino habitual ese día?

-Creo que hubo un gran componente de suerte. Por algún motivo, la luz que había ese día me hizo acordar al paisaje del Parque Provincial Ischigualasto (también conocido como el Valle de la Luna), donde yo había estado, y que es un lugar clásico de dinosaurios en la Argentina. Por eso hice la conexión y pensé que podía haber algo. Hay muchas veces que uno no puede racionalizar la experiencia acumulada y llega a una conclusión sin entender muy bien los mecanismos por los cuales llegó. Es lo que se llama una especie de inspiración.

EDUARDO OLIVERO
Eduardo Olivero (derecha) tiene más de 20 campañas realizadas a la Antártida. La última fue en 2017.

-Los investigadores británicos que estaban por la zona, ¿se dieron cuenta de que ustedes habían encontrado “algo importante”?

-No, porque lo ocultamos. (Risas). Lo ocultamos hasta tenerlo publicado. De hecho, hay un factor anecdótico que yo cuento en algunas charlas y tiene que ver con que, en ese momento, no pudimos recuperar todos los restos del Anquilosaurio. ¿Por qué? Porque el suelo en la Antártida está congelado y el suelo congelado es como una especie de concreto. De manera que, rescatamos lo que en ese momento estaba descongelado, y el resto lo fuimos recuperando a lo largo de varios años. En el año 1989 viajamos con un grupo de paleontólogos de vertebrados del Museo de La Plata para seguir buscando restos. Y un día nos levantamos y vemos el barco inglés, el John Biscoe, y dijimos: “Vienen a buscar los restos de dinosaurios”. Entonces montamos una carpa sobre nuestra área de trabajo. Fue una manera bastante “polite” (amigable) de mantener en reserva el lugar y evitar el conflicto.

-Hay un periodista de Ushuaia, Gabriel Ramonet, que describió el hallazgo como “el segundo gol a los ingleses”. ¿Se vivió un poco así?

-El descubrimiento de restos de dinosaurios era el último gran premio paleontológico que quedaba por rescatar en la Antártida. Y bueno, lo encontramos nosotros. Lo curioso es que el lugar exacto donde hallamos los restos estaba a muy pocos metros de la huella de los vehículos que con los que circulaban los ingleses. Es decir que pasaban todos los días por ahí, pero nunca los vieron.

Eduardo Olivero
En 2015, el Correo Argentino lanzó una serie de estampillas con motivos antárticos, y una de ellas homenajeó la labor Eduardo Olivero y los científicos argentinos que descubrieron el primer dinosaurio. El esqueleto fue reconstruido y se exhibe todavía en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

-¿Cómo repercutió el tema en los medios?

-Por distintas razones, el tema del hallazgo del dinosaurio quedó un poco demorado en Argentina. Ningún diario lo recogió enseguida porque estaba fuera del interés del momento. Unos meses después, el hecho tomó trascendencia mundial cuando se publicó en el suplemento científico de The New York Times. En 2015, el Correo Argentino lanzó una serie de estampillas con motivos antárticos y una de ellas está dedicada a los científicos argentinos, primeros descubridores de dinosaurios en la Antártida. La llamaron con el nombre de “Antarctopelta Oliveroi”.

SEGUIR LEYENDO:

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

El joven atropellado tras una pelea en Mar del Plata pidió la detención de quien lo empujó: “Me amenazó de muerte”

La víctima difundió un descargo en redes sociales en el que reclamó que el episodio sea investigado como una tentativa de homicidio. Fuentes judiciales aseguraron a Infobae que, hasta el momento, no existe una denuncia formal por el hecho

El joven atropellado tras una pelea en Mar del Plata pidió la detención de quien lo empujó: “Me amenazó de muerte”

El día después de la despedida al Indio Solari en Villa Domínico: así fueron las tareas para desmontar el operativo

Luego de la histórica movilización, la localidad bonaerense en el municipio de Avellaneda regresó a sus actividades diarias. No se registró ningún tipo de incidente. Hubo comercios que les concedieron un día de franco a sus empleados

El día después de la despedida al Indio Solari en Villa Domínico: así fueron las tareas para desmontar el operativo

Repudiable caso de maltrato animal en Bahía Blanca: mataron a patadas a una nutria, se filmaron y fueron denunciados

Los dos agresores tienen 18 años y son oriundos de Coronel Suárez. El video se viralizó en redes sociales y derivó en una denuncia penal impulsada por la Fundación Grupo Alianza Animal. IMÁGENES SENSIBLES

Repudiable caso de maltrato animal en Bahía Blanca: mataron a patadas a una nutria, se filmaron y fueron denunciados

Femicidio de Agostina Vega: detuvieron a la dueña del Ford Ka que habría sido utilizado para trasladar el cuerpo

Soledad Andreani fue arrestada este lunes por orden de la fiscalía que investiga el crimen de la adolescente de 14 años en Córdoba. Está acusada de encubrimiento agravado y se convirtió en la tercera persona detenida en la causa

Femicidio de Agostina Vega: detuvieron a la dueña del Ford Ka que habría sido utilizado para trasladar el cuerpo

Conmoción en Bahía Blanca: un hombre se apoyó sobre una pared falsa de un gimnasio, cayó al vacío y murió

La víctima era un reconocido abogado de la ciudad que fue director del puerto bahiense. La Municipalidad clausuró el local y la Justicia investiga si estaba habilitado

Conmoción en Bahía Blanca: un hombre se apoyó sobre una pared falsa de un gimnasio, cayó al vacío y murió