La publicación de Florencia Kirchner con la tapa de un libro de una de sus autoras favoritas, Sylvia Plath (IG: @florenciakf)
La publicación de Florencia Kirchner con la tapa de un libro de una de sus autoras favoritas, Sylvia Plath (IG: @florenciakf)

El 2020 fue un año de cambios drásticos para la vida de Florencia Kirchner. La hija de Néstor y Cristina regresó a la Argentina después de haberse tratado y recuperado de depresión durante un año en Cuba. Además, a inicios de marzo abrió una cuenta personal de Instagram donde comparte a diario su pasión literaria y espacio en el que suele citar a autores y autoras que recomienda a sus seguidores.

A casi dos meses de su regreso, Florencia Kirchner brindó una extensa entrevista al programa de radio Notas al Pie, conducido por el actor Gonzalo Heredia y la escritora y periodista Ana Correa en Radio con Vos, donde compartió sus pasiones por los libros y brindó algunos detalles de su vida personal.

Durante la charla, la hija de Cristina reveló que todavía no pudo terminar de leer “Recuerdo de la Muerte, de Miguel Bonasso, libro que estaba leyendo al momento en que falleció de manera repentina su padre, Néstor Kirchner, el 27 de octubre de 2010. “Está en el mismo lugar donde lo dejé de leer en ese momento”, dijo. Asimismo aseguró sentirse mejor de ánimo tras el difícil último año que le tocó artravesar: “No siento que estoy en el pozo oscuro como me sentí”

Además, destacó que su madre le insiste una y otra vez que se acerque a los libros de historia y describió cómo le afectó su regreso a Buenos Aires en medio de la cuarentena por la pandemia del coronavirus. “Parecía el apocalipsis, yo no entendía nada”.

La entrevista duró una media hora y la joven de 29 años compartió su mirada sobre la depresión, el feminismo, la ficción y su hija.

Florencia Kirchner aeguró durante la entrevista que Virginia Woolf es una de las autoras que más la marcó en su vida (IG: @florenciakf)
Florencia Kirchner aeguró durante la entrevista que Virginia Woolf es una de las autoras que más la marcó en su vida (IG: @florenciakf)

- ¿Siempre fuiste adicta a la lectura?

Empezó un poco con el cine. Primero empezó un poco como una adicción con las películas, a conseguir películas inconseguibles cuando me decidí a estudiar cine. Era ver cinco o seis películas por día, leer sobre esas películas, si bien mi lectura empezó más por ahí que por la ficción o lo que yo leo hoy. Empezó más por el cine. Y buen, me terminó derivando en la ficción literaria.

- Vos volviste a la Argentina hace muy poco tiempo ¿Cómo fue volver? ¿Encontraste alguna vía para comunicarte?

Sí, bueno, seguí utilizando la misma vía que tenía en Cuba cuando me sentía mejor para retomar contacto con mis allegados. Que bueno, yo estaba lejos, estaba en otro país y bueno, intento continuar un poco lo mismo acá ahora.

- ¿Un poco como que vos ya tenés experiencia en esto de hacer una cuarentena recluida, no?

Sí, mucha.

¿Hay algo que empezaste a mostrar en Instagram, que no conocíamos de tu faceta de que también escribís?

Yo me formé con… Pablo Solar, pero bueno empezar a escribir ficción por afuera del guión, me llevó bastante. Después, la verdad, empezó a surgir cosas que quería contar de una manera que no se podía contar de manera audiovisual. Hay narraciones que pinta ser literario, que quizás se le pueda buscar una rosca para mostrar eso visualmente, pero uno quiere también contar pequeñas cosas que si no son con la literatura, no se puede. Y bueno, me empezó a pasar eso a mí y me lancé a escribir. Yo no utilizaba las redes públicas, soy bastante hermética. Y bueno, mis allegados y mis conocidos que sabían bastante de esto, me decían siempre “dale, dale” y bueno, me animé.

Florencia Kirchner aseguró sentirse mejor de ánimo, después de haber sufrido de depresión durante un año (IG: @florenciakf)
Florencia Kirchner aseguró sentirse mejor de ánimo, después de haber sufrido de depresión durante un año (IG: @florenciakf)

- Uno de los textos que subiste fue un libro de Virginia Woolf, de la enfermedad, que tiene que ver mucho con el dolor físico y con cómo el cuerpo expresa esos dolores, ¿Por qué te movilizó tanto este libro?

A mí lo que me pasó cuando lo leí, sentí que había descripciones que de lo que yo había estado atravesando que hasta un tiempito después, que por ahí cuando una vive cosas tan fuertes no puede ponerles palabras al momento y a lo mejor lo que surge es un desahogo. Esto requiere un análisis para ese desahogo. Y ese análisis vino cuando lo leí, que yo estaba mejor, fue como que vino alguien de afuera a ponerle palabras, creo que es un poco lo que nos ocurre a todos cuando leemos, respecto a las cosas de cada uno. Vino a ponerles palabras desde afuera a lo que yo había atravesado, que era un dolor físico y un dolor mental, también.

- ¿Te pasó un poco con Sylvia Plath, que te hizo entender un poco más sobre la maternidad?

Mirá, yo cuando embaracé no había muchos libros que identificaran a la maternidad. Ahora aparecieron ficciones, aparecieron muchísimas cosas de autores contemporáneos están tomando la palabra y haciendo libros. En el momento que yo me embaracé, que fue a los 24 años, que fue a finales del 2014, no había de eso, no había esa cantidad de textos. Yo leía un blog de Agustina Carman que ella escribía también, y empecé a encontrar bastante identificación ahí, pero no lo encontraba en la literatura. Hasta que después, además de esta aparición de estos libros y de que yo me puse más curiosa, me puse a buscar más autoras en recovecos, encontré muchas autoras de principio del Siglo XX que expresaban un poco esto que una encuentra en Plath. Plath no es tan leída en la Argentina, más bien la leían por ahí las chicas que leían poesía, pero no era muy leída. Yo se lo llevé a un montón de gente y me decían que no lo habían leído aún habiendo estudiado en letras. Y para mí leer a Plath no solo fue entender la maternidad, sino muchísimas cosas. En “La Campana de Cristal” me gusta mucho un fragmento que tiene, cuando habla de “los aborrecedores de mujeres”, un término que yo me lo apropié.

- Vos referiste que durante mucho tiempo en el que padeciste la depresión, te costó comunicarte, hasta que en un momento te diste cuenta de poder empezar a hablar. ¿Cómo fue ese momento para vos?

La verdad fue el momento que perdí la vergüenza. Como que nos da un poco de vergüenza cuando atravesamos eso. Y a mí, el haber encontrado autoras que habían atravesado lo mismo, quizás desde otro lugar, con sus diferencias, pero que se habían animado a escribirlo y a decirlo. Lo primero que me llamó la atención es que esos textos así, aparecían después de que ellas morían. Eran básicamente porque se habían suicidado todas. Se habían encontrado diarios donde encontraban confesiones de mujeres que por ahí no se animaron a hacerlas en vida con sus nombres y nosotros nos enteramos después. Y fue como una cosa también de revertirlo. Por qué no puedo hablar de la depresión estando acá. Perder un poco la vergüenza. Y cuando lo hice, recibí una respuesta muy fuerte de otra gente que le estaba pasando lo mismo y que decía “no encuentro cómo y dónde identificarme”. Y me pareció necesario hacerlo, no solamente por mí. Pero creo que tiene que ver mucho con la pérdida de vergüenza. Me pasó esto, soy esto y sabés que va a haber un rechazo, algo que va a quedar ahí marcado sobre vos, pero bueno, es elegir entre cansarte, o perder la vergüenza y tomar la palabra. Y yo elegí eso.

Florencia Kirchner se calificó como una adicta a la literatura (IG: @florenciakf)
Florencia Kirchner se calificó como una adicta a la literatura (IG: @florenciakf)

- ¿Y eso creés que pudo también ayudar a otros?

Me escriben que sí, yo no quiero hablar por otros. Me han escrito que sí. Si fue así realmente, me hace sentir bien porque yo sé que encontrar a alguien diciendo esas cosas para los que atravesamos eso es una compañía, y sentirse acompañado no por alguien que te escucha desde afuera y que no lo está pasando, sino por alguien que sabe lo que es, que sabe lo que uno llega a sentir, de la manera que uno llega a verse a sí mismo, creo que es muy sanador.

- ¿Cómo fue la biblioteca familiar en tu casa?

No tenía ningún libro prohibido. En mi biblioteca familiar había muchos libros de historia y política, en general. Eran los libros que abundaban en mi casa, que por supuesto yo nunca los agarraba. Después estaba mi abuela, la mamá de mi papá que vivía con nosotros, que ella me leía muchísimos cuentos. Me inventaba muchos, me leyó las versiones de “Mujercitas”, también “El Caballo de Troya”, que de ahí viene el nombre de mi hija, Helena, porque ella me leía una versión cortita del Caballo de Troya, para chicos, que si no me confundo, la había sacado Página 12. Pero había muchos, los cuentos clásicos, y como que siempre me gustaba mucho la ficción, después vino el cine y más tarde volví a lo primero, que fue lo que mi abuela me mostró, que fue los libros.

- ¿Tus padres, en algún momento te dijeron “Flor, me encantaría que leyeras este libro”?

Sí, claro. Hay un libro que no lo puedo terminar porque yo lo empecé a leer y mi papá se murió. Está dejado exactamente en donde estaba. El libro se llama “Recuerdo de la Muerte”, de Miguel Bonasso, es un libro que habla de los desaparecidos, pero también sobre tres hechos históricos. Es un libro que mi padre siempre me insistió. Yo me enganché, pero lo dejé, no lo pude terminar. Quedó ahí y algún día lo agarraré.

Durante la entrevista, también destacó que es su madre, Cristina Kirchner, quien le insiste una y otra vez que leyera libros de historia y política. “Si escribís guiones, tenés que leer estos libros”, le dijo la vicepresidenta a su hija menor a lo largo del tiempo.

Una de las primeras publicaciones de Florencia Kirchner en su cuenta de instagram, una foto junto a su madre, Cristina Kirchner
Una de las primeras publicaciones de Florencia Kirchner en su cuenta de instagram, una foto junto a su madre, Cristina Kirchner

- ¿Cómo hacés para traspasar los libros a tu hija, como madre?

Es muy gracioso porque el padre de ella también es lector. Lo más gracioso es que ella una vez agarró mis libros, cuando era chiquita, tendría dos años. Cada vez que agarraba uno de mis libros, se quedaba un rato mirando, se quedaba como diciendo, qué pasa. Ahora, lo que te pide son cuentos. Te pide libros pero más que nada los que les llama la atención la portada. Está como muy con eso, como que busca lo que le parece interesante. Ahora sí le dedica más tiempo, le va gustando. Yo, de todas maneras, no es algo que la fuerzo. Cuando le querés comprar algo a la fuerza, generás rechazo, entonces, lo voy llevando de una manera más calmada.

- Tus comentarios en relación a la legalización del aborto, ¿Cómo fue tu relación con el feminismo?

A mí me pasó como algo medio extraño. Yo no llegué tanto por lo que escuchaba o por los libros, me empezó a pasar que yo me empecé a sentir como sapo de otro pozo con algunas opiniones y de golpe vi, ahí sí me puse más firme. Yo por ejemplo, siempre quise ser madre joven. A los 23 años ya quería ser madre. Pero tenía otra imagen respecto a la maternidad. Yo ya sabía que no quería dar la teta, inclusive antes de conocer al padre de mi hija. Entonces, como que me puse a buscar y cuando de golpe me empecé a encontrar caminando sola, me dije, bueno, entonces yo soy feminista, respecto a un montón de cosas que me pasaban. Y ahí sí me metí. Internet tiene lados muy malos pero también tiene lados muy buenos como este, que de golpe terminás encontrándote que sos feminista, como me pasó a mí.

- ¿Y con qué autoras te sentiste acompañada en el movimiento feminista?

Principalmente respecto al feminismo, Virginia Woolf, fue la que a mí más me obnubiló. Me obnubila todo lo que hace ella. También con Sylvia Plath. Después también Simone De Beauvoir. La Mujer Rota me parece que es un libro que hay que leer. Además de tener un monólogo que es de los mejores que vi en mi vida. Habla desde un lugar, como que viste que desde un principio, lo que pensamos es la mujer que superaba todo. La feminista que iba con la espada... Y bueno, pará, también puede estar rota. Y creo que nos pasa a todas que alguna vez estamos así. “La Mujer Rota” fue como un faro importante para mí.

- ¿Vos estuviste escribiendo diarios?

Sí, yo antes escribía fragmentos sueltos de cosas cuando necesitaba bajar algo, pero todavía había mucho espacio entre uno y otro, no había constancia. Tengo cosas viejas pero cambió todo cuando estuve internada. Yo cuando empecé a sentir la necesidad, porque además yo no podía tener computadora en ese momento de la intervención porque no querían que trabaje, entonces, sí me dejaron llevarme un diario de notas. Empecé a hacerlo ahí y no paré y no paro. Ahora es un vicio.

- ¿Tenés idea de editar, de que se te pueda leer? ¿Cómo llevas el hecho de que se conozca tu voz narrativa?

Yo estoy escribiendo siempre porque también trabajo ficción. Quiero reencontrarme un poco con lo que escribí allá, con una distancia, es como que siento que que todavía necesito unos meses más para reencontrarme con ese material, seguir trabajándolo y ahí decir “bueno, qué hago”. Pero, ahora estoy permitiéndome el gusto de leer desde la distancia. Hay cosas que quizás fueron terroríficas en ese momento y verlas ahora, y ver qué me pasa un poco con eso.

- ¿Cómo estás?

Estoy mejor. Estoy muchísimo mejor. Es difícil estar bien. Creo que no existe estar bien. Pero sí estoy mejor. No me siento que estoy en un pozo oscuro como me sentí.

- ¿Cómo fue el momento de regresar?

No entendía nada, porque además, entrar al país con esto, no es como cuando entrás al país normalmente. Parecía el apocalipsis. Yo no entendía nada. Porque además, si bien yo estaba saliendo un poco, venía de estar mucho tiempo encerrada. Entonces, fue entrar a mi departamento, y yo venía de vivir en medio de un bosque. Fue de golpe edificios enfrente, fue también un cambio de hábitat muy fuerte y en estas condiciones de la pandemia, que era como las calles desiertas, como todo muy raro, no entendía. Al otro día, llegó mi hijita y ahí fue como que dije “ya estoy en casa”. Pero la primera noche, sentía muy raro mi departamento. Al entrar se sentía el nerviosismo de todo el mundo que estaba entrando. Venían dos vuelos de cubanos, el mío fue el anteúltimo, y bueno, todo el mundo estaba un poco exaltado.

La hija del matrimonio Kirchner volvió a demostrar su apoyo a la aprobación de la ley de aborto seguro legal y gratuito (IG: @florenciakf)
La hija del matrimonio Kirchner volvió a demostrar su apoyo a la aprobación de la ley de aborto seguro legal y gratuito (IG: @florenciakf)

- ¿Cómo te llevás con el tema de los enojos?

Tengo Marte en Aries, yo no sé si creen en la astrología, pero tengo Marte en Aries. Y suelo explotar. Exploto bastante pero se me pasa muy rápido. Es como que me enojo, pero después se me pasa. No lo tomo de la misma manera que la decepción. Con la decepción es como me vuelvo indiferente hacia el otro. Pero sí, me enojo, con mis amigos o con mi familia o los que quiero, exploto muy fácil.

- ¿Seguís trabajando con algún proyecto vinculado a los guiones?

Lo último que hice fue para Octubre TV, que es una plataforma, que vendría a ser como un Netflix criollo, que es gratis. Hay películas, hay contenidos, yo filmé uno de entrevistas sobre mujeres que trabajan con la palabra, que lo conduce Gabriela Borelli. Ahora, el filmar está básicamente parado, no es viable en este momento, pero sí un poco estoy pensando que encontré mi lugar en el campo audiovisual, lo que me gusta hacer es contenidos relacionados con la literatura. Me gustaría filmar especiales que traten el tema y demás. La ficción lo estoy laburando más en lo literario y en lo audiovisual me enfoqué más en generar contenidos literarios.

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