El represor Etchecolatz
El represor Etchecolatz

La Unidad de Asistencia en Causas por Violaciones a los Derechos Humanos durante el Terrorismo de Estado pidió que se rechace el arresto domiciliario del represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, quién lo solicitó porque por su edad y sus enfermedades es una persona de riesgo ante un eventual contagió de coronavirus.

“Sacarlo de ese ámbito, donde no se han reportado casos, para ponerlo en otro respecto del cual no podemos asegurar nada, ni siquiera la atención de dolencias básicas por el colapso general del sistema sanitario, sería una irresponsabilidad de nuestra parte. Por el contrario, el aislamiento respecto del resto de la población puede resultar beneficioso”, sostuvo la fiscal María Ángeles Ramos en su dictamen del viernes pasado y al que accedió Infobae.

Ahora, la decisión de otorgarle o no el arresto domiciliario a Etchecolatz la debe tomar el Tribunal Oral Federal 6. Se espera que sea esta semana.

Ex jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la última dictadura militar y con siete condenas por delitos de lesa humanidad, cinco de ellas a prisión perpetua, Etchecolatz está preso en la cárcel federal de Ezeiza y pidió su arresto domiciliario.

Su defensa basó el planteo en que el represor integra los grupos de riesgo ante un posible contagio de coronavirus que agravaría su cuadro de salud. Tiene 90 años, cáncer de próstata, signos de parkinsonismo, hipertensión arterial y sufrió un accidente cerebro cardiovascular, entre otras enfermedades. También que se sostiene con un bastón y que necesita permanente colaboración.

Explicó que en la cárcel el aislamiento no es posible, por lo que no se puede controlar que el virus no ingrese por las visitas o por la rotación de unidades que hay entre los propios agentes penitenciarios.

Pidió cumplir el arresto domiciliario en su casa de Mar del Plata, en el barrio del bosque Peralta Ramos, y puso como fiadora de la medida a su esposa, Graciela Carballo. Allí ya estuvo detenido desde diciembre de 2017 hasta marzo de 2018. Mientras estuvo en su casa, monitoreado por una tobillera electrónica, Etchecolatz fue repudiado y escrachado por vecinos y organismos de derechos humanos.

La casa en la que Etchecolatz pidió cumplir la domiciliaria en la que ya estuvo hace dos años (Christian Heit)
La casa en la que Etchecolatz pidió cumplir la domiciliaria en la que ya estuvo hace dos años (Christian Heit)

Etchecolatz fue la mano derecha de Ramón Camps, jefe de la Policía Bonaerense durante la dictadura. Etchecolatz actuaba en 21 centros clandestinos de detención y entre otros hechos participó del secuestro, la tortura y desaparición de un grupo de jóvenes en la ciudad de La Plata en lo que se conoció como “La Noche de los Lápices”. También de haber torturado a Jorge Julio López, quién declaró en el primer juicio contra Etchecolatz. López desapareció el 18 de septiembre de 2006, un día antes del veredicto, y todavía no se conoce qué ocurrió. Etchecolatz fue condenado a prisión perpetua.

La fiscal Ramos dictaminó por rechazar el pedido del genocida. “El temor planteado por la defensa importa una situación potencial, toda vez que no existe ningún reporte oficial de la existencia de algún caso sospechoso intramuros en la unidad penitenciaria en la que se encuentra alojado el imputado”, sostuvo sobre el coronavirus.

Ramos señaló que un informe del Servicio Penitenciario Federal (SPF) indicó que Etchecolatz forma parte de los grupos de riesgo pero está alojado en el Hospital Penitenciario Central de la cárcel de Ezeiza. También que en las unidades se tomaron medidas frente a la pandemia: se restringió la admisión internos, visitas de familiares, personal penitenciario, proveedores o cualquier persona que presente síntomas del virus para minimizar los riesgos de contagió; se dieron directivas siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud; hay atención médica las 24 horas; se hacen controles diarios; y que ante urgencias se deriva a los internos a hospitales públicos.

La fiscal entendió que se trata de medidas para neutralizar los riesgos del ingreso del virus a las cárceles y dijo que “el riesgo general de contraer la enfermedad lo tenemos todos”.

“Considero que no están dadas las condiciones para adoptar una medida preventiva, porque hoy el imputado está bien atendido, está aislado, el servicio hospitalario intra muros funciona adecuadamente, recibe medicación y no hay caso sospechoso reportado”, afirmó sobre el pedido de Etchecolatz.

Ezeiza, la cárcel en la que está preso Etchecolatz (NA)
Ezeiza, la cárcel en la que está preso Etchecolatz (NA)

Por otra parte, Ramos señaló que la defensa no explicó cómo Etchecolatz va a recibir la atención médica que su salud requiere “sin implicar traslados fuera del domicilio o que lo expongan a situaciones de riesgo de contagio de las que hoy se intenta proteger a través de esta medida”. También sostuvo que en Mar del Plata y en la provincial de Buenos Aires hay casos de coronavirus -cuando en las cárceles no-, que no se sabe si la esposa del genocida forma parte de algún grupo de riesgo frente al coronavirus y que no hay informes que indiquen si el domicilio tiene las condiciones necesarias de higiene y para hacer un monitoreo electrónico .

"Por tanto, hasta tanto surja evidencia que demuestre la imposibilidad del SPF de contener la situación sanitaria, o la imposibilidad de mantener la atención médica del imputado y hasta tanto la defensa acredite los puntos solicitados, soy de la opinión que no debe hacerse lugar a lo solicitado”, cerró Ramos que pidió que el SPF ratifique todas las medidas de prevención que impuso en las cárceles.