Una llave de la fábrica de industria pesada alemana Krupp entregada a Walter F. Krauss como bienvenida
Una llave de la fábrica de industria pesada alemana Krupp entregada a Walter F. Krauss como bienvenida

Detrás de una biblioteca blanca sin libros había una puerta. La sala estaba prolijamente decorada con estantes y vitrinas. Era la casa de la avenida Centenario en Beccar de Carlos Alberto Olivares, un anticuario vecino del barrio con respetada reputación en la zona norte y entre los coleccionistas de objetos históricos.

Detrás de esa puerta escondida, la división Protección de Patrimonio Cultural de la Policía Federal encontró el mayor lote perteneciente al Tercer Reich en la historia argentina: se incautó un auténtico tesoro nazi de 83 elementos -72 son piezas únicas y en su mayoría originales- oculto detrás de una pared falsa en un rincón del norte del conurbano.

La ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich había anunciado ya en 2017 que los artefactos secuestrados serían remitidos al Museo del Holocausto de la Ciudad de Buenos Aires. Dos años después y en el marco de la causa caratulada como “Olivares, Carlos Alberto sobre infracción de la ley 25.743” a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, el espacio vivencial que integra la historia del Holocausto-Shoá expondrá parte del material incautado.

El instrumento antropométrico usado para medir cráneos de mujeres y hombres como argumento para la segregación racial por atributos físicos
El instrumento antropométrico usado para medir cráneos de mujeres y hombres como argumento para la segregación racial por atributos físicos

Son llaves, lupas, alcancias, estandartes, cuchillos, trofeos, medallas, estatuillas u otros reconocimientos militares, bustos, juegos infantiles utilizados para adoctrinamiento, fotografías, prismáticos, una armónica, una escultura, un reloj de arena, un porrón, una tabla ouija escrita en alemán, un compás de ramas curvas, un compás de medición de cráneos, otro instrumento de medición, una caja de tabaco, herramientas de propaganda nazi o simples artefactos grabados con la esvástica. Los objetos repetidos son bustos de Adolf Hitler en diferentes tamaños; el resto son unidades únicas.

En la operación “Oriente Cercano”, que buscaba en principio antiguas campanas chinas de bronce incluidas en la “Lista Roja de Objetos Culturales Chinos” emitida por la UNESCO, que brega por la protección de piezas de alto interés internacional y valor histórico, hallaron 72 piezas únicas de simbología nazi. El objeto restante es un documental en lata que fue enviado al INCAA, que como el Museo del Holocausto serán custodios y depositarios judiciales del lote incautado por tiempo indeterminado. Olivares irá a juicio oral y público junto a sus hermanos Oscar, Aníbal, Liliana y Omar, acusados de integrar una “asociación ilícita que contrabandeaba piezas arqueológicas y paleontológicas del patrimonio cultural”.

Un águila imperial de la Alemania nazi sobre una base de mármol
Un águila imperial de la Alemania nazi sobre una base de mármol
Un juego de niños encontrado
Un juego de niños encontrado

Los objetos son, en su mayoría, originales. Hay algunos que no son auténticos. Pero no todos son réplicas, como aseveraba el abogado del anticuario, Carlos Demayo. Serán expuestos por primera vez el miércoles 2 de octubre en la sede provisoria del museo del barrio de Belgrano en el marco de una conferencia de prensa junto a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el jefe de la Policía Federal Néstor Roncaglia, el presidente del Museo del Holocausto Marcelo Mindlin y la jueza a cargo de la causa Sandra Arroyo Salgado. Luego se trasladarán, con custodia policial, a la sede definitiva que se inaugurará el primero de diciembre. Quedarán a resguardo del museo hasta la sentencia de la causa. Las autoridades confían en que la totalidad de los objetos incautados pasen a ser colección permanente.

Hay tres piezas conmemorativas. Una es una llave entregada a Walter F. Krauss como bienvenida a la fábrica de industria pesada alemana Krupp, el mayor fabricante de armas de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Otra es una oveja que representa un premio vinculado con la ganadería. Y el restante es el águila imperial de la Alemania Nazi apoyado en una base de mármol y con 70 centímetros de altura.

Un objeto-premio que representa la ganadería
Un objeto-premio que representa la ganadería
Una tabla ouija
Una tabla ouija

Hay un reloj de arena. Pertenecía al criminal Kurt Max Franz Daluege, jefe supremo de la policía nazi, quien ordenó una represalia en Checoslovaquia tras la muerte de Reinhard Heydrich. Se presume que este objeto decoraba su escritorio. Otra de las suposiciones atañe a un conjunto de lupas en perfecto estado de conservación que habrían pertenecido a la colección personal de Adolf Hitler. En el lote hallado en la sala secreta de la casa de Olivares se encontró una fotografía del Führer utilizando una lupa idéntica. El diario alemán Bild publicó el 21 de junio de 2017 en su nota de tapa más destacada: “El tesoro de plata de Hitler, encontrado”.

El que más me impactó fue el objeto de medición racial de cráneo”, indicó Jonathan Karszenbaum, director del Museo del Holocausto de Buenos Aires. Según el peritaje y la calificación oficial, es un instrumento antropométrico que fue utilizado para medir cráneos de mujeres y hombres. La craneometría integraba la base argumentativa de la teoría evolucionista de Charles Darwin en su Origen de las especies de 1859. El régimen nazi justificaba la segregación racial mediante este tipo de mediciones.

Un reloj de arena del criminal nazi Kurt Max Franz Daluege, jefe supremo de la policía nazi
Un reloj de arena del criminal nazi Kurt Max Franz Daluege, jefe supremo de la policía nazi
Un porrón de cerveza
Un porrón de cerveza

“También me sorprendieron los juegos infantiles. Pedagógicamente nosotros mostramos juegos infantiles donde están manifiestas las ideologías nazis; en estos casos no son tan distinguibles pero tenerlos tan de cerca resulta curioso. Esto demuestra todo el espectro del régimen nazi que también dedicaba objetos para adoctrinar a los niños”, razonó Karszenbaum en diálogo con Infobae.

Asume la tenencia de este material como una responsabilidad. Dice tener la posibilidad de utilizarlo con un fin educativo para que “de alguna manera resignifiquen su propósito original que era difundir una ideología de odio, de segregación, y convertirlas en patrimonio”. Lo mismo dijo el presidente del Museo Marcelo Mindlin: “Para el Museo del Holocausto de Buenos Aires es una enorme responsabilidad recibir objetos que representan lo peor del régimen nazi. En lo simbólico son muy impactantes porque todos tienen esvásticas o el rostro de Adolf Hitler, pero también en lo material: hay cuchillos y elementos de medición que se utilizaban para justificar la eugenesia y el asesinato”.

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