Los cordones pintados de amarillo en la Ciudad de Buenos Aires indican que está prohibido estacionar en ese sitio durante las 24 horas. En la actualidad, es muy común ver esas demarcaciones para señalizar paradas de colectivos, ochavas, veredas ampliadas para el uso gastronómico, bicisendas, cointainers de basura, puertas de escuelas, bancos y destacamentos de bomberos.

En tiempos donde estacionar es una misión imposible y cada vez hay más zonas restringidas, una nueva reglamentación del Gobierno porteño desató la polémica. Ahora, los vecinos pueden pintar de amarillo el cordón de sus garajes, extendiendo esa línea medio metro de cada lado, para que ningún vehículo obstruya su entrada y salida.

Las principales críticas se centran en los excesos que cometen alguno vecinos, como pintar más metros de los que corresponden para asegurarse que su frente siempre quede libre de autos estacionados.

En la nueva medida, que fue publicada en el Boletín Oficial de la Ciudad, se especifica que el frentista tiene tres opciones: pintar de amarillo sólo el cordón, pintar también dos líneas perpendiculares a éste o sumar una línea paralela al cordón y que una las dos perpendiculares formando una especie de "cajón". Además, en el caso que el ancho de la calzada resulte insuficiente para maniobrar el vehículo, la prohibición y la pintura amarilla también pueden replicarse en la vereda de enfrente.

Hoy en día, dos millones de vehículos circulan a diario por Capital Federal por lo que escasean los lugares habilitados para estacionar de manera gratuita.

En este video, se explica la ley ideada por el diputado Sergio Abrevaya

Si bien la reglamentación entró en vigencia a mediados de enero, muchos vecinos ya lo habían hecho con anterioridad. "Hartos de que los automovilistas obstruyeran la entrada y salida de sus garajes, los frentistas empezaron a buscar soluciones por su cuenta e inventando demarcaciones truchas con caños y piedras a los costados. Los barrios más afectados son Villa Urquiza, Palermo, Belgrano y Caballito donde hay pocos lugares para estacionar y los automovilistas también cometen abusos", explicó a este medio Sergio Abrevaya, diputado de la Ciudad por el GEN y autor de la iniciativa que buscar darle un marco legal a este problema y sancionar a aquellos que se excedan en sus derechos.

Las principales críticas se centran en los excesos que cometen alguno vecinos, como pintar más metros de los que corresponden para asegurarse que su frente siempre quede libre de autos estacionados

Pero así como su proyecto fue celebrado por algunos, también fue duramente criticado por otros y así se lo hicieron saber con posteos en sus perfiles de Facebook. "¿Quién va a controlar que cada cajón pintado haya sido autorizado? Copien ideas del primer mundo y dejen de improvisar que para eso cada ciudadano les paga con sus impuestos vuestros sueldos", comentó indignado Walter Ivitz.

"He visto más de una persiana marcada como garaje para que no les estacionen en la puerta, y cuando la abren te das cuenta que es imposible entrar ningún vehículo ahí. Pasa mucho en los locales comerciales", se quejó Marité González.

Otros de los vecinos preguntó si aquellos que pintan los cordones y las calles van a pagar más impuestos. "Se están adueñando de un espacio público solo por tener garaje. ¿Por qué se les regala ese espacio?. Los derechos tienen que ser igual para todos  y no para los que más tienen", denunció Marcelo Calvo.

ILEGAL: la línea amarilla fue pintada en un lugar donde no hay garaje
ILEGAL: la línea amarilla fue pintada en un lugar donde no hay garaje

Según está previsto, así  como hoy se multa por "mal estacionamiento" a aquellos que lo hagan sobre la línea amarilla, también serán sancionados los que pinten los cordones sin la autorización del Gobierno porteño o lo hagan de manera incorrecta. Los valores oscilan entre $6.420 (300 unidades fijas) y $ 42.800 (2000 unidades fijas).

Las personas también podrán denunciar cuando consideren que el vecino no hizo la demarcación de manera correcta. Uno de los casos más habituales se produce donde hay edificios con doble salida de garaje y también se pinta el lugar del medio, o cuando se pinta un cordón que no tiene bajada de garaje.

Serán sancionados los que pinten los cordones sin la autorización del Gobierno porteño o lo hagan de manera incorrecta. Los valores oscilan entre $6.420 y $ 42.800

"Alentamos a que esto se denuncie. Los mismos vecinos cuando ven que hay un cordón amarillo que se nota que está pintado y no está de acuerdo con estas reglas generales, lo pueden denunciar a través de la aplicación de denuncia vial o en el 147 y nosotros le hacemos la infracción al vecino que lo hizo y volvemos a pintar el cordón de gris o de negro", remarcó Eva Jokanovich, Directora General de Tránsito y Transporte porteño.

Desde la Subsecretaría de Transporte porteño señalaron a Infobae que desde la entrada en vigencia la nueva resolución, a mediados de enero, se registraron 27 solicitudes para pintar el ingreso/egreso a garajes. Los barrios de Villa Real, Monte Castro, Versalles, Floresta, Vélez Sarsfield y Villa Luro (comuna 10) lideran el ranking con 8 peticiones. Le siguen Coghlan, Saavedra, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón (comuna 12) con 7.

Con la nueva reglamentación (extender la línea amarilla medio metro de cada lado), en este caso se perdería un lugar para estacionar un vehículo pequeño entre ambos garajes
Con la nueva reglamentación (extender la línea amarilla medio metro de cada lado), en este caso se perdería un lugar para estacionar un vehículo pequeño entre ambos garajes

Una vez solicitada la autorización, la Comuna genera un expediente electrónico. Luego, tras evaluar cada caso particular le avisa por mail al vecino si fue aprobada o rechazada. Si fue confirmada, le adjuntan un plano o fotomontaje indicando cómo se debe pintar el cordón y la demarcación amarilla del "cajón". A partir de la notificación, el vecino tendrá 60 días para hacer el trabajo. Si no cumple con este plazo deberá volver a solicitar el permiso.

"Encima que pagamos impuestos ¿tenemos que comprar la pintura, la brocha y ponernos a pintar nosotros? Eso lo tiene que hacer la autoridad correspondiente en todas las bajadas de garaje", reclamó Silvana Costoya. 

Más allá de las buenas intenciones de reorganizar el estacionamiento  y todas las críticas que surgieron al respecto, la resolución tampoco estipula cómo serán los controles posteriores. Hecha la ley, se instaló la polémica. Y el debate parece haber llegado para quedarse.

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