
Son las 8 de la mañana de un sábado de febrero y el sol, que aún no agobia, ya ilumina la ciudad de La Plata. Entonces puede verse: sobre el playón del edificio hay una nena tendida, lleva puesto un pijama y está herida. A su lado, varias sábanas anudadas se arrumban como una víbora de tela.
Es 5 de febrero de 1994, Valeria Jara tiene 11 años y la soga improvisada con la que escapó por la ventana de un octavo piso cedió; ella cayó desde más de 15 metros de altura. Cuando la policía entre al departamento descubrirá de qué huía: en uno de los cuartos su mamá, Liliana Tallarico, está muerta.
Arrodillada junto a su cama sobre un charco de sangre, Liliana tenía los brazos extendidos sobre el colchón. La habían degollado con un cuchillo de cocina.
En el hospital Sor María Ludovica, donde estuvo internada y la operaron (se había fracturado una pierna) Valeria, que era su hija y única testigo, habló muy poco. Pero dijo un nombre: Oscar.
Y lo repitió ante el primer juez que tomó la causa, Guillermo Lambombarda. Oscar era Murillo, el director del prestigioso ballet Brandsen con quien Liliana tenía una relación.
Cuando murió Liliana tenía 33 años. Era empleada en una mutual y bailarina folklórica del ballet que dirigía Murillo.
En Ranchos, donde nació -a 45 kilómetros de Brandsen-, se recibió de profesora de baile a los 15 años. Fue en Ranchos también donde conoció a José Luis Jara con quien se casó y tuvo su única hija, Valeria. Cuando ella tenía 8 años, Liliana y José se separaron. Juntas se fueron a vivir al octavo piso de un complejo de torres en la calle 29, entre 43 y 44 en La Plata.

La tarde del viernes 4 de febrero de 1994 José Luis Jara debía pasar a buscar a su hija Valeria para irse juntos a Ranchos. Ya entrada la noche y como no había dado señales, Liliana preparó la comida, cenaron y Valeria se fue a su cuarto.
Unas horas más tarde, cerca de las 22, Murillo llegó al departamento. Desde su habitación, Valeria declaró que escuchó discutir a su mamá con un hombre y que la voz era la de Murillo.
El sábado 5 de febrero de 1994, con el cuerpo de Liliana aún en la habitación, más de 20 testigos declararon en el living del departamento. Un vecino dijo que escuchó gritos y un portazo. Otro, el ascensor a la madrugada.
Habían pasado dos días del asesinato cuando desde otros departamentos se quejaron del olor. Entonces el juez les pidió a los padres de Liliana que limpiaran la habitación. Fregado el piso y con eso posibles evidencias, las nuevas pericias se hicieron al día siguiente.

Los policías que custodiaron el cuerpo comieron pizza en la cocina y el comisario que primero llegó a la escena la mañana del sábado lo hizo en taxi: declaró, en la causa, que no tenía nafta para el patrullero.
En esa época el jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires era Pedro Klodczyk y su gestión mereció un mote: "Maldita policía". Con ese título su cara salió en la tapa de la Revista Noticias. A su gestión se le achacó tener comisarios caudillos, zonas liberadas, al comisario Juan José Ribelli, uno de sus preferidos de haber participado en el atentado a la AMIA y la tortura y asesinato de Miguel Bru.
Según la autopsia, Liliana fue asesinada alrededor de las 3 de la mañana y había tenido relaciones sexuales antes de morir. Hasta que probó que a esa hora estaba en Temperley, Murillo estuvo 5 días preso.

Mientras Fernando De la Rúa peleaba en las internas de la Unión Cívica Radical contra Raúl Alfonsín porque no aceptaba el Pacto de Olivos, se discutía el traslado de la Villa 31 de Retiro a Mataderos y Moria Casán hacía topless por primera vez en Mar del Plata, Valeria se recuperaba en el hospital al cuidado de su papá. Al tiempo que en los medios Liliana era "el crimen de la bailarina", la nena le contaba al juez que del miedo que le dieron los gritos que escuchó no quiso salir de cuarto y por eso decidió escapar por la ventana.
Cuando le dieron el alta médica, Valeria se fue a vivir a Ranchos con su padre. La causa, sin testigos ni pruebas, languidecía.
En enero de 2001 De la Rúa ya no peleaba más con Alfonsín, ahora era presidente. Ese mes llegó a firmar 30 decretos en un día. El trueque empezaba a ser noticia y Clarín y La Nación ponían en tapa a "Los que quieren irse: largas colas en los consulados de España e Italia".
A 100 kilómetros de ahí, en La Plata, el juez Horacio Nardo recibía en su despacho a una joven de 18 años: Valeria pedía declarar en la causa de la muerte de su mamá. Había sido madre de un varón hacía poco y otro tanto que había abandonado el departamento del octavo piso Número 574 de la calle 29. La estadía en Ranchos, apenas murió Liliana, fue muy corta. Al poco tiempo José Luis Jara decidió mudarse a La Plata, al al departamento en el que la asesinaron. Allí él y Valeria vivieron durante 7 años.
Sentada ante el juez, Valeria comenzó a hablar:
-Mi papá mató a mi mamá. Tenía apoyado el cuchillo sobre el cuello de mi mamá, me ordenó que me fuera a mi habitación. Ella tenía una bombacha clarita y algo transparente arriba.
Murillo ya se había ido del departamento cuando sonó el timbre. Liliana supuso que se había olvidado algo y abrió la puerta sin preguntar quién era. Entonces, Jara entró.
Valeria los escuchó discutir y, luego, un fuerte ruido. Dijo que volvió a mirar y lo vio: "Él estaba parado, la espalda le daba al espejo, la tenía agarrada del pecho y la cortó. Ella se desplomó arriba de la cama".
Dijo, también, que su papá la había violado meses antes de matar a su mamá, y que siguió haciéndolo después. Para el juez, Liliana sospechaba de Jara y por eso la mató.
Según su psicóloga, Valeria había sufrido "amnesia lacunar". Con años de terapia finalmente había podido superar el "trance amnésico post traumático" que la llevó durante todo ese tiempo a crearse un relato que fuera lo menos doloroso posible.

La causa, además de la nueva declaración de Valeria, sumó testigos. Como el del vecino que dijo haber escuchado a Liliana gritar "¡¿Qué hacés?! ¡Valeria, corré!"
Una de las pericias que se hicieron en 1994 fueron sobre las sábanas. Los investigadores determinaron que habían sido anudadas con tal fuerza que podían soportar el peso de una persona de 80 kilos. Ahora, el dato se leía en otra clave: antes de Valeria era posible que otra persona las hubiese usado para escapar. El cuchillo jamás apareció.
Andrés Villalva fue el abogado de la familia Tallarico. Por teléfono, a 18 años de aquella declaración de Valeria y a 25 del crimen, dice: "Quedó comprobado que la tensión de los nudos no podía haberlos hecho Valeria. Él (Jara) escapó y escapó primero. Cuando Valeria cayó, la dejó".

El 12 de febrero de 2001 Jara fue detenido. En la declaración dijo que el tiempo que convivió con su hija "fueron siete años de estar con un pescado -alguien que no tiene sentimientos- un monstruo". Que Valeria estaba celosa de la pareja que él había formado, y que la relación empeoró cuando le dijo que se iría con su mujer a vivir a Ranchos.
El doctor Miguel Maldonado, perito psiquiatra de parte de Jara que trabajó el caso sostiene, aún hoy, que el relato de Valeria era "mitad fantasía y mitad venganza contra su padre, dado que se sintió despechada: su padre armó pareja y dejó de vivir con su hija".
Aunque ocho pericias psicológicas y psiquiátricas dieron por válidas las declaraciones de Valeria y su relato se ajustaba a la hipótesis de cómo había sucedido todo aquella noche, Jara quedó libre. Estuvo 6 meses preso.
En septiembre de 2001 la Cámara Penal platense dijo que, si bien había datos que apoyaban el relato, como que el departamento estaba cerrado por dentro, que la tensión de los nudos de las sábanas era superior a los que podía hacer una nena de 11 años, ninguno permitía descartar que fuera otra persona la que lo hizo, y no Jara. Y que excepto el relato de Valeria, cuestionado, no había nuevas pruebas.
Una de las razones para liberar a Jara fue que su hija había dado dos versiones contradictorias de un mismo hecho: a los 11 años y a los 18. El fallo: "Aun aceptando su última versión como genuina, estando la psicóloga que la trata, el proceso de recuperación no se ha completado, por lo que no puede en base a ella sostenerse la imputación penal".
En noviembre de ese año, a 10 meses de su declaración, Valeria presentó una carta de puño y letra a la Cámara que había liberado a su papá. "Con mucho esfuerzo logré recordar la verdad; sin embargo, mi angustia no cesó, aumentaba día a día. Convivir con la verdad en silencio era muy difícil. (…) Tomé la decisión de no callar más, ilusa confié, decir la verdad va a ser suficiente, pero los hechos me demostraron lo contrario. Quizás las declaraciones escritas no han logrado transmitirles todo lo sucedido y no están expresados los nuevos recuerdos. Ruego me tomen declaración personalmente. Mis abuelos no han bajado los brazos nunca, por ellos, por mi hijo, para que crezca sabiendo la verdad y no quede alguna duda, ruego justicia".
Nunca declaró. Tres años después se ordenó el cierre de sumario. Valeria y su abogado pensaron cómo seguir la causa, pero para eso necesitaban nuevas pruebas. No había nada para cotejar: en la escena del crimen habían comido pizza, desfilaron más de 20 vecinos y los abuelos habían limpiado el piso. Jara quedó definitivamente sobreseído en 2009.
"Se sabía que todo lo había hecho un adulto. Que habían discutido. La hija dice que fue su papá y no alcanzó. Hoy eso sería inadmisible", dice Villalva. Desde el año pasado que no habla con Valeria. Fue por la muerte de su tío, hermano de Liliana. Sus abuelos maternos fallecieron hace años.
En la última entrevista que dio a un medio, Valeria le dijo a la periodista Soledad Vallejos (Página 12) en 2005: "Anoche hablaba con mi abogado, sobre hablar hoy acá. Decís 'otra vez, otra vez', y corrés, corrés. Querés ir a pelear por tu hijo, peleás por todo, pero también cuando corrés sentís que hubiera sido no más fácil, pero sí distinto, si hubiese estado mi mamá. En cada acontecimiento que uno normalmente piensa que es familiar, el nacimiento de un hijo, el viaje de egresados, siempre es como que estás al 50 por ciento. Cerca tuyo hay gente que vos querés, pero no es lo mismo. Lo peor es que vivís con esto. Entonces, decís '¿por qué?'".
SEGUÍ LEYENDO:
Últimas Noticias
Suecia vs Polonia EN VIVO HOY 2-2: minuto a minuto del partido por final del repechaje europeo rumbo al Mundial 2026
Duelo de pronóstico reservado por un lugar en la próxima cita mundialista. Si hay empate, se jugarán suplementarios. Y si el resultado persiste, se definirá en tanda de penales. Sigue las incidencias

Hijo de AMLO fue captado en hotel de lujo en Cozumel: estas son las otras polémicas de José Ramón López Beltrán
El primogénito del expresidente ha reiterado en más de una ocasión que no es funcionario público

Qué vehículos descansan por el Hoy No Circula del 1 de abril en CDMX y Edomex
Que un automóvil circule o no este miércoles en la Ciudad de México y el Estado de México depende de su holograma y de la terminación de su placa

Con 10 jugadores, Italia vence 1-0 a Bosnia en el Repechaje en busca de volver a una Copa del Mundo tras 12 años
La Azzurra, cuatro veces campeona del mundo, intenta sacar su pasaje el Stadion Bilino Polje. Mateo Retegui salió reemplazado a los 43 minutos para reacomodar al equipo tras la expulsión de Alessandro Bastoni. Televisa ESPN y Disney+
Era su última noche, salió de fiesta y al día siguiente se quedó ciega: “Pensé que tenía la peor resaca de mi vida”
Las intoxicaciones por metanol son frecuentes en lugares donde no está regulado el mercado de alcohol



