¿Por qué trabajar? ¿Se puede ser feliz en el trabajo? ¿Cómo encontrar el trabajo ideal? ¿Cómo lograr que tu experiencia laboral sea la mejor? ¿Cuáles son tus sueños?

Alejandro Melamed dispara estas preguntas que golpean como un rayo nuestro cerebro. ¿Acaso tenemos la respuesta? A no desesperar: él, como reconocida figura del management y de las últimas tendencias en Recursos Humanos, contesta cada una de ellas con la misma claridad que lo hace en los congresos, seminarios y encuentros que realiza en todo el mundo desde hace 25 años.

A la hora de presentarse dirá que es Contador Público y Doctor en Ciencias Económicas, coach ejecutivo, consultor y especialista en temas de estrategia e innovación en RRHH.

Creador e impulsor de "la marca personal" -"las personas deben pensar en su propio desarrollo más allá de la compañía en la que trabajen"- en su larga carrera por empresas de primera línea llegó a The Coca Cola Company, donde trabajó durante 17 años y ocupó la vicepresidencia de RRHH para Latinoamérica Sur. Hoy, comparte su experiencia desde su propia consultoría, Humanize Consulting.

Melamed siente una enorme curiosidad por la evolución humana, curiosidad que lo llevo a escribir su quinto libro "El futuro del trabajo y el trabajo del futuro". En sus páginas se desprende un concepto que dispara nuevas preguntas: el trabajo ha evolucionado y es imperioso revisar viejos conceptos. Además, hace hincapié en la diferencia entre empleo y empleabilidad. ¿Cuál es? El primero es el trabajo de hoy, y el segundo es la habilidad de tener trabajo ahora, en seis meses, cinco años o quince años. ¿Sabemos cómo hacerlo? Melamed tiene, una vez más, la respuesta.

En su libro no sólo invita a la reflexión hacia dónde va el mercado laboral sino que además brinda herramientas para prepararse a estos cambios sociales. Escuchémoslo.

-¿Qué lo llevó a escribir este libro?

-La realidad es que vengo de una evolución intelectual en distintos estadios de mi vida. Una de las cosas que me di cuenta es que todos vamos a vivir muchos años, posiblemente hasta los 90 o 100 años. Y eso implica que me quedan muchos años de trabajo, porque al vivir más los sistemas de jubilación y pensión no van a dar abasto en todo el mundo. Ahí me puse a pensar: ¿Qué es lo que pasará con un montón de gente que ya tiene muchos años trabajados pero a su vez le quedan muchos años para trabajar?

-¿Qué hizo para formarse y averiguar sobre nuevas tendencias?

-Estuve en Singularity University, que queda en el Silicon Valley, entrenándome. Y más allá de haber visto las principales tecnologías y todo lo que va a cambiar el mundo -desde nanotecnología, biotecnología, todas las cuestiones vinculadas a la medicina del futuro, alimentación, salud-, me di cuenta que unos de los temas fundamentales es el tema del trabajo. Y es evidente que tenemos que empezar a pensar de qué vamos a trabajar nosotros en el futuro. Hoy trabajamos de cosas que hubieran sido impensadas hace algunos años y dentro de algunos años trabajaremos de cosas que hoy son impensadas. Toda esta matriz me llevó a pensar: ¿Por qué no empezar a escribir y compartir parte de las preocupaciones y experiencias con todos?

¿Qué piensa sobre la manera que enseñan en las Universidades?

-Hoy en día se está corroborando en muchos estudios académicos que lo que estudiaste en primer año cuando estás en quinto año ya es viejo. La mayoría de las universidades son instituciones del siglo XIX conducidas por personas que fueron educadas y formadas en el siglo XX para jóvenes del siglo XXI, que muchas veces saben más que los propios docentes de los temas que se está hablando. Entonces, me puse a analizar: ¿Qué es lo que tenemos que desarrollar, qué tipos de habilidades y competencias, para poder enfrentar esas nuevas realidades? Ahora el segundo punto que es muy interesante es que cada uno de nosotros no corre una carrera de 100 metros, corre una maratón que es mucho más larga.

-En su libro habla de "los cisnes negros", ¿podría explicarlos?

-Los cisnes negros son esos acontecimientos impensados, impredecibles, pero que sin embargo cambian el curso de la Historia. Y yo creo que así como hay muchos cisnes negros en la sociedad, en cuanto al trabajo los cisnes negros van a seguir emergiendo permanentemente.

-Déme ejemplos de los cisnes negros laborales.

-Así como hay una persona que te dice: ¿De qué trabajás? De Community Manager. Hace cinco años eso no se hubiera pensado. También hoy hay profesores de Zumba, que era una profesión impensada y que en la actualidad tiene mucho trabajo. Hay una multiplicidad de ejemplos enorme. Lo que sí es casi una certeza  es que todos vamos a tener que aprender nuevas cosas para aplicarlas al mundo del trabajo que va a cambiar las reglas de cómo se trabaja hoy.

-¿Cómo se trabaja?

-Estamos acostumbrados a pensar que se trabaja en un solo lugar y ese es tu trabajo. Yo creo que va a cambiar la lógica del concepto de trabajo.

-¿Qué capacidades tiene que desarrollar una persona para adaptarse a las condiciones que vivimos hoy?

-Por un lado están lo que serían las capacidades duras. Eso tiene que ver con ciencia, tecnología, matemática e ingeniería. Son las cuestiones más rigurosas y disciplinadas. Eso es una condición necesaria pero no suficiente. Están las habilidades blandas, que en general no se enseñan en ninguna universidad: las de comunicación, relacionamientos, influencia, motivación, inteligencia emocional y adaptación. El combo es cada vez más sofisticado, cada vez más complejo, pero tiene un conector, un factor común.

-¿Cuál es el factor común?

-Ese factor es la capacidad de aprender a aprehender, porque lo que viene es diferente cada vez, es de otra forma, de otra manera. Tenemos que tener esa capacidad de aprender cosas nuevas. Y también la capacidad de desaprender algunas cosas. Y así como antes era analfabeta la persona que no sabía leer o escribir, hoy en día el analfabeto es el que no tiene cultura digital. Así se va complejizando permanentemente todo el panorama que tenemos por delante.

-En su libro también habla de los trabajos que fueron desapareciendo.

-Los estudios dicen que todo aquel trabajo que sea repetitivo, de bajo valor agregado, en donde no haya inteligencia emocional ni haya creatividad ni haya juicio crítico al servicio de eso, va a desaparecer. Los trabajos que tienen estas características van a desaparecer.

-Usted habla de la diferencia entre empleo y empleabilidad.

-¿Cuál es la diferencia? Empleo es tener trabajo, y obviamente todos queremos tener trabajo porque tu trabajo es la posibilidad de realizarte socialmente, de recibir un ingreso, de tener un posicionamiento social, etc. Ahora, por otro lado, la diferencia con empleabilidad, es que empleo es tener trabajo ahora y empleabilidad es la habilidad de tener trabajo ahora, en seis meses, un año, dos años, cinco años, diez años…

-Sé que hace poco estuvo en la feria de trabajo. ¿Qué noto en los jóvenes a la hora de buscar trabajo? 

-Algo interesante que vi, y que me sorprendió, es que hay muchos jóvenes con esta mentalidad de estar a un click de distancia de todo: piensan que porque van a una feria de empleo van a conseguir un trabajo inmediatamente. Todos nosotros, cuando empezamos a trabajar, pasamos por varias etapas: entrevistas, actividades grupales, test psicológico, etc. Me parece que hay una fantasía de "consigo trabajo inmediatamente".

¿Por qué cree que muchos jóvenes empiezan una carrera y la dejan?

-Tiene que ver con varios fenómenos. El primero es que los primeros años de la carrera son los más pesados, son las materias que tal vez sean una base conceptual pero no están directamente vinculadas con la salida profesional. Entones, la fantasía del joven es "voy a estudiar para contador o ingeniero y ya me van a enseñar cosas prácticas". Pero ven cosas muy genéricas  en esos primeros años y no prácticas. Lo segundo que perciben los chicos es que -a medida que se van alargando las carreras- hay como una especie de "ley de rendimiento", y ya no se sienten tan motivados para seguir estudiando. Los jóvenes quieren carreras más cortas, quieren cosas más pragmáticas. Y creo que ahí la oportunidad es muy muy grande, y me parece que las universidades en general deben revisar cuál es la nueva manera de enseñar a esta generación.

¿Como se puede capitalizar el error?

-Tradicionalmente se conecta la palabra error con fracaso. Y la palabra fracaso con fracasado. Y la persona que comete un error es tachado de la sociedad. En esta nueva sociedad del conocimiento o en esta nueva sociedad de innovación constante y permanente, quien no se equivoca es porque no hizo absolutamente nada. Es más, los principales teóricos del campo de la innovación dicen: equivocate pero equivocate rápido para aprender rápido.

-Importa aprender del error.

-Para mí hay una iniciativa que me encanta como las charlas TED, o cualquiera de estas charlas que están dando vuelta al mundo, que en Argentina se hacen cada dos meses. Allí la gente no va a contar historias de éxito sino historias de no éxito, porque ahí es donde aprendés, ahí es donde revisás lo que hiciste mal. Ahora el tema es: me equivoco, aprendo y ahí es un éxito. Si me equivoco y no aprendo, ese es un fracaso. Ese es el error al cuadrado.

-¿Qué tienen que aprender los jóvenes hoy?

-Yo creo que los jóvenes lo que deben aprender, lo que deben incorporar es que el mundo es tan imperfecto que si nos equivocamos pero hubo dedicación, hubo compromiso, hubo consistencia, hubo coherencia y aprendemos rápidamente, la probabilidad de llegar al éxito es mucho mayor que si vamos por un camino lineal y tradicional.