
Caminar con las manos detrás de la espalda es uno de los gestos que más preguntas genera en foros, redes y buscadores. Se lo suele asociar con autoridad, confianza o dominio, pero la investigación en comunicación no verbal descarta que una sola postura permita definir la personalidad de alguien.
Un equipo liderado por Miles L. Patterson, de la Universidad de Misuri, junto con Alan J. Fridlund y Carlos Crivelli, revisó las creencias más extendidas sobre el lenguaje corporal en un trabajo publicado en Perspectives on Psychological Science. Los autores concluyen que los gestos corporales no funcionan como un código fijo: un mismo movimiento puede significar cosas distintas según quién lo haga, dónde y en qué circunstancias. Cruzar los brazos, por ejemplo, puede expresar incomodidad, concentración, frío o simple hábito.
PUBLICIDAD
Esa ambigüedad también alcanza al modo de caminar. Llevar las manos hacia atrás puede responder a una costumbre personal, a una necesidad de aliviar tensión en los hombros o a una norma institucional, como ocurre en ámbitos militares donde la posición forma parte del protocolo.
Una revisión de 88 estudios no encontró efectos de la postura sobre las hormonas del estrés

Un metaanálisis publicado en 2022 en Psychological Bulletin —revista editada por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA)— reunió datos de 88 estudios con 9.779 participantes para evaluar si las llamadas “posturas de poder” producen cambios medibles en el cuerpo y en la conducta. Los investigadores, encabezados por Robert Körner, de la Universidad de Halle-Wittenberg, encontraron que adoptar posturas expansivas —como pararse erguido con los brazos abiertos— se asocia con una autopercepción más positiva: las personas se sienten más seguras y con mayor confianza.
PUBLICIDAD
Sin embargo, la revisión no halló una relación comprobada entre esas posturas y los niveles de cortisol o testosterona, las dos hormonas que estudios previos habían vinculado con el estrés y la dominancia. Tampoco permite concluir que mantener una postura determinada modifique el comportamiento de forma permanente.
Dos estudios posteriores reforzaron esa línea: en 2024, un equipo de la Universidad de Yezreel Valley, en Israel, intentó replicar los hallazgos originales con 92 adultos jóvenes sin lograr reproducir el efecto sobre la testosterona ni la sensación de poder; en 2025, investigadores de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, asignaron al azar a 127 personas a distintas posturas durante 12 semanas y tampoco hallaron cambios significativos en la conducta ni en el estado emocional.
PUBLICIDAD
Los observadores leen la postura, pero eso no equivale a un diagnóstico de personalidad
Una investigación publicada en 2023 en *Emotion*, también editada por la APA, aportó un matiz relevante. El equipo dirigido por Patty Van Cappellen, del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Duke, diseñó tres experimentos para estudiar qué comunican las posturas amplias. Los participantes asociaron combinaciones específicas de posición de brazos, cabeza y estabilidad corporal con estados como el dominio, la alegría o el asombro.
El hallazgo confirma que la postura influye en la impresión que una persona genera, pero no en lo que realmente siente o es: quienes observan interpretan el gesto según sus propios marcos y el contexto, no acceden a un rasgo estable del otro.
PUBLICIDAD
Qué factores cambian el significado de un mismo gesto

El significado de una postura cambia según el entorno —disciplina en un acto protocolar, comodidad en una caminata—, la cultura, la condición física de quien la adopta y las señales simultáneas: expresión facial, mirada, tono de voz y ritmo al caminar pueden confirmar o contradecir lo que sugiere la posición de los brazos.
La revista Psychology Today señala que uno de los errores más frecuentes al interpretar el lenguaje corporal es aislar un gesto de su contexto. Leer una sola señal como si fuera una definición de carácter equivale a juzgar un libro por una palabra suelta.
La postura natural habitual sí muestra vínculos con ciertos rasgos de personalidad
Un matiz relevante surgió en 2024 de un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, una de las revistas más prestigiosas del campo. Soren Wainio-Theberge y Jorge L. Armony, de la Universidad McGill, analizaron la postura natural de pie de 608 personas a lo largo de cinco estudios y encontraron que quienes se mantenían habitualmente más erguidos tendían a puntuar más alto en rasgos antisociales y competitivos, como la psicopatía y el maquiavelismo. La asociación se mantuvo estable durante un mes y fue validada con mediciones musculares.
PUBLICIDAD
La distinción es precisa: no se trata de la postura que alguien adopta en un momento puntual —como pararse con las manos atrás durante una conversación—, sino del modo en que una persona se mantiene de pie de forma habitual y espontánea, sin instrucciones externas. Los propios autores subrayan que la señalización postural de rango social no ocurre solo en exhibiciones breves dentro de un contexto social, sino que puede operar como un rasgo individual estable.
Este hallazgo no contradice la evidencia anterior, pero la complementa: adoptar una postura expansiva de forma intencional durante dos minutos no modifica hormonas ni conducta, pero la postura que una persona sostiene de manera natural a lo largo del tiempo sí puede guardar relación con su perfil de personalidad.
PUBLICIDAD
Por qué la ciencia pide cautela antes de sacar conclusiones sobre la postura
Patterson, Fridlund y Crivelli advierten en su revisión que la industria del “lenguaje corporal” —libros, cursos y contenidos en redes que prometen enseñar a descifrar a los demás— se sostiene sobre una premisa que la investigación no avala: que cada gesto tiene un significado fijo y decodificable. La psicología reconoce que el cuerpo participa en la comunicación, y los estudios más recientes sugieren que la postura habitual puede ofrecer pistas sobre ciertos rasgos, pero solo cuando se la observa en un contexto amplio, junto con otras señales y sin convertir una impresión momentánea en una etiqueta permanente.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Día de la Pediatría: por qué se celebra el 20 de octubre y cuáles son las dudas más frecuentes de las familias en el consultorio
La fecha recuerda la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría, una de las instituciones científicas más reconocidas del país, y pone en valor la labor de quienes cuidan la salud y acompañan el desarrollo de niños, niñas y adolescentes

Ultraprocesados y salud: por qué no todos tienen el mismo efecto sobre el cáncer colorrectal
Una amplia investigación en Estados Unidos no detectó un aumento general de tumores colorrectales por consumir estos productos, pero sí halló diferencias según cada alimento. Cuáles se asociaron con un mayor riesgo

Gemelos o mellizos: las 5 señales que los distinguen antes de nacer
La formación embrionaria, el sexo fetal, la placenta y los antecedentes familiares aportan indicios, aunque el ADN brinda la certeza

Distracción y fatiga mental: qué hábitos recomienda una neurocientífica para mejorar el rendimiento cognitivo
En el podcast The Diary of a CEO, una especialista explicó cómo las interrupciones constantes pueden reducir hasta un 60% la velocidad de trabajo y compartió estrategias para organizar las tareas, y reducir los estímulos del celular

Científicos diseñaron una IA que ayuda a definir tratamientos personalizados contra el cáncer a partir de una foto del rostro
Un equipo de Mass General Brigham entrenó el modelo con más de 40 millones de imágenes para calcular la edad biológica y estimar la supervivencia. El estudio, publicado en The Lancet Digital Health, evaluó su potencial como complemento de la valoración clínica




