Adicción y dependencia, dos conceptos similares pero que requieren respuestas diferentes

Reconocer las particularidades de cada experiencia ayuda a evitar prejuicios, identificar situaciones que afectan la vida cotidiana y buscar el acompañamiento adecuado cuando resulta necesario

Perfil de una cabeza humana dividido entre engranajes dorados con circuitos azules y una red de líneas luminosas color magenta.
La adicción y la dependencia son conceptos distintos que requieren respuestas diferentes en el ámbito de la salud (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Tanto las adicciones como la dependencia suelen reunir bajo una misma palabra experiencias que tienen diferencias clínicas relevantes. Ambas se vinculan con sustancias legales, ilegales o medicamentos de prescripción, pero no describen necesariamente el mismo proceso ni requieren las mismas respuestas en el ámbito de la salud.

Estas situaciones se forman a partir de elementos biológicos, psicológicos y sociales. El trastorno por consumo de sustancias puede relacionarse con vulnerabilidad genética, estrés ambiental, presiones sociales, rasgos personales y problemas de salud mental, de acuerdo con Johns Hopkins Medicine. Sin embargo, esa institución advierte que no siempre es posible establecer cuánto influye cada factor en cada caso.

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La distinción cobra importancia porque la necesidad física de un medicamento no equivale por sí sola a una adicción. De acuerdo con la Cleveland Clinic, el criterio central para identificarla es la persistencia del consumo pese a los perjuicios que provoca en la vida de la persona.

Cómo diferenciar la adicción de la dependencia

La dependencia física ocurre cuando el organismo se adapta a la presencia continuada de una sustancia y requiere su consumo para mantener su funcionamiento habitual. Si la ingesta se reduce o se interrumpe de forma repentina, pueden aparecer síntomas de abstinencia, que son cambios físicos y fisiológicos asociados a la falta de esa sustancia, explicó la Cleveland Clinic.

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Primer plano de una mano de piel clara sobre una mesa de madera, sosteniendo pastillas blancas, azules y rosas, con un frasco de medicamento naranja borroso detrás
El trastorno por consumo de sustancias puede vincularse con factores biológicos, psicológicos y sociales, según Johns Hopkins Medicine (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tolerancia y la abstinencia son dos manifestaciones frecuentes de ese proceso. Eric Patterson, supervisor clínico registrado de GoodRx, explicó que la tolerancia consiste en necesitar dosis mayores o sustancias de más potencia para alcanzar el efecto que antes se conseguía con una cantidad menor. La abstinencia, en cambio, puede aparecer horas o días después del último consumo e incluye síntomas que dependen de la sustancia involucrada.

El hecho de que exista dependencia no define por sí mismo una conducta adictiva. Cleveland Clinic señaló que algunas personas pueden desarrollar dependencia al usar un medicamento recetado durante un período prolongado y, luego, dejarlo bajo indicación médica sin presentar pérdida de control ni una búsqueda compulsiva. El caso puede abarcar analgésicos opioides, sedantes como las benzodiazepinas y otros fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central.

Un estudio publicado en Annals of Medicine subrayó que la dependencia fisiológica puede ser una consecuencia biológica habitual de ciertos tratamientos y que no constituye, por sí sola, un diagnóstico de adicción. Los autores remarcaron que confundir ambos términos puede generar estigma, interrumpir medicación necesaria y conducir a intervenciones inadecuadas.

Persona encapuchada, hombre, adicto, paciente psiquiátrico, enfermedades mentales, vergüenza y dolor, cara tapada, adicción, drogas - Imagen Ilustrativa Infobae
La adicción se caracteriza por el uso recurrente de una sustancia pese a sus consecuencias en la salud, los vínculos, el trabajo o la situación económica (Imagen Ilustrativa Infobae)

La adicción, en cambio, se caracteriza por el uso recurrente de una sustancia aun cuando existen consecuencias perjudiciales en la salud, los vínculos, el trabajo, la situación económica o el plano legal. David Streem, especialista en trastornos por consumo de sustancias de Cleveland Clinic, explicó que en estos casos aparece una pérdida de control que impide modificar la conducta frente a esos efectos adversos.

El mecanismo puede involucrar el sistema de recompensa cerebral y la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado al placer. Streem indicó que, con el tiempo, el cerebro puede reducir su sensibilidad ante ese estímulo, mientras la sustancia adquiere una prioridad creciente. Sin embargo, las instituciones también señalan que puede haber adicción sin una dependencia física visible y dependencia física sin adicción.

Por esa razón, el término clínico trastorno por consumo de sustancias reúne un patrón de uso que provoca problemas o malestar significativos. Johns Hopkins Medicine incluye entre sus posibles signos consumir durante más tiempo o en mayor cantidad de la prevista, no poder reducir el consumo, dedicar mucho tiempo a obtener o usar la sustancia, sentir un deseo intenso y abandonar actividades habituales.

Un joven vestido con una chaqueta verde y pantalones azules está sentado en un banco de un parque, mirando intensamente la pantalla de su teléfono móvil.
La dependencia física aparece cuando el organismo se adapta a una sustancia y puede generar tolerancia y síntomas de abstinencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evaluación profesional orienta la respuesta ante el consumo problemático

Reconocer un problema puede resultar complejo, sobre todo cuando el consumo se instala de manera gradual. Patterson, a GoodRx, señaló que algunos cambios de comportamiento, sociales o emocionales pueden acompañar una adicción, como alteraciones del sueño, aislamiento, conflictos frecuentes, ansiedad o conductas de riesgo. Esas manifestaciones no reemplazan una evaluación clínica, ya que pueden variar entre personas y también aparecer en otras condiciones de salud.

En el caso de una dependencia vinculada con medicación prescrita, la diferencia conceptual también influye en el abordaje. Una investigación publicada en The Lancet sostiene que la abstinencia puede presentarse incluso cuando ciertos fármacos se toman de acuerdo con la receta. Por eso, clasificar automáticamente esa reacción como adicción puede desviar la atención de los efectos fisiológicos que acompañan la reducción o suspensión del medicamento.

Szalavitz, Rigg y Wakeman, autores del estudio publicado en Annals of Medicine, advirtieron que los diagnósticos imprecisos pueden afectar el acceso a tratamientos adecuados. Distinguir entre dependencia física y adicción, por lo tanto, resulta clave para orientar la atención de forma apropiada.

Un hombre de espalda coloca su mano sobre el hombro de un joven sentado a su lado que mira hacia abajo dentro de una sala con estanterías.
La evaluación profesional permite distinguir entre adicción, dependencia y trastorno por consumo de sustancias para orientar tratamientos como terapia, rehabilitación o apoyo psicosocial (Imagen Ilustrativa Infobae)

La atención puede incluir distintas estrategias según la sustancia involucrada, la intensidad de los síntomas, la presencia de abstinencia y las condiciones de salud de cada persona. Johns Hopkins Medicine señala que los programas ambulatorios o de internación, la desintoxicación cuando corresponde, la psicoterapia individual o familiar, el apoyo psicosocial y el seguimiento médico pueden formar parte del tratamiento.

El primer paso, según Cleveland Clinic, es consultar a un profesional de la salud para obtener una evaluación adecuada. Distinguir entre dependencia física, adicción y trastorno por consumo de sustancias permite evitar etiquetas imprecisas y orientar el abordaje hacia los efectos concretos que el consumo tiene sobre la vida y la salud de la persona.

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