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Más allá del peso: cuál es la medida que puede predecir la fertilidad masculina mejor que el IMC

Un estudio danés con unos mil participantes desafía al indicador estándar más usado en medicina y propone una alternativa más precisa para detectar riesgos reproductivos en varones

Un doctor con bata blanca y un paciente en camisa azul y pantalón caqui conversan. El doctor sostiene un portapapeles con un formulario.
Un estudio en jóvenes daneses indicó que el índice de masa corporal no detecta el exceso de grasa corporal en hombres con peso normal y puede omitir riesgos para la fertilidad masculina. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Durante décadas, el índice de masa corporal fue la herramienta estándar para advertir sobre riesgos de salud ligados al peso. Pero un estudio sobre más de 1.000 jóvenes daneses sugiere que ese indicador tiene un punto ciego: no detecta el exceso de grasa corporal en hombres con peso normal, un factor que, según la investigación, se asocia con un recuento más bajo de espermatozoides y con alteraciones en el equilibrio hormonal masculino.

Desde hace años, la ciencia vincula el sobrepeso y la obesidad con una peor salud reproductiva en los hombres. El índice de masa corporal, sin embargo, no distingue entre masa grasa y masa muscular: dos hombres con el mismo valor pueden tener composiciones corporales muy distintas, lo que limita su utilidad para detectar riesgos reproductivos reales.

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Un estudio publicado en Human Reproduction, una revista de medicina reproductiva, abre una perspectiva diferente: medir directamente la proporción de tejido graso en el organismo permitiría identificar con más precisión a los hombres con fertilidad comprometida.

Un hombre de mediana edad con una camiseta gris levantada se mide el abdomen con una cinta métrica amarilla y negra, en una habitación luminosa.
La investigación publicada en Human Reproduction señaló que medir el porcentaje de grasa corporal identifica con más precisión a los hombres con fertilidad comprometida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo se basó en datos del grupo Fetal Programming of Semen Quality (FEPOS), un seguimiento poblacional danés que reúne 100.000 pares de madres e hijos. De ese universo, 1.058 jóvenes de 18 años y nueve meses aceptaron participar en la investigación.

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A cada participante se le midió el porcentaje de grasa corporal mediante un analizador de bioimpedancia, un dispositivo que envía una corriente eléctrica de baja intensidad a través del organismo y, a partir de la resistencia que encuentra en los tejidos, estima los niveles de grasa, agua y masa muscular. Junto a esa medición, se registraron el índice de masa corporal y la relación cintura-estatura; además, se tomaron muestras de semen y sangre, se evaluó el volumen testicular y se recogió información sobre hábitos de salud mediante un cuestionario.

Más grasa, menos espermatozoides

Los investigadores dividieron el porcentaje de grasa en cuatro categorías: bajo (menos del 8%), normal (entre 8% y 19%), alto (entre 20% y 24%) y muy alto (25% o más). Frente al grupo de referencia, los hombres con grasa alta registraron, en promedio, un recuento de espermatozoides 23% menor; los del tramo muy alto, un 15% menor.

Un doctor y un paciente miran una pantalla que muestra análisis de hormonas: tubos de ensayo, gráficos de testosterona y estructuras de FSH y LH. Equipo de laboratorio.
El estudio analizó a 1.058 jóvenes del seguimiento danés FEPOS con mediciones de grasa corporal, índice de masa corporal, relación cintura-estatura, semen, sangre y volumen testicular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En términos concretos, esas diferencias equivalen a pasar de un promedio de 105 millones de espermatozoides por eyaculado, propio del grupo de referencia, a 81 millones en el caso de grasa alta y a 89 millones en el de grasa muy alta. Ambas cifras se ubican por encima del límite inferior fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es de 39 millones, aunque los propios autores advierten que tales reducciones pueden ser clínicamente relevantes para hombres cuyos valores de partida rondan ya ese umbral.

El exceso de tejido graso también alteró el equilibrio de las hormonas reproductivas. Los hombres con mayor porcentaje de grasa presentaron niveles reducidos de testosterona y de globulina fijadora de hormonas sexuales —la proteína encargada de regular cuánta hormona queda disponible en sangre para actuar sobre los tejidos—, al tiempo que mostraron concentraciones más altas de estrógeno. Con menos testosterona y más estrógeno en circulación, se debilita la señal que estimula a los testículos a fabricar espermatozoides.

“Nuestro estudio encontró que los hombres con un alto porcentaje de grasa corporal generalmente tenían recuentos de espermatozoides más bajos que los hombres con un porcentaje normal, y también tendían a tener menor volumen de semen y concentración de esperma. Lo que más importa es que el porcentaje de grasa corporal fue un mejor predictor de un recuento reducido de espermatozoides que el índice de masa corporal o la relación cintura-estatura”, afirmó el Dr. Nis Brix, profesor asociado del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, y autor principal del estudio, según el comunicado de prensa.

El peso normal no garantiza la salud reproductiva

Hombre de talla media en bata blanca de pie sobre una balanza en un baño moderno. Mira hacia abajo a la balanza con una expresión seria.
Los hombres con grasa corporal alta registraron un recuento de espermatozoides 23% menor, mientras que los del rango muy alto presentaron una reducción del 15%. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los hallazgos que los autores señalan con mayor énfasis concierne a los hombres con un índice de masa corporal dentro del rango normal, pero con un porcentaje de grasa superior al esperado. En ese subgrupo, el indicador tradicional de peso no habría generado ninguna señal de alarma; en cambio, el porcentaje de grasa reveló un recuento de espermatozoides más bajo y mayor presencia de morfología alterada, es decir, con una forma irregular que obstaculiza la fecundación del óvulo.

Para comparar ambas métricas en igualdad de condiciones, los investigadores recurrieron a la desviación estándar, una unidad estadística que describe la variación típica dentro de una población: el 95% de los individuos se ubica dentro de dos desviaciones del promedio, de modo que un cambio de una desviación representa una diferencia comparable entre grupos. Bajo esa metodología, un aumento de una desviación estándar en el porcentaje de grasa corporal se asoció con un recuento de espermatozoides 13% menor, frente a una caída de apenas el ocho% ante el mismo incremento en el índice de masa corporal.

“Esto sugiere que el porcentaje de grasa corporal es un predictor más robusto del recuento de espermatozoides que el índice de masa corporal”, precisó el Dr. Brix en el comunicado. El investigador también señaló que evaluar el porcentaje de grasa en pacientes seleccionados podría contribuir a identificar a hombres con riesgo de fertilidad reducida que, de otro modo, pasarían desapercibidos en una consulta estándar.

Un mecanismo por descifrar

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El porcentaje de grasa corporal mostró una asociación más fuerte con la baja del recuento de espermatozoides que el índice de masa corporal y la relación cintura-estatura.

El estudio es el primero en comparar de forma simultánea el porcentaje de grasa corporal con el índice de masa corporal y la relación cintura-estatura, con mediciones detalladas de composición corporal, salud reproductiva y estilo de vida.

Entre sus limitaciones, los autores señalan una tasa de participación del 19%, susceptible de introducir un sesgo de selección, es decir, una distorsión que surge cuando los voluntarios no representan con fidelidad a la totalidad de la población convocada.

El mecanismo biológico por el cual un mayor porcentaje de grasa reduce el recuento de espermatozoides permanece sin esclarecer, y esa pregunta guía el trabajo que el equipo encara a continuación.

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