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El método más eficaz para el desarrollo del habla en bebés, según un reciente estudio

Investigadores de la Universidad Internacional de Florida descubren cómo ciertas respuestas influyen en la forma en que los más pequeños utilizan sus primeras vocalizaciones y sonidos

Primer plano de una mujer joven con cabello recogido que sostiene a un bebé de meses con ropa amarilla. La mujer mira al bebé y sonríe.
Un reciente estudio liderado por Martha Pelaez de la Florida International University destaca la importancia de estas interacciones tempranas (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La primera palabra de un bebé suele ocurrir mucho antes de que empiece a hablar. Un balbuceo en la cuna, una risa inesperada, una vocalización espontánea, y al instante, una madre o un padre responde con un sonido similar, una imitación afectuosa o ese tono elevado y melodioso que muchos adultos usan de manera instintiva.

Lo que parece un simple juego acústico es, en realidad, la base de un método eficaz para el desarrollo del habla en bebés, según un reciente estudio encabezado por la profesora Martha Pelaez de la Florida International University (FIU).

La investigación, publicada en el Journal of Applied Behavior Analysis, revela que el secreto para estimular el lenguaje infantil no se encuentra en técnicas complejas, sino en el reflejo inmediato que los adultos ofrecen a los sonidos de sus hijos.

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El poder de la imitación directa

Los expertos han identificado dos estrategias que los adultos adoptan de forma natural durante la interacción con bebés: repetir de inmediato los sonidos emitidos por el niño y el uso del denominado parentese (esa voz aguda y entonada que caracteriza el habla con bebés).

Ambas resultan útiles, aunque la primera —la imitación exacta y rápida de los sonidos del bebé— muestra el efecto más potente en el desarrollo de la vocalización y el futuro lenguaje.

Un niño y una bebé sentados en una alfombra rodeados de peluches de oso, león y elefante, juguetes, y varios libros infantiles.
La investigación, publicada en el Journal of Applied Behavior Analysis, señala que el reflejo inmediato de los adultos a los sonidos infantiles es clave para el desarrollo del habla (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según explicó Pelaez: “Lo que puede parecer una pequeña interacción tiene importantes consecuencias para el desarrollo del lenguaje”. El estudio revisó décadas de datos y comprobó que los bebés a quienes sus cuidadores responden enseguida —especialmente al imitar sus sonidos— tienden a vocalizar con mayor frecuencia y a producir sonidos más similares al habla.

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Respuesta inmediata, el mecanismo clave

La inmediatez resulta decisiva. Cuando un adulto responde al instante a una vocalización infantil, el bebé se muestra más atento y propenso a participar nuevamente en el intercambio. Si la respuesta se retrasa apenas unos segundos, el efecto positivo disminuye drásticamente.

“Piénsalo como una conversación: si alguien te responde varios minutos después de que hablas, la interacción pierde conexión y espontaneidad”, afirma Pelaez en el comunicado de la Universidad de Florida. “Con los bebés ocurre igual. Las respuestas inmediatas les ayudan a reconocer que sus vocalizaciones tienen un impacto en el mundo”. Es decir, el bebé aprende que su voz genera reacción en el entorno y esto refuerza su deseo de comunicarse.

Hombre con camisa celeste sostiene a un bebé con mameluco gris. El hombre, de cabello oscuro, mira al bebé con la boca abierta y la mano izquierda levantada.
Los expertos identificaron dos estrategias naturales en los adultos: repetir los sonidos del niño y usar el denominado parentese (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo de FIU halló que este mecanismo no solo beneficia a los niños con desarrollo típico, sino también a aquellos con autismo, síndrome de Down o retrasos en el desarrollo. Es un hallazgo relevante para profesionales y familias que buscan estrategias sencillas para estimular la comunicación temprana.

La investigación también indaga por qué los humanos parecen estar biológicamente preparados para este tipo de intercambios. La imitación y el habla dirigida al infante no solo potencian el aprendizaje, sino que también refuerzan el vínculo social, la atención conjunta y la alternancia de turnos en la comunicación.

Habilidades indispensables para la vida social y para la supervivencia. Este patrón, aclara el equipo de la FIU, se observa también en especies como delfines, murciélagos y pinzones, donde los adultos replican los sonidos de las crías durante el aprendizaje vocal. Es decir, la tendencia a imitar y responder de inmediato tiene raíces profundas en la evolución.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio revela que los bebés que reciben respuestas inmediatas tienden a vocalizar más y a producir sonidos más parecidos al habla (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aplicaciones prácticas y recomendaciones

Para quienes acompañan el crecimiento de un niño, la conclusión es clara: la clave está en la calidad y la inmediatez de los intercambios, no en la cantidad de palabras.

Según los autores del artículo: “Las interacciones simples y responsivas, sobre todo durante la infancia, pueden fortalecer la conducta vocal antes de que aparezca el lenguaje formal”. Esto implica que, frente a cualquier vocalización, la mejor respuesta es devolverle al bebé un sonido similar, de manera directa y espontánea. Así, cada pequeño intercambio se convierte en una oportunidad de aprendizaje.

La profesora Pelaez, quien además de investigadora es abuela, lo resume de manera directa: “Habla con tu bebé, no solo a tu bebé”. Cada conversación, por breve que sea, contribuye a la formación de los futuros cimientos del lenguaje.

La ciencia detrás del “baby talk”

Lejos de ser un simple juego o una pérdida de tiempo, el llamado baby talk —ese tono característico y las respuestas inmediatas de los adultos— constituye una herramienta poderosa para el desarrollo temprano de la comunicación humana. El balbuceo no es ruido sin sentido, sino neurociencia en acción.

El estudio, titulado “La contingencia impulsa el comportamiento vocal de los niños” y firmado también por Maithri Sivaraman de Teachers College, Columbia University, sugiere que la mejor inversión en la infancia comienza con una respuesta sencilla: escuchar e imitar, siempre de inmediato.

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