Agregar Infobae enGoogle

Un estudio vinculó los espacios verdes con menos casos de diabetes tipo 2

Se trata de una investigación con más de 423.000 adultos en Reino Unido, la cual halló una asociación entre ciertos espacios verdes del entorno residencial y una menor incidencia de la enfermedad a lo largo de 15 años

Un amplio césped verde con muchas personas haciendo pícnic, jugando y caminando. Al fondo, una hilera de árboles frondosos y edificios de apartamentos bajo un cielo azul.
Un análisis sobre más de 420.000 adultos en Reino Unido identificó que la presencia de jardines privados cerca del hogar se asocia con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Un jardín puede parecer un detalle menor en un barrio, pero un seguimiento de más de 420.000 adultos en Reino Unido encontró que ese rasgo del entorno se asocia con una diferencia concreta en salud. Un estudio de la Universidad de Queensland publicado en BMC Public Health detectó que contar con más jardines alrededor del hogar y con varios parques cercanos se vincula con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

La investigación analizó a 423.282 adultos de Inglaterra, Escocia y Gales con una edad media de 56 años, todos sin diabetes al inicio del seguimiento. El equipo encabezado por Chinonso Christian Odebeatu y Nicholas J. Osborne, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Queensland, trabajó con datos de la UK Biobank y con el sistema Ordnance Survey MasterMap™ Greenspace, que permite distinguir entre jardines residenciales privados y otros tipos de áreas verdes.

PUBLICIDAD

Durante el período de observación, que se extendió hasta el 31 de julio de 2024 y tuvo una mediana de 15 años, se registraron 19.648 nuevos casos de diabetes tipo 2 a partir de registros hospitalarios enlazados. El estudio evaluó si la disponibilidad de espacios verdes cerca del domicilio guardaba relación con la aparición de la enfermedad.

Jardines privados y menor riesgo de desarrollar la enfermedad

Urbanismo y salud, estudio revela los beneficios de espacios verdes
El estudio de la Universidad de Queensland destacó que no toda la vegetación urbana ofrece el mismo beneficio para la salud metabólica

El dato más novedoso del trabajo está en los jardines privados, una variable que rara vez había sido separada de otras formas de vegetación en estudios de este tipo. Los participantes ubicados en el cuartil superior de superficie de jardines privados alrededor de su casa mostraron un 7% menos de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 frente al cuartil más bajo.

PUBLICIDAD

El trabajo reportó un hazard ratio de 0,932 con un intervalo de confianza del 95% de 0,885 a 0,983, después de ajustar por edad, sexo, nivel educativo, consumo de alcohol, tabaquismo, dieta saludable, área de residencia y antecedentes familiares de diabetes. Ese resultado refuerza la idea de que no toda la vegetación ofrece el mismo efecto cuando se analiza su vínculo con la salud metabólica.

Los autores señalaron que el efecto de los jardines privados resultó más marcado en sectores socialmente desfavorecidos y entre personas sin antecedentes familiares de la enfermedad. Esa diferencia aporta una pista relevante para las políticas de prevención, ya que sugiere que el entorno urbano puede tener un peso mayor allí donde confluyen más vulnerabilidades.

El estudio también examinó el acceso a parques públicos. Para eso, midió la distancia peatonal real y en línea recta hasta el parque más cercano, además del número de parques dentro de un radio de 800 metros, una distancia equivalente a unos 10 minutos a pie desde el hogar.

Mujer sentada usando un glucómetro para pincharse un dedo. En la mesa hay un estuche, un vaso de agua, una manzana y un cuenco con frutos secos.
Los participantes con mayor superficie de jardines privados alrededor de su casa presentaron un 7% menos de riesgo de diabetes tipo 2 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados mostraron que ni la cercanía al parque más próximo ni su tamaño tuvieron una asociación medible con la incidencia de diabetes tipo 2. En cambio, la cantidad de parques sí apareció como un factor relevante. Las personas que tenían tres o más parques dentro de ese radio presentaron un 5,7% menos de riesgo de desarrollar la enfermedad respecto de quienes contaban con uno o ninguno.

El análisis informó para ese grupo un hazard ratio de 0,943 y un intervalo de confianza del 95% de 0,906 a 0,981. La diferencia sugiere que la variedad de espacios disponibles en el barrio podría ofrecer más oportunidades de actividad física, desplazamientos a pie, recreación o uso cotidiano del entorno.

Cómo se hizo el análisis sobre espacios verdes y salud

Para estimar la relación entre entorno y enfermedad, los investigadores utilizaron modelos de riesgos proporcionales de Cox. Esa metodología permitió controlar una lista amplia de factores que también pueden influir en el desarrollo de diabetes tipo 2, entre ellos variables sociodemográficas, hábitos de vida y antecedentes familiares.

El estudio, de carácter observacional, no establece una relación directa de causa y efecto. Aun así, su tamaño muestral, el largo seguimiento y el detalle espacial del análisis lo convierten en una referencia sólida dentro del campo de la salud pública. A diferencia de otros trabajos que usan índices generales de vegetación obtenidos por satélite, esta investigación distinguió entre tipos de áreas verdes y su acceso concreto por parte de la población.

Manos adultas sostienen un glucómetro digital. Sobre una mesa de madera, una jeringa de insulina y un frasco de medicamento transparente.
La cantidad de parques públicos en un radio de 800 metros también mostró un efecto protector, aunque menor, frente a la enfermedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa precisión permitió detectar que la simple presencia de vegetación no alcanza para describir el impacto del entorno. La calidad del acceso y la diversidad de espacios verdes surgieron como variables más útiles que un porcentaje general de cobertura verde.

Los hallazgos abren una discusión directa sobre el diseño de las ciudades. En un escenario de crecimiento de viviendas de alta densidad, la disponibilidad de jardines y parques suele quedar subordinada a criterios de suelo, costo y rentabilidad. El trabajo de la Universidad de Queensland plantea que esa decisión también tiene consecuencias sanitarias.

Los autores sostuvieron que integrar jardines privados y ampliar la oferta de parques públicos en barrios vulnerables puede aportar a la prevención de enfermedades crónicas. La observación cobra peso porque el efecto protector apareció con más fuerza en áreas desfavorecidas, donde la carga de enfermedad suele ser mayor y el acceso a recursos de salud preventiva suele ser más limitado.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD