Agregar Infobae enGoogle

¿El azúcar fue un ingrediente clave en la evolución del cerebro humano?

Una revisión publicada en la revista Science reabrió el debate: los investigadores aseguran que la glucosa proveniente de frutas y miel pudo haber sido tan importante como la carne en el desarrollo evolutivo de la especie

Manos de un médico con bata blanca sostienen una placa de resonancia magnética cerebral con varias secciones del cerebro sobre un escritorio.
Investigadores sugieren que la glucosa de frutas y miel fue esencial para el desarrollo cerebral en los primeros homininos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La revista Science publicó una revisión que desafía la visión tradicional sobre la dieta de los primeros homininos y el origen del desarrollo intelectual humano.

Según la publicación, el azúcar, en forma de glucosa obtenida de frutas y miel, habría sido esencial para el crecimiento y la evolución del cerebro humano, un enfoque que contrasta con la narrativa dominante basada en el consumo de carne y alimentos de origen animal.

PUBLICIDAD

Esta nueva perspectiva invita a reconsiderar el papel de los carbohidratos simples en la historia evolutiva de la especie.

El cerebro humano y su alta demanda de energía

Representación tridimensional de cerebro humano translúcido con redes neuronales iluminadas en azul, naranja, blanco y violeta sobre fondo negro.
El cerebro humano consume cerca del 20% de la energía total del cuerpo, a pesar de representar solo el 2% del peso corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cerebro humano destaca por su tamaño y por la energía que consume. Al comparar el peso cerebral de Australopithecus afarensis (unos 300 gramos) con el de un Homo sapiens moderno (alrededor de 1.500 gramos), la diferencia resulta llamativa.

PUBLICIDAD

Según Science, el cerebro representa actualmente solo el 2% del peso corporal de un adulto, pero concentra cerca del 20% de la tasa metabólica basal y hasta el 66% en niños pequeños.

Esta demanda energética, centrada en la glucosa, plantea preguntas sobre cómo nuestros antepasados satisfacían tales necesidades antes del dominio del fuego y la cocina.

Azúcares naturales en la dieta ancestral

Dos hombres primitivos comen frutas sentados. Detrás, otros cuatro hombres primitivos caminan. Hay árboles, pasto, rocas y bayas en el suelo.
La dieta ancestral incluía una alta proporción de azúcares naturales antes del dominio del fuego y la cocina (Imagen Ilustrativa Infobae)

La revisión sostiene que, durante millones de años, el consumo de frutas y miel proporcionó la principal fuente de glucosa para los primeros homininos.

Este hallazgo se basa en la integración de datos de fósiles, metabolismo, morfología dental y genética, así como en la comparación con la dieta de los chimpancés, nuestros parientes más cercanos. La evidencia señala que los primeros homininos obtenían más del 65% de su energía diaria de los azúcares presentes en la fruta y otros productos dulces.

Con la aparición del fuego y la posibilidad de cocinar, los almidones comenzaron a sustituir de manera progresiva a los azúcares como fuente clave de glucosa.

El equipo encabezado por Jennie Brand-Miller, profesora emérita de la Universidad de Sídney, calculó los requerimientos de glucosa de diferentes especies de homininos y los comparó con los de los chimpancés y los humanos actuales.

Según los datos publicados por Science, los hombres adultos requieren entre 150 y 200 gramos de glucosa al día, las mujeres en edad reproductiva necesitan entre 200 y 250 gramos y los niños pequeños cerca de 125 gramos diarios. La disponibilidad de carbohidratos en la dieta ancestral oscilaba entre los 400 gramos diarios en etapas tempranas y los 230 gramos en el humano moderno, con una disminución progresiva de la proporción de energía proveniente de azúcares a medida que se diversificaba la dieta.

Relación entre azúcar, reproducción y evolución

Siluetas de siete homínidos en progresión evolutiva, desde simiescos a humanos, con una hélice de ADN gris sobre fondo de acuarela azul y marrón
El estudio publicado en Science integra datos de fósiles, metabolismo y genética para analizar la evolución de la dieta humana (Imagen Ilustrativa Infobae)

La importancia de la glucosa trasciende el mero desarrollo cerebral. El trabajo publicado por Science subraya que las mujeres en edad reproductiva presentan una demanda aún mayor de este nutriente, ya que la glucosa resulta esencial para la placenta, el feto y las glándulas mamarias durante el embarazo y la lactancia. Esta etapa se describe como crítica para el éxito evolutivo y, según Brand-Miller, sigue siendo poco reconocida en la literatura antropológica. La autora afirma que incluso hoy las recomendaciones nutricionales no siempre reflejan la importancia de este aporte energético para la reproducción.

Las fuentes de azúcar natural en la dieta ancestral, principalmente frutas y miel, dejaron rastros en la morfología dental y en las proporciones de isótopos estables en fósiles de homininos. La presencia de caries en especies como Homo erectus respalda la hipótesis de una dieta rica en azúcares.

Además, la visión en color de los primates habría evolucionado para detectar frutas maduras y dulces, mientras que la reducción del intestino, los dientes y la mandíbula se asocia con la introducción progresiva de alimentos de origen animal y procesados. Según la arqueóloga Karen Hardy, de la Universidad de Glasgow, el análisis de diferentes líneas de evidencia permite ofrecer una perspectiva más detallada sobre la necesidad y el deseo humano de alimentos ricos en azúcar y almidón, tal como lo expuso en declaraciones recogidas por Science.

Transformaciones dietéticas y estrategias de obtención de alimentos

Una mano sostiene una frutilla roja con hojas verdes cerca de una boca con labios semiabiertos y dientes visibles, con un fondo verde borroso.
Las necesidades energéticas del cerebro aumentaron a medida que creció el tamaño cerebral en la evolución humana (Imagen Ilustrativa Infobae)

El modelo evolutivo propuesto en la revisión de Science describe seis etapas en la transición dietética de los homininos, desde una dieta fundamentalmente vegetal, similar a la de los chimpancés actuales (con una proporción de 5:95 entre alimentos de origen animal y vegetal), hasta dos escenarios contemporáneos en humanos modernos: 35:65 y 50:50.

En el primer caso, predominan los alimentos vegetales, mientras que en el segundo se observa un equilibrio entre alimentos de origen animal y vegetal, como ocurre en algunos pueblos cazadores-recolectores. Según los cálculos del estudio, los humanos anatómicamente modernos obtienen en promedio el 19% de su energía de las proteínas, el 25% de los azúcares y otro 25% de los almidones.

La revisión también aborda cómo los cambios en la dieta y la disponibilidad de azúcares pudieron impulsar conductas más complejas de búsqueda de alimento. El acceso estacional a frutas y miel habría favorecido el desarrollo de habilidades cognitivas, incluida la memoria espacial, necesaria para recordar la ubicación de los recursos en el entorno.

“La memoria está asociada a un cerebro más grande”, explicó Brand-Miller en declaraciones recogidas por Science. Además, la presión por satisfacer la demanda energética del cerebro y los órganos reproductivos pudo haber influido en la selección genética de características como los receptores del gusto dulce y enzimas salivales especializadas en la digestión de almidones.

Debate científico y desafíos en la interpretación

Una mesa de cocina blanca con pescado entero, salmón, pechugas de pollo, carne roja, huevos, leche, yogur, requesón, perejil, legumbres y frutos secos.
El equilibrio entre alimentos de origen animal y vegetal varió a lo largo de la evolución del género Homo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel de la carne y los alimentos de origen animal sigue siendo relevante, pero el estudio advierte sobre un posible sesgo a la hora de reconstruir la dieta ancestral. Según la arqueóloga Julie Lee-Thorp, de la Universidad de Oxford, la carne fue considerada un alimento de alto estatus en la actualidad y tal vez ese prestigio se haya proyectado retrospectivamente sobre la dieta de los primeros humanos.

Esta visión es matizada por el antropólogo Brian Wood, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), quien señaló que la evolución de la dieta humana también debe entenderse como el desarrollo de la capacidad para obtener energía de diferentes fuentes, incluidas frutas, miel, nueces y partes subterráneas de plantas.

El modelo presentado por Science plantea que el equilibrio de carbohidratos en la dieta, es decir, la diferencia entre la ingesta y la demanda diaria de glucosa, puede volverse negativo en las últimas etapas evolutivas, especialmente en el presente. Esta situación puede poner en riesgo a mujeres embarazadas y lactantes si no logran cubrir sus necesidades energéticas a través de la dieta habitual. Al mismo tiempo, los autores advierten que la disponibilidad de azúcares refinados en la dieta moderna, proveniente de dulces y snacks, constituye un desafío para la salud, ya que estos productos carecen de los micronutrientes presentes en las frutas y otros alimentos naturales.

La revisión científica reconoce las limitaciones inherentes a los modelos evolutivos, especialmente por la dificultad de obtener y validar datos arqueológicos, genéticos y fisiológicos de diferentes etapas evolutivas.

Marina Lozano, investigadora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA), señaló que la hipótesis del estudio refuerza la idea de que la evolución del cerebro humano es resultado de una dieta omnívora en la que tanto las proteínas y grasas de origen animal como la glucosa de origen vegetal fueron determinantes. Lozano también advirtió sobre la dificultad de establecer el momento exacto en que los primeros humanos dominaron el fuego, un factor clave para el acceso a los almidones cocidos.

El debate sobre el papel del azúcar en la evolución humana está lejos de cerrarse. Los resultados publicados por Science invitan a revisar las narrativas tradicionales y a considerar la compleja interacción entre diferentes fuentes de energía, comportamientos de búsqueda de alimento y cambios fisiológicos a lo largo de la evolución. La revisión concluye que la historia del cerebro humano es también la historia de los alimentos dulces naturales, desde la recolección de frutas hasta el procesamiento avanzado de nutrientes, y plantea nuevos interrogantes sobre el equilibrio entre las necesidades energéticas y los riesgos actuales asociados a la dieta.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Los 5 alimentos que aportan más fibra por porción que el pan integral

Legumbres, semillas, frutas y verduras concentran cantidades superiores de este nutriente, cuyo consumo insuficiente sigue siendo frecuente y se vincula con efectos sobre la digestión, la saciedad y la salud cardiovascular

Los 5 alimentos que aportan más fibra por porción que el pan integral

Sentarse derecho puede cambiar el estado de ánimo y las decisiones, según un estudio de la Universidad McGill

Un experimento con casi 200 voluntarios analizó cómo la posición del cuerpo se vincula con procesos emocionales y cognitivos, y abre nuevas preguntas sobre el rol del entorno físico en la conducta cotidiana

Sentarse derecho puede cambiar el estado de ánimo y las decisiones, según un estudio de la Universidad McGill

La Antártida se convierte en una fuente de contaminación por mercurio ante el avance del calentamiento global

Un estudio internacional revela que el deshielo y la deposición atmosférica duplicaron la acumulación de mercurio en la Península Antártica y multiplicaron los riesgos para los ecosistemas polares

La Antártida se convierte en una fuente de contaminación por mercurio ante el avance del calentamiento global

Un estudio reveló el impacto positivo de los gatos en terapias infantiles

Científicas de la Universidad Estatal de Oregón en los Estados Unidos demostraron que los felinos domésticos pueden ser socios activos en programas terapéuticos. Qué descubrieron un año después de haber terminado el programa

Un estudio reveló el impacto positivo de los gatos en terapias infantiles

Monopatines eléctricos: un estudio revela que causan más lesiones graves que motos y bicicletas

Investigaciones recientes en Europa alertan sobre el aumento de traumatismos y daños cerebrales vinculados a estos vehículos urbanos, y especialistas sugieren revisar normas, exigir casco y capacitar a los usuarios para reducir los riesgos

Monopatines eléctricos: un estudio revela que causan más lesiones graves que motos y bicicletas