Un estudio vincula a dos hormonas con la alta tasa de recaídas en la anorexia nerviosa

La investigación describe cómo la interacción entre ghrelina, que activa la sensación de apetito, y LEAP2, que la inhibe, podría influir en la recuperación y en el retorno del trastorno

Guardar
Google icon
Mujer joven sentada de perfil. Representación de Ghrelina verde en el abdomen y LEAP2 rojo en el pecho, con líneas de conexión y fondo desenfocado.
Un estudio sobre anorexia nerviosa identificó un vínculo hormonal entre la ghrelina y la proteína LEAP2 que podría explicar la alta tasa de recaídas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hallazgo de un vínculo hormonal que podría explicar la alta tasa de recaídas en la anorexia nerviosa ha captado la atención de la comunidad médica. Un estudio publicado en la revista Translational Psychiatry revela que la interacción entre la hormona ghrelina, encargada de las señales de hambre, y la proteína LEAP2, que bloquea la acción de la ghrelina, interviene en este proceso.

Según explica Rebecca Boswell, psicóloga y médica egresada de la Facultad de Medicina de Yale, estos resultados profundizan en la comprensión de los mecanismos biológicos que influyen en la recuperación y recaída de quienes padecen este trastorno alimentario.

PUBLICIDAD

Este nuevo enfoque hormonal podría ofrecer una explicación a por qué hasta la mitad de las personas tratadas por anorexia nerviosa experimentan una recaída en los diez años posteriores al tratamiento, según datos citados en el estudio.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio siguió durante cuatro meses a 30 mujeres con anorexia nerviosa en un centro especializado en trastornos alimentarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo se hizo el estudio

El estudio siguió a 30 mujeres de entre 18 y 60 años diagnosticadas con anorexia nerviosa, quienes participaron en un programa de cuatro meses en un centro especializado en trastornos alimentarios. Durante ese período, las pacientes atravesaron un proceso de realimentación, que consiste en aumentar de forma gradual la ingesta calórica de personas malnutridas.

PUBLICIDAD

Manos enguantadas con pipeta y vaso, gradilla con tubos de ensayo con sangre, cuaderno, estructuras moleculares impresas y equipo de laboratorio.
Las pacientes con anorexia nerviosa atravesaron un proceso de realimentación con aumento gradual de la ingesta calórica durante el tratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

A lo largo de la investigación, se recolectaron muestras de sangre antes y después del tratamiento, y nuevamente seis meses más tarde. Los investigadores se centraron en los niveles de ghrelina y de su antagonista, LEAP2.

Al inicio de la hospitalización, las pacientes presentaban niveles de LEAP2 un 20% superiores respecto a los observados tras cuatro meses de tratamiento y una vez alcanzado el aumento de peso.

En quienes lograron mantener el peso tras el alta, se detectó una relación entre la proporción de ghrelina y LEAP2 y el control de los impulsos. Por el contrario, en las personas que sufrieron una recaída, los niveles de LEAP2 volvieron a aumentar.

Un estudio complementario en animales reveló que estas variaciones hormonales estaban directamente asociadas al estado nutricional.

Una joven adulta de espaldas, una silueta translúcida de cerebro y dos frascos etiquetados ghrelina y LEAP2 sobre una mesa.
Las muestras de sangre mostraron que los niveles de LEAP2 eran un 20% más altos al inicio de la hospitalización que después del aumento de peso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Relación entre cambios hormonales y recaída

El funcionamiento de la ghrelina en el organismo parece estar vinculado a patrones de pensamiento asociados al riesgo de recaída. Erin Birely, consejera especializada en trastornos alimentarios, aclara que esto no significa que la ghrelina sea la causa directa de la recaída, sino que la recuperación depende de la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales.

Los hallazgos resaltan que el cuerpo y el cerebro mantienen una conexión estrecha durante el proceso de recuperación, y que los cambios hormonales observados podrían reflejar la sensibilidad del cerebro a la recompensa asociada a la alimentación, especialmente después de la realimentación y el aumento de peso.

Individuo mirando comida con ansias, mostrando signos de hambre y anticipación por su próxima comida. – (Imagen Ilustrativa Infobae)
En las pacientes que mantuvieron el peso tras el alta, la proporción entre ghrelina y LEAP2 se relacionó con el control de los impulsos (Imagen Ilustrativa Infobae)

“En ausencia de acceso a alimentos, el cerebro se adapta y deja de esperar una recompensa significativa de la comida”, señala Rebecca Boswell. Sin embargo, con la exposición a la alimentación y el restablecimiento del peso, el cerebro puede reaprender esa sensibilidad, proceso en el que intervienen la ghrelina y el LEAP2.

Implicaciones para el tratamiento futuro

Estos resultados abren la puerta a la creación de nuevos biomarcadores que permitan evaluar el éxito del tratamiento nutricional en pacientes con anorexia nerviosa.

La posibilidad de identificar marcadores biológicos, como la variación en la señalización hormonal de ghrelina y LEAP2, representa un avance respecto a los métodos tradicionales centrados únicamente en el peso corporal. Esta perspectiva podría facilitar un seguimiento más preciso y personalizado de la evolución de cada paciente durante y después de la rehabilitación nutricional.

Médico y Paciente VisualesIA
En las personas con recaída de anorexia nerviosa, los niveles de LEAP2 volvieron a aumentar después del tratamiento

Según Rebecca Boswell, utilizar estos cambios hormonales junto con indicadores del funcionamiento cognitivo podría servir para anticipar la eficacia del tratamiento y la probabilidad de mantener la recuperación a largo plazo.

De confirmarse en investigaciones futuras, estos biomarcadores permitirían ajustar la atención clínica de manera individualizada y avanzar hacia un modelo terapéutico que integre la evidencia científica con la diversidad de trayectorias que presenta la recuperación en la anorexia nerviosa.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD