
El hallazgo de un vínculo hormonal que podría explicar la alta tasa de recaídas en la anorexia nerviosa ha captado la atención de la comunidad médica. Un estudio publicado en la revista Translational Psychiatry revela que la interacción entre la hormona ghrelina, encargada de las señales de hambre, y la proteína LEAP2, que bloquea la acción de la ghrelina, interviene en este proceso.
Según explica Rebecca Boswell, psicóloga y médica egresada de la Facultad de Medicina de Yale, estos resultados profundizan en la comprensión de los mecanismos biológicos que influyen en la recuperación y recaída de quienes padecen este trastorno alimentario.
PUBLICIDAD
Este nuevo enfoque hormonal podría ofrecer una explicación a por qué hasta la mitad de las personas tratadas por anorexia nerviosa experimentan una recaída en los diez años posteriores al tratamiento, según datos citados en el estudio.

Cómo se hizo el estudio
El estudio siguió a 30 mujeres de entre 18 y 60 años diagnosticadas con anorexia nerviosa, quienes participaron en un programa de cuatro meses en un centro especializado en trastornos alimentarios. Durante ese período, las pacientes atravesaron un proceso de realimentación, que consiste en aumentar de forma gradual la ingesta calórica de personas malnutridas.

A lo largo de la investigación, se recolectaron muestras de sangre antes y después del tratamiento, y nuevamente seis meses más tarde. Los investigadores se centraron en los niveles de ghrelina y de su antagonista, LEAP2.
PUBLICIDAD
Al inicio de la hospitalización, las pacientes presentaban niveles de LEAP2 un 20% superiores respecto a los observados tras cuatro meses de tratamiento y una vez alcanzado el aumento de peso.
En quienes lograron mantener el peso tras el alta, se detectó una relación entre la proporción de ghrelina y LEAP2 y el control de los impulsos. Por el contrario, en las personas que sufrieron una recaída, los niveles de LEAP2 volvieron a aumentar.
Un estudio complementario en animales reveló que estas variaciones hormonales estaban directamente asociadas al estado nutricional.

Relación entre cambios hormonales y recaída
El funcionamiento de la ghrelina en el organismo parece estar vinculado a patrones de pensamiento asociados al riesgo de recaída. Erin Birely, consejera especializada en trastornos alimentarios, aclara que esto no significa que la ghrelina sea la causa directa de la recaída, sino que la recuperación depende de la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales.
PUBLICIDAD
Los hallazgos resaltan que el cuerpo y el cerebro mantienen una conexión estrecha durante el proceso de recuperación, y que los cambios hormonales observados podrían reflejar la sensibilidad del cerebro a la recompensa asociada a la alimentación, especialmente después de la realimentación y el aumento de peso.

“En ausencia de acceso a alimentos, el cerebro se adapta y deja de esperar una recompensa significativa de la comida”, señala Rebecca Boswell. Sin embargo, con la exposición a la alimentación y el restablecimiento del peso, el cerebro puede reaprender esa sensibilidad, proceso en el que intervienen la ghrelina y el LEAP2.
PUBLICIDAD
Implicaciones para el tratamiento futuro
Estos resultados abren la puerta a la creación de nuevos biomarcadores que permitan evaluar el éxito del tratamiento nutricional en pacientes con anorexia nerviosa.
La posibilidad de identificar marcadores biológicos, como la variación en la señalización hormonal de ghrelina y LEAP2, representa un avance respecto a los métodos tradicionales centrados únicamente en el peso corporal. Esta perspectiva podría facilitar un seguimiento más preciso y personalizado de la evolución de cada paciente durante y después de la rehabilitación nutricional.

Según Rebecca Boswell, utilizar estos cambios hormonales junto con indicadores del funcionamiento cognitivo podría servir para anticipar la eficacia del tratamiento y la probabilidad de mantener la recuperación a largo plazo.
PUBLICIDAD
De confirmarse en investigaciones futuras, estos biomarcadores permitirían ajustar la atención clínica de manera individualizada y avanzar hacia un modelo terapéutico que integre la evidencia científica con la diversidad de trayectorias que presenta la recuperación en la anorexia nerviosa.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El movimiento que puede potenciar el aprendizaje y ayuda al cerebro a reconocer patrones
Un estudio de científicos estadounidenses mostró, mediante realidad virtual, cómo mover los brazos favorece la capacidad de distinguir imágenes y situaciones que reúnen varios elementos a la vez

“Hoy podemos identificar con mayor rapidez a qué se debe un ACV”: un referente mundial explica los últimos avances en diagnóstico y tratamiento
En diálogo con Infobae, el neurocirujano endovascular Pedro Lylyk analiza el papel de las imágenes, la inteligencia artificial, la trombectomía, la prevención temprana y la rehabilitación para reducir secuelas. Sus definiciones acompañan una actividad de concientización prevista para este jueves en el Jardín Japonés, en el marco del Día Mundial

Por qué el cerebro puede distorsionar las etiquetas que advierten sobre información poco confiable, según un estudio
Un experimento con 158 participantes mostró que las advertencias de baja confiabilidad no bastan para frenar su influencia, un hallazgo que cuestiona la eficacia de estas señales usadas hoy contra la desinformación en redes sociales

De inflamación a alteraciones metabólicas: cuáles son los efectos de los microplásticos en el organismo
Estudios recientes las identificaron en alimentos, agua, aire y muestras humanas, mientras ensayos de laboratorio registraron cambios celulares y respuestas de defensa

Por qué cada hemisferio cerebral se conecta con el lado opuesto del cuerpo, según un estudio
Una investigación de la Universidad de Minnesota plantea que las antiguas vías visuales dieron forma a las conexiones cruzadas que luego integraron el tacto, la audición y el movimiento de los vertebrados



