¿Por qué aparecen las hemorroides y qué señales requieren atención médica?

La evidencia médica señala que el problema aparece por presión sostenida en la zona, con hábitos como pujar, pasar mucho tiempo en el baño, el estreñimiento, la obesidad y el embarazo

Mujer sentada en un sillón, viste jersey y pantalones, su mano en la zona lumbar y una bolsa de agua caliente azul a su lado.
Las hemorroides son venas hinchadas en el ano y el recto inferior, según la definición médica de la Clínica Mayo (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las hemorroides son venas hinchadas en el ano y el recto inferior, según explican los principales organismos de salud, como la Clínica Mayo. Se trata de un cuadro frecuente y su desarrollo se asocia a factores que incrementan la presión en esa zona, más que a la temperatura ambiental.

Según la Clínica Mayo, las causas más relevantes del aumento de presión en el recto inferior incluyen hacer fuerza al evacuar, permanecer sentado por períodos prolongados (sobre todo en el inodoro), episodios de diarrea o estreñimiento que se extienden en el tiempo, obesidad, embarazo, la práctica de relaciones sexuales anales, una dieta baja en fibra y el levantamiento habitual de objetos pesados.

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El manual clínico de la American Society of Colon and Rectal Surgeons (ASCRS) respalda esta explicación y remarca que las hemorroides se presentan cuando la presión sobre las venas del plexo hemorroidal supera la capacidad de drenaje, generando congestión y, en algunos casos, sangrado, dolor o prurito anal.

Qué son las hemorroides y cuáles son sus síntomas

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Las hemorroides trombosadas se producen por un coágulo en una hemorroide externa y pueden provocar dolor intenso y un bulto duro cerca del ano (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las hemorroides son venas hinchadas del recto inferior y pueden clasificarse según su ubicación en internas o externas. De acuerdo con la ASCRS, las primeras se desarrollan dentro del recto y, por lo general, no causan dolor, aunque pueden sangrar con facilidad. Ese sangrado suele manifestarse como pequeñas cantidades de sangre roja brillante al evacuar.

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En algunos casos, el esfuerzo o la irritación al defecar hacen que protruyan a través del orificio anal, un fenómeno conocido como prolapso, que puede provocar dolor e irritación adicionales.

Las hemorroides externas, ubicadas alrededor del ano, tienden a generar síntomas más molestos y visibles. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los más habituales incluyen picazón anal, hinchazón, molestias o dolor en la zona y, en ocasiones, sangrado. El dolor suele agravarse al sentarse o durante la evacuación, y la presencia de un bulto o inflamación puede ser evidente al tacto.

Una complicación frecuente, señalada por la Johns Hopkins Medicine, es la aparición de una hemorroide trombosada. En este caso, se forma un coágulo (trombo) dentro de una hemorroide externa, lo que provoca dolor intenso y repentino, inflamación importante y la aparición de un bulto duro cerca del ano.

Aunque suele resolverse por sí sola, esta variante puede requerir intervención médica para aliviar el dolor y reducir la inflamación.

Qué factores se asocian a su aparición y cuándo consultar

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las hemorroides internas suelen ser indoloras, pero pueden sangrar y protruir por la abertura anal, con dolor e irritación (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Johns Hopkins Medicine subraya que el riesgo de desarrollar hemorroides aumenta en personas con antecedentes familiares, en adultos mayores —por la debilidad progresiva de los tejidos que sostienen las venas rectales— y en quienes adoptan hábitos de vida que propician el esfuerzo defecatorio. Entre las recomendaciones preventivas, destaca la importancia de mantener una dieta rica en fibra, una hidratación adecuada y la limitación de tiempos prolongados en el baño.

En cuanto a la consulta médica, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) aconsejan solicitar atención profesional si se presenta sangrado durante las deposiciones o si las molestias asociadas a las hemorroides persisten pese a una semana de cuidados domiciliarios.

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